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Sturzenegger y su “mano dura” mantienen la grieta con el ala política del Gobierno

Con la plena confianza que siente de parte de Mauricio Macri, el número uno del BCRA hace y deshace a su antojo, pero sus acciones generen cortocircuitos internos en el Gobierno

10-11-2017
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Por Leandro Gabin 

El ministro de Economía, en las sombras, sigue siendo Federico Sturzenegger. Con la plena confianza que siente por parte de Mauricio Macri, el número uno del BCRA hace y deshace a su antojo. A pesar de que sus acciones generen cortocircuitos internos en el Gobierno, más precisamente en los despachos donde estaban más entusiasmados con el repunte de la economía.

En Hacienda existe -a esta altura- resignación por parte del equipo de Nicolás Dujovne con Sturzenegger. Saben que, otra vez, el banquero central privilegió la lucha contra la inflación (bandera que igualmente enarbola todo el Ejecutivo) a pesar de que -según ellos- pone en peligro el “broteverdismo” a tasas módicas que vive el país. En Hacienda coinciden en que el país tiene que ir a un esquema de reducción de la inflación, pero la crítica (ya a esta altura, repetitiva) es la “sobreactuación” de Reconquista 266. Una fuente de Jefatura de Gabinete definía la situación: “Hay creencia en el BCRA de que la inflación es potestad de ellos. Y que son los únicos garantes de que baje. Si bien es cierto que es una de sus tareas fundamentales, la inflación se combate desde distintos frentes. El monetario es uno, pero no el único. No se puede sobrecargar las herramientas”, destacaba.

La crítica encubierta viene a cuento de la única herramienta que tiene Sturzenegger para bajar la inflación: la política de tasas. No sólo en el Gobierno hay ciertas dudas de que con eso solo alcance para cumplir las ambiciosas metas sino que la dureza de las medidas a veces no son entendidas por el ala política del Gobierno. Claro que todas las especulaciones se terminan cuando el tema llega a la mesa presidencial. Macri siempre creyó en los argumentos de Sturzenegger y apoya sus decisiones a pesar de que -por lo bajo- haya cierta incomodidad en otras dependencias. “El día que Mauricio le saque el apoyo a Federico o no estén dadas las condiciones para que pueda trabajar con libertad, se va. No dudará ni un minuto en irse a su casa”, explicaba una de las personas más cercanas a Sturzenegger en el BCRA.

En Hacienda coinciden en que el país tiene que ir a un esquema de reducción de la inflación, pero la crítica (ya a esta altura, repetitiva) es la “sobreactuación” de Reconquista 266

Las tasas de corto plazo acercándose a 30% (supieron estar más de ocho puntos más arriba cuando se liberó el cepo) generan tensiones. Si bien Sturzenegger repite que este nivel de tasas no afecta a la economía, sino todo lo contrario porque funciona como ancla antiinflacionaria, algunos creen que pone en peligro la reactivación del año próximo. Claro que desde Reconquista 266 le pasan la pelota a Dujovne con el déficit fiscal que no convence ni a propios ni a extraños. Con este nivel de gasto, la inflación no puede caer mágicamente y mucho menos se puede prescindir de la herramienta que demostró ser más “efectiva” como el endurecimiento monetario. Además, la crítica en el BCRA hacia Dujovne es que anunció un impuesto (la renta financiera) a esa herramienta de política monetaria. “¿Qué pensaban que iba a suceder? O no se imaginaban que la tasa iba a ajustar para compensar el impuesto?”, se escucha en la entidad. Se escucha la vieja frase de “falta de coordinación” entre asesores y allegados a ambos actores. Esto, a pesar del buen diálogo que tiene Sturzenegger con el mismo Dujovne, a lo que se suma el emisario de Hacienda en el BCRA (Guido Sandleris), también con muy buena “onda” con el resto de los funcionarios del banco.

