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Proyectan un dólar a $16 a fin de año

Hay poca demanda y mucha oferta de divisas. Resultado: la presión bajista sobre “el billete” continuará.

13-06-2016
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El dólar sigue sin encontrar un piso y la expresión “atraso cambiario” vuelve a las primeras planas. Y allí seguirá. Todos señalan que, en el contexto de una demanda de divisas anémica por la recesión y la falta de incentivos para dolarizar carteras y una oferta abundante por varios motivos, la presión bajista sobre “el billete” continuará en el corto plazo. Un aliado en la batalla desinflacionaria de un BCRA que, más temprano que tarde, deberá empezar a soltarle la mano al dólar para evitar acentuar el atraso.

Oferta y demanda

“La abundancia sigue predominando en el mercado cambiario, ante la combinación del alza estacional en las liquidaciones del agro y las colocaciones de deuda (subnacionales y privadas) en el exterior”, dice un informe de Empiria difundido el viernes. “El blanqueo podría agravar el desequilibrio del mercado cambiario”, agrega, y advierte: “Creemos que se debe evitar que se profundice el atraso cambiario”.

Las presiones bajistas sobre el dólar continuarán, opinan desde el Banco Ciudad. “A pesar de la leve recuperación que experimentó el precio del dólar esta última semana, es de esperar que el peso siga mostrándose fuerte en el corto plazo, en un contexto de fuertes ingresos de dólares comerciales, en plena temporada alta de liquidación de divisas del agro”, dice y agrega que “la oferta de dólares también viene siendo alimentada por las emisiones de deuda del sector público y el sector privado, que se ven favorecidas a su vez por los menores costos de financiamiento que posibilitó la resolución del conflicto por la deuda”.

“Así, en la presente coyuntura la evolución del frente externo se muestra signada por la administración de la sobreoferta de dólares más que por su escasez. Dicho esto, una vez entrado el segundo semestre, y habiendo quedado atrás la temporada alta de ingreso de divisas del agro, otro factor que comenzará a pesar en el balance entre la oferta y la demanda de dólares en el mercado de cambios será el alcance que logre el blanqueo de capitales. Y entonces, si bien en términos fiscales el éxito vendrá dado por el nivel de adhesión que alcance la iniciativa, en lo que refiere a su efecto sobre la dinámica cambiaria habrá que tener en cuenta también la propensión de los que participen del blanqueo a volcar sus tenencias en divisas a activos denominados en moneda local, un elemento todavía incierto, pero que posiblemente no alcance a compensar el menor ingreso de dólares del campo, moderando la tendencia a la apreciación cambiaria”, agrega el informe.

Las proyecciones

“Meses atrás (?) pronosticamos un dólar a fin de año en $17. Hoy creemos que estará más cerca de $16, y que ?con suerte- su suba equipará a la inflación del segundo semestre. Evidentemente, no será sencillo librarnos del retraso cambiario que nos mortificó en los últimos años”, plantea Federico Muñoz en su informe, difundido el fin de semana. Así como Empiria, advierte por el atraso: “A partir de marzo perdimos poco más de la mitad de la mejora de competitividad que había generado la devaluación. No es casual que en estas circunstancias se haya vuelto a hablar de retraso cambiario”.

 Pese a ello, Muñoz palpita que el dólar podría levantar de su prolongada siesta: “Al terminar la temporada alta de liquidación de divisas sojeras, la oferta de dólares debería ceder. Más importante: en la medida que la inflación se vaya moderando, el BCRA tendrá margen para bajar las tasas de las Lebac y el dólar recuperará atractivo para ahorristas e inversores”. Esa recuperación tendrá un enemigo nuevo: el blanqueo. “Varios colegas creen que buena parte de los fondos blanqueados se dejarán en el exterior. Discrepamos. Precisamente, el peculiar contexto global de negative yields aumenta las posibilidades de que ?una vez exteriorizados? los capitales regresen al país, donde seguramente encontrarán oportunidades de negocios (reales o financieros) con mejores rendimientos que las tasas nulas o negativas que consiguen en el Hemisferio Norte”.

Coinciden desde Empiria: “A la abundancia transitoria 'genuina' (ventas del agro y colocaciones de deuda”) y 'artificial' (hot money yendo a tasas en pesos) se agrega ahora un factor no tan transitorio, y de potenciales efectos significativos para el mercado cambiario: el blanqueo”. Sugieren, asimismo, que el BCRA no puede ni quiere hacer mucho: “Mientras crecen los reclamos de buena parte del arco empresario (y de hasta una parte de los funcionarios del actual Gobierno) respecto al atraso del tipo de cambio, no queda claro cuánto de la limitada reacción del BCRA al respecto está relacionada con cierta despreocupación sobre este tema, y cuánto con las dificultades fácticas para enfrentar el problema”.

Como Muñoz, ven un dólar cerca de los $16 a fin de año. “Ajustamos para abajo nuestra proyección de tipo de cambio nominal para fin de año, que aún se mantiene por encima de los $ 16, ya que asumimos que será creciente la presión para evitar un excesivo atraso cambiario y que la menor inflación dará más libertad para operar al respecto. Por otra parte, al imponerse de manera creciente la percepción de atraso cambiario, será creciente también el riesgo de que en los últimos meses del año se presente cierta volatilidad cambiaria, en caso de que repunte la demanda cambiaria en un contexto de bastante menores tasas de interés”.

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