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Las cuentas públicas siguen planteando desafíos complejos

22-08-2016
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Un reciente informe elaborado por el Programa de Desarrollo Económico de CIPPEC mostró que el déficit de financiero nacional, sin tomar en cuenta las rentas del BCRA y las utilidades del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, llegó en el primer semestre a $ 218.101 M, es decir, 6,4% del PIB. El guarismo supone un mínimo incremento con respecto al mismo período del 2015, que había arrojado un déficit de $ 157.406 M, es decir, 6,3% del PIB.

El elevado déficit, que parece inevitable sobre todo cerca de a un año eleccionario, implica un financiamiento en el que sí o sí termina interviniendo el BCRA con emisión, ya sea de forma directa o indirecta, vía compra de los dólares con los que se endeuda el Ministerio de Hacienda y Finanzas. Eso, para colmo, luego es esterilizado vía altas tasas de interés de la política monetaria, encareciendo el costo del crédito.

No es un tema menor ya que es común que la economía local crezca un poco en los años impares (eleccionarios) y luego declinen en los pares (no eleccionarios) por los ajustes posteriores a un crecimiento que no tenía bases sustentables, tal como sostuvo un informe reciente de Economía & Regiones. El déficit fiscal ahí es una de las claves de la insostenibilidad.

Los desagregados

Centrado en estas dificultades históricas para la economía local, el informe de CIPPEC profundiza en los números. En cuanto a la recaudación, dice, se dio una baja importante por las modificaciones en la política impositiva del Gobierno. Se recaudó menos de la mano de una caída en las alícuotas de los derechos de exportación y una suba del mínimo no imponible de Ganancias.

Por el lado de los gastos, sin embargo, se registra cierto ajuste sobre todo en los más flexibles, como las compras de bienes y servicios, que mermaron 0,7%; los pagos de inversión real directa, que cayeron 8,5%, y las transferencias discrecionales a las provincias, tanto corrientes como de capital, que aflojaron 2,8%.

Esto genera algunas dudas de cara a lo que resta del año por la necesidad política de gastar más en obra pública y en transferencias a las provincias, pero lo cierto es que para el primer semestre en total el gasto se incrementó 29,5%, es decir, menos que una inflación que estuvo en torno al 35%. Por ende, hubo cierto ajuste fiscal.

Así, la lucha eterna entre la necesidad ineludible de corto plazo y las pretensiones de largo plazo tendrá un nuevo capítulo de cara a lo que se viene.

El investigador principal del Programa de Desarrollo Económico de CIPPEC, Luciano Di Gresia, refiriéndose a los duros y típicos desafíos fiscales que suele plantear la economía local, opinó: “Los resultados del primer semestre exponen lo difícil del camino hacia el equilibrio fiscal. Aún resulta temprano evaluar una estimación para el cierre del año, dado que los gastos flexibles (obra pública y transferencia a provincias) empezarán a responder en algún momento a las necesidades políticas, y por otra parte restar ver cómo evolucionarán los recursos tributarios y las rentas del BCRA y FGS, esté último probablemente influido por el blanqueo y la regularización previsional”.

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