Sin una baja agresiva de los subsidios, no se cumplirá la meta fiscal

27-01-2017
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Los números fiscales de diciembre, y del 2016 en general, desconcertaron a varios analistas. Además, incluso, del hecho que la meta de 4,6% del PIB se haya “sobrecumplido”, como dijeron desde Hacienda.

La meta, recordemos, era de 4,8% del PIB. En números, el desequilibrio primario del sector público nacional fue de nada menos que $359.382 millones ($124.263 millones más que en 2015), una cifra que (excluyendo el BCRA y la Anses) se acerca a los $600.000 millones. Y, como calcula José Luis Espert, supera el 8% del PIB si se incluyen los intereses de la deuda y, como sugiere hacer, el clásico rojo de las cuentas provinciales.

Los números no mienten, y preocupan. Eso, incluso, en un 2016 en el que se subieron tarifas y se pisó la obra pública aunque, es cierto, también se resignaron ingresos como resultado de una menor (y bienvenida) presión tributaria. Aunque estuvo el “ayudín” del blanqueo. Nada menos.

“El ajuste fiscal en 2016 fue, en el mejor de los casos, insuficiente. Y, en el peor, no existió”. No amerita ahondar en demasía en la necesidad de poner los números en orden. Tomando, claro está, las precauciones necesarias y cuidando a los más vulnerables. Los costos de no hacerlo superan, con creces, lo que entraña hacerlo.

Pero aquello que más desconcertó fue la suba del gasto primario de 85,4% que se registró en diciembre. El sector público gastó, en el último mes de 2016, la friolera de $292.721 millones. ¿Se adelantaron gastos de 2017 o se pagó “deuda flotante” remanente del 2016? Nadie sabe por ahora y hay “silenzio stampa” oficial.

Según cálculos de Balanz Capital, el rojo primario de diciembre (excluyendo los ingresos conseguidos por el blanqueo) hubiera sido de $149.700 millones. “Sin el BCRA, la Anses y el blanqueo, la foto es realmente fea”, agrega Balanz Capital en un informe difundido ayer. Sin el aporte del sinceramiento fiscal, el rojo primario hubiera sido de 5,9% del PIB.

Si los números aún no bastan para llamar su atención, vale recordar que acaba de llegar Donald Trump a la Casa Blanca y la tasa de interés internacional, dicen quienes saben, sólo tiene una dirección: hacia arriba. Eso lo sabe el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y por eso salió a buscar US$ 7.000 M a los mercados hace unos días.

¡Son los subsidios!

El dato positivo es que el Gobierno sabe todo esto y el dato negativo es que no será fácil empezar a solucionarlo. La clave, repiten en el equipo económico, son los famosos subsidios. “En términos reales, subieron en 2016”, dice Martín Polo, economista jefe de Analytica. “A pesar de todo el costo inflacionario y político por el tema tarifario, en 2016 el gasto subsidios le ganó al IPC”, dice. En rigor, crecieron 14%.

La idea del Gobierno, infieren desde Balanz tras una ronda de diálogos con funcionarios oficiales y empresarios del sector energético, es apurar la reducción de subsidios y concentrarlo en el primer semestre de 2017. Para llegar, creerán en Balcarce 50, con mejores ánimos populares a las elecciones. “Creemos que la llegada de Trump sirvió como un llamado de atención para el equipo de Macri y les recordó que el gradualismo es un arma de doble filo”, dice Balanz Capital. Financia la gobernabilidad, pero deja a Argentina muy vulnerable a un swing en el ánimo inversor, algo que no se debe descartar.

Aun así, y esperando unos US$ 2.000 millones más por el blanqueo, el informe dice que el rojo primario se expandirá hasta $410.000 millones en 2017 por el empuje electoral y el gasto en obras pública.

Tarifas y subsidios

Las subas en las tarifas, que agregarán 5,5 puntos a la tasa de inflación de 2017, serían algo más altas que las comentadas por estos días en los medios. “Sin un ajuste más agresivo en la reducción de subsidios (?) es casi imposible cumplir el target de déficit fiscal de 4,2% del PIB”, agrega el informe. Según Balanz Capital, antes estimaban que una boleta de electricidad promedio subiría de $360 a $490 en el GBA. “Ahora creemos que esa suba es tan obsoleta como baja”, dicen. En Capital y GBA, la suba en las tarifas se pensaba que estaría entre 36% y 74%. Ahora están más cerca del 74%, estiman. Y las provincias no se quedan atrás: la EPEC cordobés también está avanzando con ajustes. El caso de Metrogas es similar. La tarifa mensual básica, calcula Balanz Capital, pasaría de $50 a $253, y la boleta promedio pasaría de $1.200 a $2.000. Y AySA también subiría cerca de 25%.

Ese es el plan y la intención, y la realidad puede ser otra. Es que los números mandan, y eso incluye a las encuestas.

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