El Economista - 70 años
Versión digital

mie 27 Oct

BUE 21°C

Versión digital

mie 27 Oct

BUE 21°C

¿Por qué es lenta la recuperación?

La economía crece poco y no conforma según la visión de la Fundación Mediterránea

24-04-2017
Compartir

La recuperación avanza, pero muy lenta. Casi sigilosamente. Según Gustavo Reyes, economista de la Fundación Mediterránea, hay varios motivos para que así sea.

En primer lugar, y contrario a lo que se podría suponer, “la recesión fue una de las más suaves de los últimos 30 años”. Por eso, la recuperación también es suave. “Tanto en profundidad como en su duración, el proceso recesivo fue muy similar al experimentado en los años 2013-2014”, dice Reyes y agrega: “Comparado con las salidas históricas de las recesiones, el proceso actual de recuperación es claramente el más lento de los últimos treinta años”. No casualmente, calcula, “el nivel de actividad económica habría terminado el primer trimestre del 2017 casi 3 puntos porcentuales por debajo de los niveles previos al proceso recesivo, con remuneraciones y masa salarial del sector privado asalariado también por debajo de los niveles previos a la recesión”.

Pero hay otros motivos. “En primer lugar, y a diferencia de otras salidas de procesos recesivos, en la situación actual el contexto externo no está jugando totalmente a favor”, dice. Desde el punto de vista financiero, las tasas de Interés Internacionales, si bien aún son bajas, han empezado claramente a subir y, desde el punto de vista comercial, si bien varios de los países compradores de las exportaciones de nuestro país acelerarían este año su expansión respecto de 2016 (Estados Unidos y Brasil), uno de los precios Internacionales más relevantes para Argentina, como es el precio de la soja, viene cayendo desde principios de año (cerca del 8% entre abril y enero).

En tercer lugar, “la estrategia de estabilización del proceso inflacionario elegido por el Gobierno induce a una lenta recuperación en el nivel de actividad económica”. A diferencia de las estabilizaciones exitosas con tipo de cambio fijo (Reyes menciona el Plan Austral en 1985 y el Plan de Convertibilidad en 1991) “cuando la caída en la inflación (esperada) es muy fuerte y la reactivación también resulta muy rápida”, la estrategia de metas de inflación elegida por el BCRA no permite utilizar al tipo de cambio como ancla inflacionaria. Por el contrario, como se basa en tasas de interés reales positivas (en términos de la inflación), eso “claramente debilita el proceso de salida de la recesión”. Eso, más algunos otros factores, “no permiten por ahora mostrar una clara recuperación en los distintos indicadores de consumo”.

Acelerar el lento proceso de salir de la recesión resulta muy importante para que el Gobierno mejore sus chances en las próximas elecciones, considera Reyes. “Si bien el Gobierno tiene claras limitaciones por el instrumento de estabilización elegido, la esperada reducción en la tasa de inflación a partir de mayo (después que se diluya el efecto de los aumentos tarifarios), la evolución de las exportaciones agrícolas, el mayor empuje de la obra pública, los efectos de la reparación histórica a los jubilados y la consolidación de la actual dinámica del mercado laboral y financiero deberían ayudar a este proceso”, dice y concluye en una nota más optimista.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés