Los brotes vienen con fuerza

30-01-2017
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“Tras una larga espera, finalmente han aparecido indicios nítidos de reactivación que dan cuenta de un cambio de tendencia del nivel de actividad”, sostiene Federico Muñoz en su último informe, que fue difundido durante el fin de semana entre sus clientes.

En efecto, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) ?proxy mensual del PIBque publicó el Indec la semana pasada, “noviembre registró un notable aumento de 1,4% frente a octubre”, dice Muñoz. Asimismo, la caída en el cálculo interanual se moderó a 1,4% (versus 4,4% en octubre). Si la tendencia sigue, la economía saldrá de la recesión en el primer semestre y Cambiemos llegará a las urnas con un PIB con varios meses en ascenso ya. Además, el Indice General de Actividad del Estudio Ferreres acumuló una suba de 2,3% entre septiembre y diciembre.

“Ambos índices coinciden en identificar a septiembre como el piso del nivel de actividad o, si se prefiere, como el final de la recesión. Los dos proxies del PIB también sugieren que la recuperación incipiente sería de un vigor superior al previsto”, se ilusiona Muñoz.

En la misma línea se ubican los economistas del Banco Ciudad: “La economía habría culminado el año pasado en ascenso, presentándose el tramo final de 2016 como el punto de partida de una recuperación que se afianzaría a lo largo del corriente año”. En la apertura por sectores económicos, agregan, “el agro, la industria, el comercio y la construcción sumaron dinamismo durante diciembre”.

¿Y si es solo un rebote estadístico explicado por algún factor puntual que se desvanecerá pronto? Nada de eso, dice Muñoz. Y sus colegas coinciden. “Es probable que este repunte en ciernes se sostenga en los meses venideros. La moderación de la inflación ya está devolviendo poder de compra a los hogares (el piso del salario real se verificó en julio), promoviendo así una gradual recomposición del consumo. Además, el campo, el blanqueo y la obra pública también operarían como factores expansivos”, dice.

Política y economía

La gente, aquí y en todo el mundo, vota con el bolsillo. Por ende, los brotes verdes llegaron con un gran timing luego de un 2016 complejo, con caída del empleo y, sobre todo, del salario real. “El oportuno repunte de la economía constituye un dato crítico para el tablero político nacional. Si el piso de la recesión fue ?efectivamente? en septiembre, llegaríamos a las elecciones de octubre de este año tras un año completo de expansión económica, una contingencia muy favorable para la coalición gobernante. Si Macri no escatima asistencia financiera a María Eugenia Vidal, se terminará gestando un escenario propicio para el triunfo de Cambiemos en la crítica elección de senadores de Buenos Aires, un comicio puntual que está llamado a definir el rumbo de la política económica por ?al menos- el próximo quinquenio”, indica Muñoz.

¿Y los drivers?

El EMAE simplemente consigna el nivel y las variaciones de la actividad económica, pero no dice nada sobre sus componentes. Y no es un tema menor. ¿Qué fue aquello que impulsó la actividad en noviembre y, según adelantaron los privados, también en diciembre: fue el consumo, el gasto público, las exportaciones o la inversión?

Una aproximación puede ser el PIB del tercer trimestre del 2016. Allí, según el análisis de la demanda agregada del Indec, “se observó una variación de -2,5% en las exportaciones de bienes y servicios reales y una caída de 8,3% en la formación bruta de capital fijo (?) y el consumo público registró un alza de 1,9% mientras que el consumo privado disminuyó 3,1%”. Es decir, en el tercer trimestre, el resultado del PIB (una caída de 0,2% versus el segundo trimestre y nada menos que 3,8% interanual) fue explicado por una suba del gasto público y una caída de los demás componentes.

Muy lejos de ser un modelo sano y sustentable (dados los enormes problemas fiscales existentes) y muy lejos de lo deseado por Cambiemos, que quiere apuntalar el crecimiento a través las exportaciones y la inversión.

Sin embargo, los datos posteriores a ese trimestre invitan a cierto optimismo en ese frente: las exportaciones crecieron 20,8% en noviembre y 34% en diciembre y la inversión (según Orlando Ferreres) subió 5,7% y 11,4%, ambos en la medición interanual, en noviembre y diciembre, respectivamente. Asimismo, el gasto público siguió empujando con fuerza y la gran incógnita es si el consumo privado, gracias a la desinflación, empezó a traccionar también.

Más allá de ese debate, que no es meramente metodológico, la novedad esquelosbrotesverdesqueelGobierno empezó a presentar fueron ratificados por el Indec (que ya no miente).

Lentamente, y más con los nuevos salarios, que llegarán en el segundo trimestre, el rebote se empezará a sentir en el gran público. Si la magnitud será importante y si eso bastará para potenciar el caudal electoral hacia Cambiemos será una respuesta que recién estará en las legislativas de octubre.

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