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“Por ahora, el rebote es estadístico y algo selectivo”

El Economista conversó con Joaquín Olivera, Senior Analyst de Balanz Capital, sobre el pulso del nivel de actividad

28-07-2017
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Entrevista a Joaquín Olivera Balanz Capital Por Mariano Cúparo Ortiz

Balanz Capital publicó ayer un informe en el que da cuenta del repunte de la actividad, en base a la mejora del 0,3% del empleo registrado y de 4% del PIB en el segundo trimestre, según Orlando Ferreres. Si bien el informe asume que se trata de una recuperación estadística, afirma que la mayoría de las recuperaciones empiezan así. El Economista conversó con Joaquín Olivera, Senior Analyst de Balanz Capital y uno de los autores del informe para ahondar en sus expectativas.

¿Por qué recupera la actividad?

Hay un rebote técnico. El segundo trimestre y el tercero del año pasado fueron flojos. Si bien es un rebote estadístico, por lo menos estamos recuperando en parte lo perdido. También estamos empezando a ver algo de recupero del salario real, con las paritarias y la inflación en baja. Eso genera un poco de reactivación en el consumo. No en todo el consumo, sino que es bastante selectivo. Esa es la característica de esta recuperación: no es general sino selectiva. Por ese lado estamos viendo también que la recuperación del salario real, que se empezó pero va a estar más clara en el tercer trimestre, va a potenciar a algunos indicadores que todavía no vienen bien, como consumo en shoppings y supermercados.

¿Podrían jugar en contra la aceleración de la inflación de julio-agosto, la renovada presión del dólar y la de las tarifas un poco más adelante?

La inflación de julio va a estar por encima de 2%. Lo que estamos viendo por parte del BCRA es una política hawkish. Esperábamos que sea más flexible con la tasa cuando se acercaran las elecciones. Eso hace evidente que están viendo algo que no les gusta. No tanto relacionado con el número general sino con la núcleo, que no la están pudiendo bajar de 1,5-1,4%. Y claramente que el tipo de cambio no ayuda. Especialmente que la suba haya sido tan pronunciada y en tan poco tiempo. Desde nuestra óptica, el pass-through no está tan asociado al nivel si no a la volatilidad. Es decir, que si se deprecia de $15 a $18 en seis meses, el pass-through es más bajo que si fuese en poco tiempo. Eso es lo único negativo de depreciación. Pero la verdad es que estaba atrasado. Y a la vez que es negativo por la inflación, es positivo porque te ayuda a recuperar competitividad. Y esa es una de las grandes falencias. Aunque vemos algunos rebotes en ciertos sectores, lo que es cuenta corriente de la balanza comercial tiene cuestiones pendientes y este movimiento del tipo de cambio puede ayudar a recomponerla.

Entonces entra la eterna discusión de si es expansiva o no una depreciación en Argentina. ¿Afectará al consumo y frenará al crecimiento o será expansiva mejorando la competitividad?

Y a esto hay que sumarle el tema tarifas en el último trimestre. La clave del tema dólar es que el BCRA logre contener la suba de precios de segunda ronda, que contenga el pass-through. Si lo logra, ahí quizá tenés el mejor de los mundos. Tenés un aumento de competitividad y además no tenés aumento de precios. Hay que monitorear cómo viene julio y cómo vienen los efectos de segunda ronda. Igualmente creemos que el BCRA tiene espaldas para contener la suba del tipo de cambio. No lo vemos en $ 20 este año. Todavía tienen dólares de las colocaciones que se hicieron. Hay oferta aún. Lo único negativo es la velocidad con la que se decidió. El tema tarifas yo creo que ya lo deben tener contabilizado. Quedan gas y electricidad y la gran duda es transporte. Si no es en noviembre-diciembre, será en enero-febrero. No pasa de ahí.

Otro foco de riesgo es que los drivers por el lado de la oferta son el agro, la construcción y lo que mueven ellos mismos en la industria junto con las exportaciones de la automotriz (siderurgia, metalmecánica, minerales no metálicos): ¿qué pasará si hay el ajuste fiscal que se espera para que Hacienda cumpla sus metas, afectando a la construcción? ¿Cómo se sostendría el impulso del agro? ¿Y cuánto se dependerá de Brasil?

Por el lado de la construcción claramente el Gobierno es hoy el principal jugador de su recuperación. Pero para el año que viene lo que pretende es que ese rol lo empiece a jugar el sector privado. La aprobación de la Participación Público-Privada va a en ese sentido. Entonces en 2018 el escenario ideal es que el Gobierno logre recortar su gasto en capital y sea reemplazado por obra privada. Eso hoy no lo estamos viendo pero ahí se apunta. Y por el lado del agro todavía quedan recortes de las retenciones a la soja. Y es una cuestión un poco más exógena: hay que ver qué pasa con los precios. Por primera vez tenemos viento de cola con buenas expectativas de cosecha y demás. Es exógeno pero creemos que podría continuar en 2018. El tema de Brasil es impredecible, pero la verdad es que tenemos buenas perspectivas. Hoy no se ve eso: si bien aumentaron las exportaciones del sector automotriz, las exportaciones a Brasil dan caída, pero fueron más que compensadas con otros destinos, especialmente Centroamérica. Si sigue esa demanda y a eso se le suma Brasil será un shock positivo.

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