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Un partido por el ascenso, síntomas de atraso cambiario y fuerte guiño a empresarios

El empresariado escuchó música para sus oídos: el Gobierno finalmente intentará atacar la “industria del juicio”

16-06-2017
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Por Leandro Gabin

“No cambió nada desde que está Mauricio Macri en el Gobierno. El riesgo empresario es altísimo, acá nadie puede invertir y dormir tranquilo a la vez. Te la jugás y ponés una par de ´boliches´, tomás gente y después no podés echar a nadie porque te ponen un juicio tras otro. Te inventan cosas para llevarse un auto de alta gama por el monto mínimo de las indemnizaciones. Pasa en todas las ramas, la industria del juicio hace que el empresario tenga que aumentar su tasa de rentabilidad o directamente invertir en otro lado”, repetía hace dos semanas un hombre de negocios, oriundo de Rosario, que tiene clínicas médicas, campos y otros negocios en Capital y Santa Fe.

Apoyo cerrado

El empresario escuchó por estos días música para sus oídos: el Gobierno finalmente intentará atacar la “industria del juicio”. Para los hombres de negocios es un tema clave, ya que no sólo generaría más competitividad al reducir los costos laborales (según la visión oficial) sino que desmantelaría una “mafia” de abogados que están detrás de cada caso para lucrar con estas demandas. La UIA, a través de José Manuel Urtubey, se mostró a favor del plan del Gobierno, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) también mostró su respaldo, además de los abogados que representan a empresas y otras industrias, como textiles y demás.

“Las pymes son las más afectadas por la industria del juicio. Hay que mejorar la productividad de las empresas, sin perjudicar el salario ni los derechos de los trabajadores, pero la realidad es que a las pequeñas empresas las funden cuando les cae encima la industria del juicio”, resumía una fuente oficial.

Si bien el Gobierno desde hace tiempo viene impulsando modificaciones en materia laboral, recuérdense los cambios a la Ley de Riesgos del Trabajo a principios de año, que el mismo Macri haya dejado en claro que el tema no está agotado y que pretende ir mucho más a fondo, genera expectativas en el mundo de los negocios. Otro empresario, esta vez del rubro industrial, decía que si logran reducir los costos de las empresas yendo a fondo contra la industria del juicio, “Argentina podría ser un destino realmente importante para hacer negocios en la región. Si ves los costos en otros países como Colombia, Perú, Chile, etcétera, te das cuenta que estamos muy complicados. A eso sumále que el país en dólares está carísimo y el consumo se exporta, claramente no hay gente empujándose por abrir un negocio en este país”, explicaba.

Los empresarios tendrán que conformarse, por ahora, con estas iniciativas que dependerán de la velocidad de ejecución. Por lo pronto, ya hay muchos cámaras de abogados en alerta por la “caza de brujas” que creen vendrá. Uno de ellos es el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal que salió con los tapones de punta a responderle a Macri al decir que “como viene sucediendo de manera sistemática en la última década, se imputa a los abogados la existencia de mafias y/o industrias del juicio, como todos sabemos inexistentes”. La tensión ya comenzó.

Más pedidos

Lo que siguen pidiendo los hombres de negocios, está vez algo imposible en que el Gobierno ceda, es una “actualización” del valor del dólar. Salió Eduardo Costantini a decir, sin demasiados miramientos, que el dólar debería estar a $ 20. Algo osado pero sincero de parte de uno de los hombres de negocios más respetados en el mercado. Obviamente el tipo de cambio no estará en $ 20 ni ahora ni en el futuro cercano. Según el último LatinFocus, una encuesta entre varios bancos (locales y de afuera), consultoras y economistas, el tipo de cambio estaría al cierre de este año en $ 17,50 mientras que recién para finales del 2018 el dólar alcanzaría los $ 19,55. O sea, en el mejor de los casos, el dueño del Malba y Consultatio deberá esperar un año y medio para ver al billete a ese precio.

Los síntomas de atraso cambiario son notables. El mismo BCRA publicó el miércoles estadísticas referidas a ese fenómeno. Por ejemplo, que en lo que va del año, los argentinos desembolsaron en el exterior US$ 5.023 millones mientras que aquellos que vienen al país gastaron mucho menos (solamente por US$ 841 millones). O sea, los argentinos gastan seis veces más en el exterior que lo que gastan los turistas que vienen al país. Además, que el tipo de cambio esté barato permite que los dólares que ingresan al país sean “inversiones de cartera” mientras que las IED sigan sin aparecer.

La consultora del ex secretario de Finanzas, Daniel Marx, Quantum Finanzas, dice que el peso es la moneda que más se apreció desde fines de 2016 (9,2%) al medirla en estos términos contra el dólar, más que el peso mexicano, la libra (4,5%) y que el real brasileño inclusive (1%). “A diferencia de otros casos, en Argentina la apreciación real es resultado de una combinación de factores, que involucran la tasa de inflación, que se mantiene elevada, aunque se reduce, y presiones de apreciación del tipo de cambio por el ingreso de capitales para financiar el déficit fiscal (Nacional y provincial) y la liquidación de divisas de exportación de la cosecha agrícola”, consigna. Y agregan que el hecho de que la inflación en Argentina se reduzca es una buena noticia en sí misma, “pero también en relación a su interacción con el tipo de cambio”. “Que sea tanto más elevada que la de nuestros socios comerciales requiere una baja sustancial para poder ir recomponiendo parte de la competitividad cambiaria”, anota Quantum. La apreciación real acumulada del orden del 10% en los últimos meses tiene consecuencias sobre sectores productores de bienes transables, y para suavizar esos efectos “re

querirá acciones concretas de política, de corto y de mediano plazos, en particular seguir reduciendo el déficit fiscal”.

El barro político

La semana que viene la agenda política copará todas las tapas de los diarios. El lanzamiento formal de Cristina Kirchner, con sello propio, será el 20 de junio, fecha en que se conmemora el Día de la Bandera. Pero no sólo eso. Ese día se conocerá la decisión del MSCI con respecto al retorno del país al club de los emergentes. El país, desde 2009, es considerado como un mercado de frontera (léase, paria) para los inversores debido a las restricciones que tenían para el ingreso y egreso de capitales. Cambiemos eliminó eso y, por ende, las chances de pelear el ascenso se volvieron realidad.

El martes se conocerá el veredicto, ya descontado por los mercados, y las acciones argentinas volverán a jugar en una categoría mayor. El impacto para la plaza local aún está en discusión. Desde el Gobierno creen que es imposible cuantificar cuánto dinero ingresará ya que muchos inversores ya se adelantaron a esa medida, mientras que bancos de Wall Street hablan de un flujo de al menos US$ 1.000 millones. La clave es que las acciones que volverán a formar parte del índice MSCI Emergentes tengan una ponderación alta (que se da por la performance pasada). De todas formas, el ingreso formal al mundo emergente será recién en 2018, con lo cual el impacto real se verá más adelante. De todas formas, algunos bancos de inversión como Goldman Sachs o Credit Suisse ya vaticinan subas de hasta 20% para los papeles argentinos. Pero empezarán a chocar dos realidades. La efervescencia inversora por los activos argentinos (acciones, bonos, Lebac) con la realidad política y el regreso formal de CFK a la arena política. Por ahora, el mercado sigue celebrando.

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