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Sturzenegger versus Prat-Gay: internas eran las de antes

Si bien la película entre ambos tendrá más capítulos, nada parece indicar que la relación terminará como tantas otras en el pasado reciente.

08-09-2016
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por Leandro Gabin

“Funcionamos como un equipo. Hay mucha coordinación entre nosotros (BCRA) y Hacienda. La verdad es que resulta difícil decir que tenemos muchas diferencias”. La frase corre por cuenta de un funcionario del BCRA que forma parte del círculo íntimo de Federico Sturzenegger, quien en el último tiempo estaría en medio de un “enfrentamiento abierto” con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay.

Las declaraciones del presidente Mauricio Macri de ayer admitiendo que hay “matices” es algo que tanto Sturzenegger y Prat-Gay habían blanqueado tiempo atrás (y, además, públicamente). Lo cierto es que más que una interna política, hay “diferencias de opiniones” entre dos funcionarios de alto perfil en un equipo económico plagado de “figuras”.

Incluso, algunos se atreven a decir que lo hay entre ellos es una cuestión de egos. “No es que Alfonso tenga ningún problema con Federico. Se tienen mucho respeto profesional. Quizás haya casos en donde uno quisiera que el otro tenga otro timing en las políticas, pero se respetan y mucho. Cada cual hace su trabajo”, decía protocolarmente un hombre de Hacienda del círculo de Prat-Gay.

Así las cosas, las “diferencias” entre Sturzenegger y Prat-Gay tienen que ver con el ritmo de baja de las tasas de interés. El de Hacienda quiere más velocidad en los recortes de tasas mientras que el BCRA sigue con su cautela habitual. Cayó mal en Reconquista 266 la frase de Prat-Gay diciendo que la inflación es un tema superado. Los comunicados de política monetaria que emite la entidad siempre hacen hincapié en el gradualismo y en el “proceso de desinflación” que, al no ser concluyente, hace que se mantenga la cautela. Por eso la frase terminante del ministro fue como desautorizar lo que viene repitiendo el propio BCRA, además de cortar con el slogan del “gradualismo” que impuso el Gobierno en la ejecución de sus políticas.

Pero más allá de eso, la coordinación entre la autoridad monetaria y Hacienda es más que “correcta”. “Cada cual ejecuta las políticas que le toca pero estamos coordinando siempre. No hay problemas, ni internas. Tiramos todos para el mismo lado”, dice el allegado a Sturzenegger en el BCRA. Claro que allí no son ingenuos y saben que la foto de ayer del equipo del Central con Macri en Olivos fue un mensaje para Prat- Gay. Si bien ya estaba pautada y fue “una reunión de rutina”, no pueden evitar el doble mensaje. “Igual Macri sabe cómo es esto y él deja hacer cada uno su juego”, dicen en referencia a que el Presidente de hecho no ve mal que haya ciertos “chispazos” entre sus figuras del equipo económico.

De todas formas, la película entre Surzenegger y Prat-Gay seguramente tendrá más capítulos. Claro, ninguno como los que sucedía en el pasado. “Internas eran las de antes”, definían anoche en los círculos de poder. Y razón no falta. Sólo hay que recordar los últimos presidentes del Central y su contraparte en Economía, para saber diferenciar lo que eran internas y estas “diferencias” de opinión. La más cercana ubica a Juan Carlos Fábrega y Axel Kicillof. El ex ministro de Economía se cansó de “operar” mediáticamente a Fábrega. Nunca le perdonó su plan de “ajuste monetario” que constaba de una devaluación de $6,50 a $7,75 por dólar de enero de 2014, y una suba de tasas. Si bien la propuesta de Fábrega tuvo la venia de Cristina Kirchner, Kicillof siempre buscó desestabilizar al mendocino. Lo logró en octubre de ese año cuando virtualmente Cristina lo acusó de promover maniobras con los bancos para operar en el mercado cambiario con inside information. La paranoia kirchnerista, promovida por Kicillof, tuvo sus réditos y Fábrega dio el portazo.

Un poco más atrás en el tiempo, otra ex BCRA como Mercedes Marcó del Pont tuvo encontronazos con el hombre fuerte de la economía en ese entonces: Kicillof, que si bien no era ministro (se desempeñaba como secretario de Política Económica) tenía más poder y llegada a CFK que Hernán Lorenzino, el titular de Economía en ese momento. Las disputas, acaloradas, tuvieron como centro la implementación del cepo cambiario, que era defendido y pedido por Marcó del Pont. Sin cuadros políticos propios, Del Pont era una outsider en el Gobierno K que gozaba de buena reputación para la Presidenta. Kicillof la culpó de haber hecho un salto al vacío con el cepo y terminó por pedir su cabeza en un enroque en donde asumió todo el poder del Ministerio de Economía.

Las salidas escandalosas y las internas en los equipos económicos, como se ve, abundan. Nada parece indicar que ese sea el camino para la relación de Sturzenegger y Prat-Gay. Después de todo, como dicen en Cambiemos, “a diferencia de Cristina, nadie le pude vender buzones a Macri porque sabe de economía y del mundo de los negocios más que algunos funcionarios”. Por ahora, internas eran las de antes.

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