Pero, algunos creen que esto precisamente pasa porque no hay un ministro de Economía que coordine y ponga en caja a todas las dependencias. “Acá cada uno se salva como puede. Dujovne no quería ser López Murphy y presentar un recorte feroz y ahí tenés el déficit. Y Sturzenegger se juega su credibilidad el año que viene después de pifiarle a la meta por unos cuantos puntos”, dice un banquero que calcula la inflación de este año en torno a 22%. “Se puede ser gradualista con el déficit pero no tanto con la inflación. Si te quedas a mitad de camino de todo el mercado te toma el ritmo y no te cree nada. Y de ese punto no volvés”, agregaba un empresario -defensor de Sturzenegger- que participó de una de las reuniones que tuvo Macri en la semana en Nueva York. Si bien fueron elogios lo que se escuchó entre la comunidad de negocios en la visita oficial a Estados Unidos, incluso los inversores más jugados con el macrismo repitieron la crítica que casi al unísono le hacen a Cambiemos: el gasto público y cómo bajarlo. “Los riesgos son los grandes déficit fiscales y de cuenta corriente, que hacen que Argentina dependa del capital extranjero y sea vulnerable a los movimientos de divisas”, remarcó en un paper a sus clientes el fondo BlackRock, el mismo que fue el anfitrión de Macri en Nueva York. El paper circuló temprano a la mañana antes de que llegara a las oficinas del banco en Manhattan.

En la misma línea con el argumento que siguen presentando los inversores, se conoció un informe de la agencia Fitch Ratings que no fue tan auspicioso con el Gobierno como sí lo había sido hace semanas Standard and Poor's (una de sus competidoras junto a Moody's). ¿Por qué? “Es el déficit, estúpido”. La calificadora le mejoró la perspectiva a la deuda argentina pero le mantuvo la misma nota (“B”, que es inferior a la que le asignó S&P).

Macri siempre creyó en los argumentos de Sturzenegger y apoya sus decisiones a pesar de que -por lo bajo- haya cierta incomodidad en otras dependencias

Según la agencia, las calificaciones “B” de Argentina reflejan debilidades que persisten a pesar de la mejora en las perspectivas de las políticas, incluida la alta inflación, un gran déficit fiscal y una fuerte dependencia soberana del financiamiento externo que lo hace vulnerable a los shocks.

“La consolidación fiscal aún no ha comenzado bajo la administración de Macri, ya que los recortes en los subsidios han sido más que compensados por los aumentos de las jubilaciones, la eliminación de los impuestos a las exportaciones y el cambio hacia un financiamiento basado en el mercado más costoso”, dispara la agencia. Fitch proyecta que el déficit primario del gobierno central disminuirá “algo” hasta el 4% del PIB en 2017 desde 4,3% en 2016, pero que el déficit total aumentará debido a la creciente factura de los intereses. A nivel de gobierno general (consolidando cifras federales y provinciales), Fitch proyecta que el déficit aumentará a 6,5% del PIB en 2017 desde 5,4% en 2016, muy por encima de la mediana que tienen los países calificados como “B” en torno al 4%.

El BCRA, en su búsqueda por frenar la inflación, no sólo se quedó con la tasa de interés. Sino que desarmó uno de los inventos de Mercedes Marcó del Pont como los créditos a tasa subsidiada. “La medida permitirá al BCRA una mayor efectividad para controlar la inflación ya que su principal herramienta es la tasa de interés. También mejorará la remuneración de los depósitos a plazo, aunque en el corto plazo puede que esto no suceda por una mayor liberación de fondos debido a la eliminación de los créditos”, dice Elypsis.

“Acá cada uno se salva como puede. Dujovne no quería ser López Murphy y presentar un recorte feroz y ahí tenés el déficit. Y Sturzenegger se juega su credibilidad el año que viene después de pifiarle a la meta por unos cuantos puntos”, dice un banquero que calcula la inflación de este año en torno a 22%

Lo que anunció el Central consiste en la paulatina eliminación de los créditos a empresas a tasas “subsidiadas” que explicaba el 19% de los créditos totales y el 97% de los créditos a las PYMES. “La línea de créditos de inversión productiva” representa un monto de 2% del PIB o 18% de los depósitos privados totales, a tasas por debajo de las de tasas de fondeo. La última normativa obligaba a los bancos a otorgar créditos por al menos el 18% de los depósitos totales privados (versus 15,5% en 2016 o 5% en 2012).

Tal como explica la consultora fundada por Eduardo Levy Yeyati, estos créditos obligatorios afectan las tasas de depósitos a plazo y la efectividad de la política monetaria de Reconquista 266. “Estos préstamos reducen la efectividad de la política monetaria en el mercado de crédito al disminuir los créditos que se otorgan a tasa de mercado, que es donde busca tener injerencia indirecta. Al estar obligadas a prestar a pérdida por cada peso adicional recibido de un porcentaje de los depósitos a plazo, las entidades financieras incorporan un costo por cada depósito tomado y en consecuencia ofrecen menos tasa. La eliminación de dicha obligación les da margen para subir dichas tasas”, señala Elypsis.

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