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Productividad: la brecha es externa e interna

28-12-2016
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Es sabido que la productividad laboral en América Latina y el Caribe es mucho menor que la de otras regiones del mundo, y una reciente publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) agrega aspectos sobre este problema que no sólo afectan el potencial de crecimiento de los países sino también sus metas de equidad. El informe señala que, además de un diferencial creciente en la productividad de la región respecto a otras partes del mundo, existe una creciente brecha en los niveles de productividad entre empresas al interior de cada país.

Mientras en los años '60 la productividad en la región era el 50% de la de Estados Unidos, en 2010 había caído a sólo el 33%, detalla el trabajo editado por Matteo Grazzi y Carlo Pietrobelli. Esto contrasta con los países de Asia del Este, que en los '60 tenían un nivel de productividad similar al de Latinoamérica, pero han ido mejorando hasta alcanzar el 64% del de Estados Unidos.

El estudio del organismo internacional se basa en encuestas empresariales y registra a partir de ese insumo una enorme heterogeneidad en la región, donde coexisten firmas de altísima y bajísima productividad. Esta dispersión queda clara cuando se compara la productividad de las firmas, que están en el percentil 90 (más productivas) y las que están en el percentil 10 (menos productivas). En América Latina, las firmas del percentil 90 tienen una productividad diez veces mayor que las del percentil 10. En contraste, en Estados Unidos esta diferencia en productividad es sólo del doble, y en países como India y China la diferencia es de cinco a uno.

El estudio intenta dar respuesta a la pregunta sobre por qué dentro de una misma región coexisten firmas con un desempeño tan superior a otras. En este punto, señala como uno de los aspectos a tener en cuenta la gran heterogeneidad en los retornos de la inversión en capital humano.

Este resultado apuntaría a la importancia de insumos complementarios que permiten obtener más réditos de la capacitación y que están presentes en las firmas más grandes, como es el caso de mejores prácticas de manejo de recurso humano o la existencia de mercados de trabajo internos. Se crea así una especie de círculo virtuoso para las firmas más grandes, que pueden mejorar su desempeño más fácilmente que las pequeñas al obtener mayores retornos por cada recurso invertido en formación.

Por otro lado, los autores muestran que existe también heterogeneidad en los retornos de la inversión en innovación. Según señala el informe, esto podría estar reflejando problemas de apropiabilidad en las firmas menos productivas, que no logran capturar todas las rentas de las innovaciones pues éstas son rápidamente imitadas por las firmas competidoras. También podría estar reflejando la falta de activos complementarios que hacen que las innovaciones sean más rentables.

Todo indica que no sólo estamos ante un escenarios en el que hay una gran dispersión en el desempeño de las firmas, sino que hay factores que amplifican esa dispersión.

Carolina González Velosa, especialista en División de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID, señala que esta dualidad se traduce en una fragmentación en el mercado de trabajo donde de un lado están los trabajadores del sector más productivo, con mejores empleos, salarios estables y protección social, y, de otro lado, están los trabajadores de menor productividad, sin acceso a esos beneficios. “Eliminar las restricciones que limitan el desempeño de una buena parte del aparato productivo no sólo es esencial para acelerar el crecimiento de nuestras economías, también es imprescindible si buscamos mayor prosperidad social y equidad en la región”, concluye.

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