Suma, pero no resuelve

05-01-2017
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No son pocos ni fáciles de sortear los desafíos con los que se encontrará el nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a lo largo de 2017. El éxito del blanqueo, en términos concretos, tal como afirmó el economista jefe de FIEL Daniel Artana, servirá para cumplir con la reparación histórica, pero no ofrecerá una solución al tema que protagonizará su agenda: la reducción del déficit fiscal.

Otra cuestión asoma en el horizonte del paisaje del nuevo año: la propia división del área económica del Gobierno en general, y de la parte de Hacienda y Finanzas en particular, que se dio en paralelo a la llegada de Dujovne, podrían representar en sí un problema. Al respecto, Artana sostuvo: “Los trabajos disponibles muestran que es más fácil lograr la mejora fiscal que se desee cuando existen ministerios de Hacienda/Economía fuertes (en relación al resto de los miembros del gabinete). Entonces, la división en varias carteras es un problema”.

Explicitar las reglas

La forma de compensar esa potencial falencia, según el propio Artana, sería una regla fiscal fuerte, que paute un crecimiento nulo del gasto nulo si se lo mide en moneda constante. De ese modo, “el gasto nacional caería a un ritmo de 0,7% del PIB por año si la economía crece a un promedio de 3% anual, y en alrededor de 1,5% del PIB si la misma regla fuese seguida también por provincias y municipios”. Una fuerte crítica que se le realizó al ministro saliente en materia fiscal fue el incumplimiento de la meta planteada inicialmente para el 2017, del 3,3% de déficit, que luego el propio Ministerio revisó por una más creíble de 4,2% (en su momento Dujovne le dijo a El Economista que para él el plan era realizar privatizaciones para llegar al 3,3%).

Dujovne se perfila, a partir de sus propias opiniones y anuncios, como un ministro afín a la idea de plantear una hoja de ruta clara y explícita respecto al gasto fiscal, con techos a su crecimiento explicitados de antemano. Para muchos su punto de vista parece más interesado en lograr metas firmes y creíbles que en ajustar fuerte. Para Artana las metas podrían aplicarse sobre el gasto corriente, dejando mayor libertad para el de obra pública y debería incluir cláusulas de escape ante eventos o shocks externos inesperados.

¿Aporta el blanqueo?

La noticia del éxito del blanqueo impresionó fuerte y ahora la pregunta es qué aportará en los distintos frentes de lo económico. En particular, respecto al impacto sobre las cuentas fiscales, Artana aporta algunos datos: “Los ingresos de una sola vez asociados a la multa (la opción preferida por la gran mayoría de los que regularizaron su situación con el Fisco) serían del orden de 1% del PIB y alcanzarían para cumplir con los pagos de las sentencias judiciales a favor de los jubilados dentro del programa de reparación histórica (que también son un gasto de una sola vez)”. Pero a la vez matiza: “El impacto sobre los ingresos fiscales futuros de la enorme suma blanqueada es más limitado. En el mejor de los casos podría llegar a mejorar la recaudación en alrededor de 0,5% del PIB, suma que además se debe compartir con las provincias”.

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