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El Gobierno recalcula los costos posibles

En conferencia de prensa, Peña, Aranguren y Garavano analizaron el nuevo escenario tras el fallo.

19-08-2016
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“Queremos dejar claro que, gran parte de lo que implica el cambio, es que las instituciones funcionen y que entendamos que cada poder tiene su tarea, su rol. Lo que vivimos esta semana habla de que las instituciones están funcionando. Nuestra tarea es cumplir los fallos”, sostuvo el jefe de Gabinete, Marcos Peña. A su lado, estaban el ministro de Energía, Juan José Aranguren; y el de Justicia, Germán Garavano. La conferencia de prensa recién había empezado y las voces del Gobierno daban cuenta de su sujeción a la decisión de la Corte Suprema y, más implícitamente, también, de la adversidad que eso significaba. Con costos concretos todavía por mensurar. Políticos, sobre todo. Pero no sólo.

La apelación al respeto por la institucionalidad fue la vuelta inicial que encontró el Gobierno: la aceptación del fallo, la ratificación del anterior cuadro tarifario y la convocatoria a audiencias públicas para establecer cómo seguir. Un itinerario inverso al emprendido entonces. Con algunos intersticios técnicos por donde persistir con el intento. Pero, también, con la sospecha de márgenes menores para imponer el esquema pretendido, y un terreno más fangoso. El de unas audiencias mucho más “politizadas” (en cualquiera de las acepciones del término), por ejemplo. Pero, también, de apoyos políticos más en duda. Si podrá repetirse o no, en otro contexto, el respaldo cerrado. Los entretelones políticos que tuvo el incremento de tarifas por parte de quince gobernadores (propios y ajenos) es otra de las dudas que queda planteada.

Palacio

La sorpresa fue la sensación más extendida en la Casa Rosada. Fue lo que dijeron voceros oficiosos, periodistas acreditados y algunos habitus. La naturaleza del fallo parecía no estar en los cálculos, con un freno tan claro. La ola de rumores o trascendidos previos, tampoco hablaba de ello. Una resolución con más claroscuros, más grises, asomaba como peor escenario posible. Mejores que el que se dio en los hechos. Que obligó a una rápida reunión de funcionarios de varias áreas para leer con detalle el fallo y resolver los pasos a seguir. Por lo menos, en lo inmediato.

Allí estuvieron, en el despacho de Peña, los ministros Aranguren y Garavano, protagonistas de la conferencia minutos más tarde, el titular de la cartera del Interior, Rogelio Frigerio, y buena parte del equipo de comunicación del Gobierno. Luego, sumaría al cónclave el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay. Y el presidente Mauricio Macri, por supuesto, luego de su acto en Tecnópolis, en el que hizo anuncio para emprendedores. “Se acabaron las épocas en que un gobierno se transformaba en un obstáculo”, había dicho en el evento. Y también había hecho mención a la necesidad de “alterar las reglas de juego”.

Cambios

“El fallo permite terminar con la incertidumbre de discusión y ratifica que el cuadro tarifario anterior está vigente y se van a emitir las órdenes a las empresas y que los próximos días se vayan normalizando las tarifas. También, tal como lo pide el fallo, estamos convocando audiencias públicas”, señaló Peña en otro tramo de la conferencia. Y anticipó, además, que el Gobierno convocará a gobernadores, fuerzas políticas y legislativas, representantes de la sociedad civil y empresarios para alcanzar un acuerdo federal energético. Lo que queda por ver es, por un lado, cómo el Gobierno cubrirá el mayor costo fiscal de la decisión y en qué medida evitará trasladar los costos económicos del ajuste al año próximo, clave en términos electorales. Y, por el otro, cuánto más estarán puestas las miradas internas sobre el ya cuestionado Aranguren. O sobre Garavano.

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