Recomposición salarial y expectativas para el 2º semestre

Los acuerdos paritarios firmados entran en vigencia, aunque con pocas posibilidades de recuperar el salario real perdido. ¿Qué opinan los especialistas?

17-05-2016
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La elevada inflación de los últimos meses agravó este año lo que es ya un clásico del primer trimestre: la lucha de los trabajadores por conciliar el aumento de precios acumulado con un salario que tarda en actualizarse. El efecto se vio, sin ir más lejos, en una caída del consumo de alrededor de 3%. Atravesado el momento más difícil, se espera ahora un período de recomposición salarial, a partir de la entrada en vigencia de los acuerdos paritarios. Si bien los gremios han logrado perforar el porcentaje de aumento sugerido por el Gobierno, su impacto en el bolsillo dependerá, en definitiva, de lo que ocurra con la tasa inflacionaria en el segundo semestre.

Los números

Hasta ahora, las paritarias cerraron por encima del 25% anual, el techo que el Gobierno de Mauricio Macri pretendía imponer como expectativa de aumento de precios para el 2016. Los acuerdos anuales alcanzaron un promedio de 34% y se estima que los semestrales, si bien giran en torno al 20%, alcanzarán un número similar cuando completen el tramo faltante. De todos modos la presunción es que los porcentajes alcanzados no podrán garantizar el sostenimiento del salario real.

 “La herramienta de paritarias en estas circunstancias no alcanza para resolver la capacidad de poder adquisitivo del salario”, dijo a El Economista Jorge Sola, director del Observatorio de Datos de la CGT. “En el mejor de los casos, una paritaria puede alcanzar los mismos niveles de inflación interanual, que para nosotros hoy está en el 40,8%”, continuó Sola, y agregó que aún así el salario no puede competir con aumentos que van más allá de la inflación. “Hoy los alimentos que componen la canasta básica ?explicó? tienen un aumento superior al promedio de la inflación, con lo cual definitivamente afectan a los trabajadores, que en su gran mayoría destinan el 80% del salario a estos bienes de consumo”.

En las negociaciones de este año, el gremio de Comercio inauguró los acuerdos semestrales, pautando 20% de aumento y estableciendo la reapertura de la negociación en septiembre. Este esquema de paritarias desdobladas fue retomado por los gremios de frigoríficos, construcción, plástico, gráficos bonaerenses y estacioneros, que también volverán a reunirse con las cámaras al llegar la primavera. El mejor acuerdo salarial, como viene sucediendo en los últimos años, lo alcanzó el gremio de aceiteros, que logró 38% de aumento en una sola cuota. Algo similar consiguieron los bancarios, que obtuvieron 35% en una cuota y la actualización de los bonos por participación en las ganancias de las empresas financieras. El resto de los gremios que ya cerraron la discusión, lo hizo con un porcentaje de aumento a pagarse en dos o tres tramos.

Consultado por este diario, el abogado laboralista Julián de Diego recordó que dos tercios de los gremios empiezan a cobrar los aumentos entre abril y mayo (entre ellos varios grandes, como sanidad, camioneros, alimentación y comercio), lo que tendrá como correlato algún incremento de la masa salarial. Respecto a los aumentos escalonados, señaló que el grueso de la recomposición suele estar concentrado en las primeras cuotas, por lo que la mayor parte del dinero llegaría a los bolsillos de los trabajadores durante estos meses, acompañando el curso inflacionario (que comenzará a decrecer a partir de este mes).

Lo que viene de cara al segundo semestre del año, la posibilidad de recomponer el poder adquisitivo quedará a merced del desempeño de los precios. Si, efectivamente, se concreta la baja gradual de la inflación, los ingresos podrían verse beneficiados, con alguna posibilidad de impactar positivamente en el consumo. De todos modos, Mariano Lamothe, de Abeceb, advirtió que el dinero que ingrese a los hogares podría no reflejarse directamente en el consumo, dado que parte de ese dinero será destinado al pago de las renovadas tarifas.

El punto es que, entre los especialistas, no hay un acuerdo firme respecto a si la inflación bajará o no a los niveles prometidos. A principio de año el Gobierno se comprometió a alcanzar una tasa “con un 1 adelante” a partir del segundo semestre y muchos economistas del equipo macrista aún confían en que eso ocurrirá. Otros, en cambio, atribuyen algún poder “inercial” a la inflación, que la hará decrecer menos de los esperado y se podría ver afectada incluso por las recomposiciones salariales en marcha.

Para el economista Martín Tetaz hay elementos reales como para pensar que los precios van a comenzar a frenarse. De hecho, cree que ya puede advertirse esa tendencia observando el dato de inflación de abril. “Es el dato de inflación más alta de los últimos tiempos, pero al mismo tiempo 5 de sus 7 puntos son tarifas. Si sacamos el tarifazo de ellos, la inflación subyacente es casi la más baja del último año”, señaló.

Tetaz consideró que este es el peor semestre del año porque coinciden precios nuevos muy altos y salarios que quedaron atrasados, pero que ahora comenzará a cambiar. “En junio ?dijo? empiezan a entrar todas las paritarias, muchas con retroactivo, así que es un mes en los cuales la gente va a cobrar un salario que es el doble de lo que venían cobrando y se va a sentir como un aguinaldo más. En julio entra el aguinaldo propiamente dicho. Son dos meses en los cuales la gente siente que hace pie y el consumo se recupera, y agosto es un mes en el que va a empezar a pesar fuerte si bajó o no la inflación. Todo parece indicar que sí va a bajar y ubicarse por abajo de los 2 puntos”.

Según la perspectiva de Martín Polo, economista jefe de Analytica, la caída del salario real se vio fuertemente afectada por el atraso de los salarios respecto de una inflación “de casi 20 puntos”, que no se podrá revertir este año para evitar la caída del consumo. “Estamos viendo una inflación por encima del 37% contra un salario que aumentó el 34%, 35%”, precisó. De todos modos, la perspectiva cambia cuando se amplía el plazo de análisis. “Si ampliamos el horizonte de acá a doce meses, nuestra perspectiva es que la inflación caiga, dado que los ajustes fuertes ya los tuvimos. Estamos estimando de acá a doce meses una inflación del orden del 22 al 25%, en un contexto en el que los salarios se van a ir actualizando a estas nuevas paritarias del 35%”, consideró.

El consumo privado representa casi el 70% del PIB nacional, por lo que resulta una elemento central a la hora de pensar en la dinámica de la economía argentina. De todos modos, Sola advirtió que “el consumo por el consumo mismo, sin el arranque de la producción genuina y la producción con materia prima nacional, implica un consumo que termina afectando las fuentes laborales”, en alusión a factores como la apertura irrestricta de la importación. “Para poder consumir el ciudadano argentino tiene que tener trabajo genuino, en blanco y con todas las de la ley, y la posibilidad de tener un salario acorde”, agregó.

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