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Los “consensos básicos” ponen segunda marcha

La agenda que presentó hace una semana Mauricio Macri deberá traducirse en proyectos de ley que tendrán que discutirse en el Congreso

06-11-2017
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La agenda que presentó hace una semana Mauricio Macri deberá traducirse en proyectos de ley que tendrán que discutirse en el Congreso.  Pero el Gobierno decidió crear una instancia previa al debate parlamentario para que distintos sectores  políticos, organizaciones sociales y actores institucionales se pronuncien sobre las iniciativas. De esa manera, se procura  lograr algunos acuerdos o que al menos se moderen los puntos más conflictivos para facilitar su tratamiento.

Todos los debates abiertos incluirán cuestiones técnicas y tendrán un fuerte trasfondo político. El caso de las modificaciones a los ajustes de las jubilaciones puede ser el más conflictivo de todas por la sensibilidad social del tema y porque allí está el grupo etario que proporcionalmente más apoya electoralmente a Cambiemos.

En cuanto a la relación entre la Nación y las provincias, el escenario se presenta complejo porque el Gobierno considera a los gobernadores como sus socios en la tarea de administrar el país, pero hay muchos interese cruzados.  Gobernadores aliados, e incluso algunos de Cambiemos, han cuestionado aspectos de la reforma tributaria. Todos tienen elementos para negociar. El Gobierno quiere terminar con las distorsiones de Ingresos Brutos pero es un gravamen clave para las provincias, que querrán algo a cambio. La agenda es muy amplia y eso permite cierto optimismo porque todos tienen más incentivos para acordar que para confrontar.

La cuestión laboral, como siempre, genera polémicas. Mientras que las organizaciones sindicales hablarán de derechos, las entidades empresarias se concentran en la necesidad de ganar competitividad y reducir costos laborales. A los gobiernos no peronistas nunca les fue bien cuando intentaron avanzar con reformas laborales y por lo tanto la Casa Rosada no enviará un proyecto de ley al Congreso mientras en la que no tenga cierta seguridad sobre un tratamiento poco conflictivo. Todos tienen, también en ese caso, cartas para negociar. Los sindicatos invocando que se lesionan derechos pero desde el Gobierno tienen argumentos sólidos como para plantear un debate abierto sobre la cuestión dado que el mercado de trabajo tiene enormes falencias (reducido porcentaje de trabajos privados registrados, alta informalidad, muchos impuestos y salarios bajos en muchas actividades).

De todas maneras, en las próximas dos semanas las iniciativas del Gobierno, transformadas en proyectos de ley, se presentarán en su ámbito natural, que es el Congreso. La composición de las cámaras hará inevitable la búsqueda de acuerdos porque, de lo contrario, ninguna iniciativa podrá prosperar.

En el Gobierno confían en poder avanzar porque aunque su éxito electoral no se tradujo en una mayoría parlamentaria, como ocurrió en muchos otros casos en la historia del país, el respaldo en las urnas otorga una capacidad de negociación que va más allá del número de bancas.

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