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Una nueva criatura: “populismo financiero”

Es el camino elegido por el equipo económico, dice el CESO, para salir de la “depreflación” en la que está la economía.

20-07-2016
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“Ante la evidencia del fracaso de la política monetaria ortodoxa con sus pronósticos de que la devaluación y megatarifazo no tendrían impacto en los precios”, sostiene un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), dirigido por Andrés Asiain, el Gobierno parece haberse inclinado por una nueva estrategia. “La balanza parece inclinarse hacia la contención del dólar y la apertura importadora como herramientas de estabilización”, explica.

Por supuesto, la estrategia de anclar el dólar, harto conocida por estas pampas, es rendidora nominalmente: opera como un ancla para la inflación. Pero, combinada con una mayor apertura importadora, es un combo complejo para los sectores productivos. “El ingreso de importaciones junto a la estabilidad cambiaria apunta a moderar los aumentos de precios, con el costo de complicar aún más la recuperación de la actividad interna”, señala Asiain, y pone un ejemplo: “Como botón de muestra, la reciente mejora en las ventas internas de autos no logró torcer la caída de la producción del sector al ser abastecidacentralmente mediante la importación de producción sobrante del mercado brasileño en contracción”. Por consiguiente, el nuevo mix podría ayudar a calmar la euforia inflacionaria, pero postergar aún más la llegada de los “brotes verdes”.

Sin embargo, advierte el informe, podría haber cierto veranito consumidor apalancado en un fortalecimiento del salario en dólares. “Esa política sustentada en el endeudamiento externo público y privado podría colaborar con la recuperación del consumo interno y de la actividad de la construcción de cara a las elecciones del año próximo”, argumenta.

Por último, sugiere Asiain, el nuevo combo podría generar ciertas tensiones políticas hacia el interior de la coalición oficial. “El retraso cambiario no sólo afecta a productores nacionales que compiten con importaciones (de escaso peso dentro de las corporaciones que respaldan a la actual coalición de Gobierno). También merman la rentabilidad del complejo agroexportador, un aliado fundamental de la actual gestión que ha empezado a mostrar sus dientes”. ¿Conflicto en puerta?

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