Muñoz: “El nivel de actividad iniciará una progresiva reactivación”

“El momento más difícil del ajuste y el pico del malhumor debieran tener lugar en el transcurso de este trimestre”, dice.

06-05-2016
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“Tras años anclados al pesimismo, nos complace encontrar motivos para mutar a una postura optimista respecto al futuro de la economía local. Confiamos en que el nivel de actividad iniciará en el segundo semestre una progresiva reactivación, que tiene buenas chances de extenderse en años sucesivos”, plantea el consultor Federico Muñoz, titular de la consultora homónima, en un informe difundido ayer por la mañana.

“Nuestro entusiasmo se sostiene en lo actuado en estos primeros meses por el equipo económico macrista. En primer lugar, porque lograron desactivar con solvencia varios legados tóxicos del kirchnerismo (cepo, retraso cambiario, default). Y en segunda instancia, porque trabajan en el saneamiento de la macro local; un proceso que ?al concluir? constituirá una novedad revolucionaria para la economía argentina. La recuperación de la estabilidad de precios, la adopción de un tipo de cambio flotante y la reducción del déficit fiscal permitirán remover el principal factor explicativo de nuestra declinación de larga data: la indisciplina macroeconómica crónica de nuestros gobernantes”, explica el informe.

El pico malo

“La reparación en curso de los desequilibrios macro es un proceso arduo y que entraña un costo social (y político) no despreciable. De todos modos, creemos que el momento más difícil del ajuste y el pico del malhumor debieran tener lugar en el transcurso de este trimestre”, argumenta Muñoz, y amplía: “Los nuevos acuerdos salariales tras las paritarias traerán una bienvenida recomposición de los ingresos reales erosionados por la inflación. Además, la fuerte astringencia monetaria, el final de los tarifazos y el enfriamiento de la demanda operarán para aplacar el ritmo de las subas de precios. Estimamos que, a partir de junio, la inflación debiera ubicarse bien por debajo del umbral del 2% mensual”.

“Hay que tener en cuenta también que, tras la mejora de expectativas asociada a la solución del litigio con los holdouts, debiéramos presenciar un progresivo aumento en el ingreso de capitales externos, que ayudará a contrarrestar el racionamiento del crédito doméstico inducido por el BCRA”, complementa.

“Por todo ello, creemos que en el segundo semestre comenzará la cosecha del amargo esfuerzo de ajuste que llevó adelante el Gobierno macrista en los primeros meses de gestión. No imaginamos un rebote ágil del nivel de actividad, sino más bien un tenue repunte inicial que ganará algo de vigor hacia el final del año”, aunque aclara que “en cualquier caso, esa mejora no alcanzaría a compensar la caída del primer semestre y el 2016 se cerraría con una contracción del PIB cercana al 1%”.

Mediocridad

y largo plazo “El 2016 será ?en el mejor de los escenarios un año mediocre para la economía nacional. Pero apostamos a que las penurias que atravesamos en estos meses no serán en vano, pues prepararán el terreno para que a partir de 2017 ingresemos a un sendero de crecimiento sostenido. En efecto, si se cumplen nuestras proyecciones, la transición al año entrante nos encontraría con una inflación claramente moderada (cercana al 1% mensual), cuentas públicas todavía en desequilibrio (el 2016 se cerraría con un déficit primario cercano a 4% del PIB) pero con tendencia netamente decreciente y financiado con crédito externo, no con emisión monetaria. Contaríamos también con un tipo de cambio flotante, razonablemente competitivo y sin restricciones a la demanda de divisas”, opina Muñoz. “Un entorno macro sin grandes desequilibrios constituiría una verdadera novedad revolucionaria para la economía nacional”, añade.

“Con una macro sana, ya no se estaría gestando la próxima crisis. Se removería así la principal fuente de incertidumbre de la economía nacional; se extendería el horizonte de decisiones económicas, y se darían condiciones muy propicias para la inversión y demás apuestas expansivas. Confiamos, en definitiva, en que la previsible concreción de este escenario macro se convertirá en punto de partida para el ingreso de la economía nacional a un sendero de ágil crecimiento sostenido”, se ilusiona.

Pero?

“Sabemos también que existen riesgos que pueden afectar su concreción”, matiza Muñoz. ¿Cuáles son? En primer lugar, “que el costo social y político de sanear la macro se torne intolerablemente alto y se aborte ese proceso”. En segundo, “que nuestra confianza en el potencial dinamizador de una macro sana se vea decepcionada”. Tercero, “que retorne el crecimiento económico pero que sea poco intensivo en mano de obra y no inclusivo” y, por último, “que el escenario internacional se torne mucho más hostil”. Pese a estos temores, no menores, Muñoz ratifica su enfoque optimista para el futuro.

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