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Según informe, no hay apertura indiscriminada ni boom importador

Para Marcelo Elizondo (DNI), las importaciones son menores que hace cinco años.

11-10-2016
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por Mariano Cúparo Ortiz

El último informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), dirigida por Marcelo Elizondo, sostiene que los datos actuales de importaciones, y la comparación con los históricos de los últimos años, contradicen la idea de una apertura indiscriminada.

Más aún, sostiene que las importaciones, debido a los ajustes macro y la caída de la actividad, están lejos de los niveles necesarios “que son acordes con el propósito de recuperar inversión, retomar crecimiento y (menos aún) avanzar hacia el desarrollo”. Esto en una economía cuya “estructura productiva depende de las importaciones para que crezca la producción”.

Sin apertura

“En los primeros ocho meses del año 2016 las importaciones están descendiendo 7,6% en comparación con el mismo período del año anterior. El débil nivel de la actividad económica, la devaluación en el tipo de cambio oficial, y también (especialmente) el descenso de precios internacionales en no pocos bienes importados son las principales razones”, sostiene el informe de DNI. Así, con compras al exterior que este año llegarían a US$ 55.782 M, la caída respecto al récord del 2013 sería 30%.

En cambio, si en lugar de medirlo por valor se lo mide por cantidades, dejando a un lado el descenso de precios del 13,3% que se registró este año, se ve un aumento de 6,5% en la comparación anualizada con el 2015, pero aún por debajo del nivel de compras al exterior de 2011, lo que lleva a la consultora dirigida por Elizondo a afirmar que no hay tal cosa como un boom de importaciones.

“No puede hablarse de apertura indiscriminada porque las importaciones caen, medidas en dólares pagados (valores) y si se las mide en cantidades aunque crezcan contra el año anterior (lo cual es lógico ante las restricciones a importaciones que se observaban hasta el año pasado) están aún más bajas que en 2011”, sostiene.

Los de consumo

De esta forma, DNI contradice las opiniones que advierten sobre la existencia de una apertura importadora que, en un supuesto contexto de atraso cambiario y caída del consumo, afecta fuertemente a la producción nacional, especialmente a las pymes.

Esta opinión alcanzó su máxima difusión cuando semanas atrás el Frente Renovador presentó el proyecto de ley que buscaba declarar la emergencia aduanera y suspender las importaciones automáticas de bienes de consumo por 120 días. Por esos días, el ex presidente de la UIA, José De Mendiguren, protagonizó fuertes cruces con el ministro de Producción, Francisco Cabrera, e incluso con el Presidente.

La clave de esos cruces aparece reseñada, aunque en un tono un tanto más teórico que atento a lo coyuntural, en el informe de DNI. Al respecto sostiene: “Puede observarse que hay incrementos algo mayores este año (en cantidades) de importaciones de algunos bienes en particular, como los bienes de consumo, que en cantidades efectivamente suben en lo que va del año 20% (en cantidades), mientras habían crecido 12% el año pasado pero venían de un descenso de 9% en 2014”. Pero luego afirma que las importaciones de consumo tienen una baja incidencia sobre la totalidad de las importaciones que realiza una economía tan dependiente de las compras al exterior en su matriz productiva.

“Pero los bienes de consumo no representan históricamente en Argentina mucho más que el 10% del total de importaciones y, por ende, no puede hablarse de apertura indiscriminada si sólo se observa un alza en cantidades de ciertos bienes específicamente, la que por otro lado -como se observa al constatar los resultados totalesno modifican la caída en cantidades que se mantiene si se compara con 2011”, afirma.

De esa forma, aunque sin negar el efecto que las importaciones de consumo tienen para las Pyme, detalla: “Puede decirse que al menos 80% de lo que Argentina importa se vincula con su capacidad productiva. Por ende, es natural que el país incremente sus importaciones cuando su economía crece, y que las importaciones se reduzcan si la economía no crece o se contrae. No es casual, por ende, que desde los años 2011, 2012 y 2013, las importaciones argentinas comenzaron a reducirse, en la medida en que la economía no creció (o, quizá puede decirse al revés, los límites a las importaciones impusieron un techo)”.

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