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Para Bein, agosto sería un mes bisagra para la economía

Según el Estudio Bein, están dadas las condiciones para que este mes cambie la tendencia recesiva.

22-08-2016
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por Mariano Cúparo Ortiz

El mes pasado, la consultora de quien fue el economista de cabecera de Daniel Scioli en las presidenciales del 2015 sorprendió a todos vaticinando un crecimiento del 5% del PIB para 2017 de la mano de una inversión reaccionando al nuevo clima y creciendo al 10% y un consumo incrementando al 3% gracias a una mejora del salario real (27% los salarios contra 23% de inflación). Un mes más tarde, el último informe de Estudio Bein sostuvo la apuesta y marcó a agosto como el mes que significará un antes y un después.

El informe reconoce que en términos de actividad julio fue tan malo como junio, pero remarca que esto se da en un contexto distinto a las típicas recesiones argentinas: hay entrada de dólares gracias al bajo nivel de endeudamiento y caída del riesgo país.

El Estudio Bein explica la caída por el cambio en la distribución del ingreso desde los sectores que impulsan desde el consumo hacia los que impulsan desde la inversión. Eso, argumenta, implica ciertas dificultades de corto plazo por el rezago que hay entre una decisión inversora y su ejecución efectiva, en primer lugar y porque la inversión en Argentina es apenas una cuarta parte del consumo y, por ende, el salto inversor debería cuadruplicar a la caída del consumo que generan los cambios de precios relativos.

Además, un tercio de esa inversión es obra pública, que estuvo parada temporalmente y otro tercio es la construcción, que tuvo un contexto inverso en precios relativos. “Se vendía a $15 y se construía a $10. Hoy se vende a $15 y se construye a $14”, explican. Todo eso combinado con una política monetaria con sesgo contractivo: un crecimiento nominal del PIB del 40% y una emisión del 20%.

A esto hay que sumarle las idas y vueltas en tarifas, que retrasan la inversión en producción, transporte y distribución de energía, y cierto miedo que genera la caída del consumo y la apertura comercial incipiente, tras años de proteccionismo, para aquellos que se dedican al mercado interno. Los errores de diagnóstico, como creer que la devaluación y el tarifazo no eran inflacionarios, terminan de explicar el panorama.

Pero a la vez todos estos puntos críticos explican los motivos por los cuales el Estudio Bein avizora el mes en curso como una bisagra. Un punto de inflexión. La necesidad del Gobierno con vista a las elecciones del 2017 muestran que el impulso a la obra pública ya está en marcha (más allá de que, con el fallo de la CSJN, el jefe de Gabinete Marcos Peña haya dicho que el gasto fiscal ajustaría en obra pública), que el acceso a endeudamiento externo para sostenerla es también un hecho (acá las dudas surgen en cuanto a la capacidad de coordinación entre un Ministerio de Hacienda con necesidad de crecer a corto plazo y un BCRA con necesidad de defender una política a largo plazo de desinflación de la mano de la política monetaria) y que la inflación retoma, al fin, la inercia previa al ajuste de precios relativos. Esto último permitirá un repunte del consumo, con paritarias de segunda vuelta reabriéndose, con AUH y jubilaciones que cayeron en términos reales si se mira hacia atrás pero que recuperan parcialmente si se mira hacia adelante, con la recomposición de haberes a jubilados por la reparación histórica, con un blanqueo que podrá ayudar y con un Brasil que habría tocado piso y ya no restaría.

Más visiones

Para Economía & Regiones (E&R), el 2016 no mostrará mejoras en la actividad. “La construcción y la industria suelen actuar como anticipadores del nivel de actividad global. Es decir, cuando la construcción y la industria comienzan a tener variaciones positivas, luego entre 4 y 6 meses más tarde toda la economía comienza a crecer”, explica su último informe.

En ese sentido, los sectores de construcción e industria no vienen mostrando recuperación alguna se mirare el índice que se mire, sean oficiales o privados. Con todo, ante un escenario tan negativo en el 2016, E&R prevé un 2017 con números positivos (una suba del 2,5%-3% del PIB) que se daría, tal como sostiene Bein y el consenso de economistas, por la reactivación de la obra pública, que impulsará el empleo y el consumo.

Pero también por una continuidad del atraso cambiario, que promoverá el consumo de bienes durables y por la reparación histórica a jubilados. Por el lado externo, siempre Brasil aparece en el horizonte y una mejor cosecha como reflejo de una política de reducción de retenciones y “sinceramiento” cambiario.

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