¿Qué sectores pierden si EE.UU. hace proteccionismo?

24-01-2017
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El efecto Trump continúa haciendo sonar las alarmas, y ya no son suposiciones. La política de apertura e integración al mundo encarada por el Gobierno se encontró ayer con un revés de un socio comercial con el que la relación había crecido mucho durante el último año y que ahora da señales de irse hacia el proteccionismo. La suspensión por 60 días de las importaciones de limones argentinos, que tantas ilusiones había generado en algunas provincias en diciembre pasado cuando fue confirmada, genera nuevas preguntas y preocupaciones. ¿Qué otros sectores podrían verse perjudicados?

Un trabajo publicado ayer por Ecolatina afirma: “Estados Unidos constituye el tercer destino de nuestras exportaciones (detrás de Brasil y China), y en el último año su posición se fortaleció: tras aumentar más de 30% interanual, las ventas en los primeros once meses del año, los envíos al país del norte representaron 8% del total, cuando un año atrás representaban tan sólo 6%”.

Pero además de ese crecimiento general de la importancia de Estados Unidos en la totalidad de las exportaciones argentinas, se observa que en algunos sectores en particular esa participación relativa creció de forma destacable. En algunos sectores un potencial incremento de los controles y las barreras a la importación por parte de Estados Unidos sería un duro golpe ya que una alta proporción de las ventas tiene a ese país como protagonista. Por otra parte, Argentina aspira a ser reincorporada al Sistema Generalizado de Preferencias para ingresar al mercado estadounidense. El proceso está avanzado y las autoridades del país aspiraban a concluirlo antes de mediados de años pero el cambio de Gobierno lo puede demorar y de esa manera se perderían. Un sector que podría verse claramente afectado es el de las exportaciones de biodiésel. En los primeros once meses de 2016 las ventas a Estados Unidos triplicaron a las del año anterior. Más del 90% de las exportaciones de biodiésel y sus derivados tienen como destino a Estados Unidos, y el potencial incremento de los controles tendría consecuencias.

A eso se le sumaría el supuesto sesgo de Scott Pruitt, el hombre al frente de la Agencia de Protección Medioambiental hacia los combustibles tradicionales, lo que golpearía al biodiésel, “uno de los ganadores de la nueva relación bilateral alcanzada tras la asunción de Cambiemos”.

Las exportaciones de aluminio, por su parte, crecieron 130% en los primeros once meses de 2016, y la mitad de sus ventas tienen ese destino allí (antes eran sólo un tercio. Por ende, su futuro también preocupa.

Tiemblan regiones

También hay preocupación en algunos productos de economías regionales, como el caso del té negro (de poca importancia macro, pero eso no quita que genere pánicos a nivel micro), cuyas ventas se dirigen en 75% al norte. O el de los arándanos, que envía a Estados Unidos el 65% de sus exportaciones. El aceite de limón también exporta más de la mitad hacia allá. Y los jugos de citrus, manzana y uva, junto a la miel, no se quedan atrás: esos productos tienen un mercado exportador del cual Estados Unidos representa el 40%.

“En definitiva, aun cuando el peso de Estados Unidos dentro de nuestras exportaciones es relativo (incluso tras el avance registrado en 2016), la nueva política comercial de EE.UU. será determinante para algunos productos específicos de la economía local”, concluye Ecolatina.

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