Las paritarias

Y su impacto en la economía.

18-05-2012
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La resolución de las negociaciones salariales tendrá consecuencias sobre la economía y la política. El resultado de la pulseada delineará la evolución de las principales variables macroeconómicas y dirimirá una puja entre el Gobierno y los sindicatos. Los mercados estarán atentos a lo primero. Los actores políticos, a lo segundo. A diferencia de lo ocurrido en años anteriores, las paritarias encuentran hoy dificultades. En varios sectores de la economía se observa que, luego de algunas rondas de negociaciones, las posiciones aparecen casi inconciliables.

Por un lado, el Gobierno y las entidades empleadoras aspiran a que las demandas no superen el 20% en el año. Por otro, la intención sindical es lograr aumentos más en línea con la inflación. Considerando las sumas que se vienen pagando a cuenta desde fines del año pasado, o principios del corriente, más los incrementos porcentuales solicitados (superiores al 20%), los reclamos sindicales se aproximan al 30%.

Consumo

El crecimiento de la economía en 2012 será explicado, básicamente, por el aumento del consumo. Los aportes de la inversión y de las exportaciones netas a la expansión de la actividad económica serán mínimos. Según el último informe de Ecolatina el estancamiento de la inversión en los primeros meses del año impactará negativamente sobre la creación de empleo. “De esta manera, prevemos que en 2012 el desempleo no mejorará e incluso podría, por primera vez desde 2009, mostrar una leve suba”. Por una baja creación de nuevos puestos de trabajo y una reducción de horas por trabajador, el “combustible” del consumo dependerá casi exclusivamente de las negociaciones salariales que aún se están llevando a cabo.

“Con expectativas de inflación crecientes, los acuerdos salariales por debajo de 20% están prácticamente descartados. Esto es favorable para reanimar al consumo, pero cabe recordar que una fuerte suba de los costos salariales en un contexto de moderación económica implica un nuevo condicionante para la generación de empleo”. En ese sentido, a diferencia de otros años, la performance de la masa salarial estará apuntalada casi exclusivamente por los aumentos ya que la creación de empleo será escasa. En este contexto será muy difícil repetir el crecimiento nominal de la masa salarial exhibido en 2011 (en torno a 32% según Ecolatina).

Costos

Un incremento del orden del 30% de los salarios para este año, como están solicitando la mayoría de los sindicatos, implicará que el costo laboral en dólares se ubique en niveles muy superiores a los de la década del noventa. Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino establece una comparación entre la Argentina y otros países. En Estados Unidos el costo laboral en dólares (corregido por inflación mayorista) era U$S 521 en 2002 y U$S 1.689 en 2011. En Brasil 2.302 reales en 2002 y 2.837 en 2011. “Comparados con el promedio 1996-2001, los costos laborales argentinos son 8% más alto en dólares aunque 47% más bajos en reales”.

Inflación

El año pasado el aumento de los salarios del sector privado formal de la economía fue 35%. Todo indica que en 2012 el número será menor. Los aumentos salariales ya acordados e incluso las demandas todavía en curso se ubican en la mayor parte de los sectores entre 5 y 10 puntos porcentuales por debajo del 35% que alcanzaron los salarios del sector formal de la economía en 2011. Incluso, para el Estudio Bein, la misma desaceleración de la economía puso paños fríos sobre la negociación salarial. “Fundamentalmente en sectores cuya actividad se vio directamente afectada en los últimos meses, como el sector automotriz donde los aumentos acordados estuvieron en torno al 18%”.

La política

Las paritarias vienen demoradas a la espera de que se dirima la interna de la CGT. Será la primera negociación salarial que encuentran al Gobierno y a Hugo Moyano enfrentados. Pero las diferencias también aparecen con aquellos sectores sindicalistas más cercanos al oficialismo. La Unión Obrera Metalúrgica, el gremio que encabeza Antonio Caló, reclama una mejora del 15% retroactivo a abril, 7% en agosto y la incorporación a los básicos de $300 no remunerativos que se abonaron en enero, febrero y marzo, con lo que el sueldo mínimo se ubicaría por encima de los $ 4.000. En definitiva, el sindicato exige un aumento cercano al 25% mientras que los empresarios ofrecen poco menos de 20%.

Tipo de cambio

La “etapa fácil” de la recuperación de salarios, luego de la profunda licuación producida por la devaluación del año 2002, se agotó. Durante nueve años el Gobierno decidió aumentos nominales de salarios que no atentaban contra los equilibrios macroeconómicos básicos porque se partía de ingresos muy deteriorados. Además, jugó a favor de la Argentina el entorno internacional caracterizado por un dólar devaluado y un real que en la década que pasó se ha apreciado mucho. Pero ahora la foto no es la misma.

Si bien el contexto internacional seguirá siendo favorable ?los expertos creen que el dólar en el mundo seguirá devaluándose y los precios de las materias primas continuarán en niveles altos?, el margen de maniobra del Gobierno sobre la política cambiaria sigue siendo escaso. Según el Estudio Bein la pauta de devaluación parece haberse movido a 13,5% en el año. Esto significa un aumento mayor al esperado unos meses atrás. “La pauta de devaluación parece haberse movido al 13,5% versus una pauta de apenas 7% durante el primer trimestre del año y del 11% implícita hasta ahora en nuestras proyecciones”.

Para la consultora Economía & Regiones, “el mantenimiento del tipo de cambio real depreciado junto con el avance de la presión tributaria permitió que nuestro país presentara superávit gemelos por primera vez en muchos años. Sin lugar a duda, éste fue uno de los pilares del modelo económico actual; dado que la abundancia de ahorro funcionaba como una señal de estabilidad macroeconómica, permitía al Gobierno pagar los vencimientos de deuda, fomentaba la demanda de pesos porque no había déficit para monetizar y liberaba recursos prestables para el sector privado y la actividad productiva, entre otras cosas. El incremento de la inflación y la política fiscal expansiva fueron diluyendo la prosperidad de los superávit gemelos”.

(De la edición impresa)

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