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¿Y si las Macrinomics se empantanan?

La expectativa es que la economía crecerá y la inflación caerá sensiblemente, pero Miguel Kiguel tiene algunas dudas.

18-07-2016
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Entre los gurúes económicos (aunque, en rigor, no en todos ellos), y el gran público, la expectativa es que la economía empiece a crecer (y con fuerza) y la inflación se reduzca sensiblemente hacia finales de año. Aunque con un mayor rezago que el que plantea el Gobierno, los gurúes creen que las Macrinomics depararán sus frutos y lograrán sus objetivos buscados: ponerle fin a la estanflación, volver a crear empleo y que la “rueda virtuosa” keynesiana vuelva a girar.

Sin embargo, vale la pena “testear” esa proyección, aunque hoy sea dominante (o, quizás, precisamente por eso). Eso fue lo que hizo Miguel Kiguel (EconViews) en un informe que difundió el viernes por la tarde entre sus clientes. Allí plantea varios escenarios para el trienio 2017-2019.

Allí confirma que su escenario base es similar al que tienen en mente sus colegas: la economía crecerá, la inflación bajará y las cuentas públicas mejorarán. “Eso es lo que está buscando Cambiemos”, dice. En números, dice que ese escenario tiene una probabilidad de ocurrencia de 64%. No es poco.

Pero?

Sin embargo, también contempla el escenario de una suerte de empantanamiento en el cual el escenario se complejiza y el Gobierno (ni la sociedad) obtiene lo que desea. A ese y le asigna una probabilidad de ocurrencia de 32%. No es poco. Allí, “la macro” no entrega los resultados deseados en tiempo y forma porque las condiciones locales o externas (si bien no ambas al mismo tiempo) son negativas. Si ambas lo fueran, estaríamos frente a una crisis (“meltdown”, según Kiguel), un escenario al que le asigna apenas 4% de probabilidades de ocurrencia.

Vale la pena analizar ese escenario de empantanamiento. Según Kiguel, podría generarse porque el contexto financiero global se torna negativo para el país y complica el financiamiento (ya sea público como privado) o, en el plano local, porque la inversión privada o el nivel de actividad no responden tal como se espera o el Gobierno se debilita políticamente.

Si el PIB crece poco y, con él, los ingresos tributarios, el Gobierno podría tener que seguir recurriendo al “impuesto inflacionario” para financiarse y, por ende, no conseguiría los ansiados resultados positivos en el frente nominal. Asimismo, podría tener que recurrir con más frecuencia a los mercados, y eso podría ensanchar el spread soberano. Con ese mar de fondo, asimismo, el peronismo comenzará a unirse y los incentivos electorales oficiales perderán potencia.

Rojo y precios

Resulta interesante que, aun en el contexto más positivo, la inflación no bajará a los niveles que proyecta el Gobierno. Según Kiguel, en su escenario base positivo, la inflación será de 15% en 2019 (recordemos que el BCRA espera 5%), y algo similar ocurre con las cuentas públicas: aun en el mejor de los casos, el rojo fiscal será de 2,5% del PIB en 2019 (y no habrá un equilibrio, como piensa el Gobierno). La brecha (en economía, cuanto menos) sigue vivita y coleando.

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