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Menos inflación y más consumo (pero en dosis moderadas)

La tasa de inflación sería menor y el consumo tendría más oxígeno. Para la recuperación habrá que seguir esperando un tiempo más.

13-06-2016
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Aunque ha perdido una gran parte del entusiasmo que traía asociado originalmente, el semestre más famoso de los últimos años está a la vuelta de la esquina y traerá, pese a todo, algunas novedades positivas y más que bien venidas. ¿Qué debemos esperar? Principalmente, una caída de la inflación que, si todo sale bien, no será transitoria sino el comienzo del fin de un problema que arrastra la economía hace casi una década.

Esa reducción en la inflación, junto a la llegada de los nuevos salarios y otros estímulos fiscales (como la devolución de parte del IVA para más de ocho millones de personas) que impactarán en el corto plazo, le permitirá a las familias pisar sobre un terreno más firme y eso alentará cierta recuperación del consumo privado, que fundió motores en la primera mitad de 2016, una variable clave para las empresas que se dedican a abastecer al mercado interno. Y, sobre todo, ponerle un piso a la caída en la imagen del Gobierno que, de todos modos, no fue estrepitosa.

 “Mauricio Macri atraviesa una difícil coyuntura política, pues el ineludible ajuste macro (devaluación + tarifazo) derivó en una fuerte aceleración inflacionaria con el consecuente costo social. Las encuestas sugieren que buena parte de la sociedad tolera estoicamente el ajuste y mantiene la confianza en la coalición gobernante. Pero es imperioso que en el segundo semestre comiencen a aparecer noticias económicas positivas (al menos, una caída sensible de la inflación) para evitar la rápida licuación del capital político oficial”, plantea Federico Muñoz. Y todo indica que eso ocurrirá, aunque no en la magnitud imaginada por el Gobierno o deseada por las familias.

“Con dólar planchado por mucho tiempo, o incluso bajando, y los aumentos de tarifas en el pasado, al menos hasta 2017, la inflación debería volver a partir de agosto a los niveles del 2015, en el orden del 2% mensual. Si sumamos además el impacto de la política monetaria contractiva del BCRA, casi con seguridad tendremos una inflación más cercana al 1,5% a partir de octubre”, arguye Martín Tetaz.

“Con las paritarias jugadas, lo único que puede cambiar a partir del segundo semestre, es la capacidad de compra de los ingresos y, por lo tanto, la clave es la inflación. Para todo ese inmenso universo de hogares, el segundo semestre realmente empieza cuando baje la inflación. Lo interesante es que solo si los precios frenan y la gente tiene la sensación de que los nuevos salarios 'llegan vivos' al 2017, habrá recuperación del consumo y demanda de crédito, que son 'la paritaria' de los comerciantes, cuentapropistas y trabajadores informales, que dependen de la recuperación de la actividad económica”, amplía Tetaz.

Por eso, según Ecolatina, “las medidas implementadas por el Gobierno junto con las paritarias y una inflación más acotada (aunque aún elevada), van a ponerle un piso a la caída del consumo en el segundo semestre del año”. Sin embargo, dice el informe, “la recuperación llegaría recién el año entrante”.

“El Gobierno ya no tiene un esquema de crecimiento basado exclusivamente en la inversión: ha comenzado a inyectar recursos fiscales en las familias para apuntalar el consumo. Este cambio ayuda a dinamizar la actividad pero implica descuidar el frente fiscal. Esta decisión de política económica tiene pros y contras, esperemos que el trade-off sea positivo”, concluyen desde Ecolatina.

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