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Brexit y las valuaciones

Seguramente las condiciones financieras continuarán siendo favorables. La Reserva Federal no tiene apuro en subir las tasas y veremos una artillería de instrumentos del Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, que beneficiará al precio de las acciones.

28-06-2016
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por Juan José Battaglia (*)

Los británicos se convirtieron en los primeros en abandonar la Unión Europea. La decisión abrió un abanico de especulaciones. El plebiscito cambiará la dirección política y económica que Gran Bretaña viene llevando desde 1973, cuando se unió a la Comunidad Económica Europea. Si bien no integra la unión monetaria, no cabe duda de que su salida implicará cambios en la región.

Se replantea completamente la libre circulación comercial, la integración financiera y migratoria. Podrán aparecer nuevas trabas a los intercambios, lo que reduciría los flujos económicos con el resto de países comunitarios. El principal socio económico del Reino Unido es, por lejos, el resto de países de la Unión Europea. A esto se le añade que la City de Londres es la principal plaza financiera del bloque. El reemplazante de David Cameron tendrá, como establece el Tratado de Lisboa, dos años (como mínimo) para coordinar la salida del bloque. Sin dudas, un gran cambio pero que llevará mucho tiempo.

Los análisis sobre el futuro de la zona euro son muy disímiles y están llenos de suposiciones. No es para menos: es la primera vez que un país abandona el bloque. Hay cierto consenso en que el mayor riesgo está dado por el contagio político y el efecto dominó, sobre todo por el resurgimiento de muchos partidos antieuropeos en la región, tanto de derecha como de izquierda. Sin embargo, hay una grandísima diferencia. No es lo mismo intentar salir del bloque cuando tengo moneda propia que sin ella. La unión monetaria es una fuerte ligadura para los países sin moneda propia. La noticia golpeó fuertemente los mercados.

Cimbronazo

El viernes amanecimos con el viejo y conocido cimbronazo de mercado. Se derrumban las Bolsas, caen las commodities (excepto el oro), se fortalece el dólar, caen las tasas de los Treasuries americanos y se devalúan las monedas. Todo este movimiento, obviamente se vio magnificado en las cotizaciones del Viejo Continente y, por supuesto, en las del Reino Unido. El castigo siguió en la rueda del lunes.

Sin embargo, siempre es conveniente poner las cosas en perspectiva. En la mayoría de los casos (Bolsa americana, commodities, dólar, etcétera) la magnitud del traspié queda muy relativizada frente a la suba de los últimos meses. Se perdió una partecita del trayecto ganado. En el caso de las Bolsas europeas no fue un simple traspié, sino un brusco tropezón en un mercado que ya venía tambaleando en 2016.

Repercusiones

La economía de la primera potencia mundial mostró un débil crecimiento en el primer trimestre del año. El PIB tan sólo creció a una tasa del 0,5%, deprimido principalmente por el desplome en la inversión empresarial en capital fijo y por la merma de los inventarios y las exportaciones netas. Este débil crecimiento, junto con la incertidumbre que produjo el plebiscito británico, obligó a la Reserva Federal a regular en el acomodamiento de la política monetaria. El consenso ubica el crecimiento del PIB para el 2016 en torno al 2% y una sola suba de tasas de interés para lo que resta del año. Recordemos que habrá nuevo Presidente. La abundante liquidez internacional y los rendimientos excesivamente bajos que otorga la renta fija hacen que el mercado accionario en términos relativos continúe siendo atractivo.

Ahora bien, indagando un poco más, la lectura no es tan optimista. Tarde o temprano las valuaciones le podrán un techo a los precios. Miremos rápidamente los gráficos que acompañan la nota. En el primero, se observa claramente que las ganancias corporativas se ubican en records históricos como proporción del PIB. En el segundo, notamos que los Price/ Earnings ya se encuentran en niveles bastante altos.

Las inusualmente altas ganancias empresariales se vieron muy favorecidas por tres factores. En primer lugar, el bajo costo del crédito benefició a las empresas en los últimos años. Este factor seguiría operando por algún tiempo. En segundo lugar, el alto desempleo que dejó la crisis permitió que durante estos años de recuperación económica los costos laborales se vean contenidos. Ventas en alza con sueldos planchados son el mejor de los mundos para los márgenes. Este factor lentamente se empieza a revertir. Por último, la debilidad del dólar permitió que las ganancias obtenidas en el exterior por las multinacionales americanas asciendan al medirlas en dólares, inflando los resultados. Este factor ya dejó de operar hace algún tiempo debido a la recuperación de la moneda americana.

En resumen, seguramente las condiciones financieras continuarán siendo favorables. La Reserva Federal no tiene apuro en subir las tasas y, después del resultado electoral, veremos una artillería de instrumentos del Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, que beneficiará al precio de las acciones. Sin embargo, partimos de valuaciones y ganancias corporativas altas en Estados Unidos. De hecho, los beneficios empresariales (excluido el sector financiero) han disminuido más de 14% en los últimos dos años. Con lo cual, si las ganancias corporativas continúan cayendo, los precios también deberán acompañar la baja, aun considerando que las valuaciones se mantienen. La caída de en los precios no cambia para nada el análisis. A seguir de cerca los balances.

(*) Economista jefe de Cucchiara.

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