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Análisis

La economía del "superávit de bienestar"

Incorporar hábitos saludables es más beneficioso de lo que pensábamos.

Sebastián Campanario, autor de "Proxi +50. 50 ideas para tus próximos 50 años" (Sudamericana, 2024).
Sebastián Campanario, autor de "Proxi +50. 50 ideas para tus próximos 50 años" (Sudamericana, 2024).
22 marzo de 2024

Por Sebastián Campanario

¿Qué es lo primero que viene a la mente cuando se habla de economía del bienestar? 

Probablemente algún marco de progreso, un estado de bienestar de los países nórdicos, con récord de ingreso per cápita y también de "felicidad" o de bienestar emocional. Pero en este apartado nos referiremos a otro significado: hablaremos de economía del bienestar en el sentido de esquemas mentales y formas de pensar que acerca la economía teórica, y que pueden ayudarnos a convencernos de que incorporar hábitos saludables es más beneficioso de lo que pensábamos.

Veamos cinco de los menos obvios y más valiosos: 

El arma secreta de los inversores

La "magia" de lo que en finanzas se conoce como "interés compuesto" es lo que hace que el dinero a una tasa de interés determinada se multiplique luego de algunos años, con lo cual la primera recomendación en finanzas personales siempre es empezar a ahorrar e invertir cuanto antes. Con los hábitos saludables pasa lo mismo: el tiempo juega a favor de estas microdecisiones acumuladas todos los días.Y lo mismo sucede en sentido contrario: el tiempo juega en contra de los malos hábitos.Un cigarrillo en un día hace muy poco daño, pero el acumulado en varios años puede ser mortal. 

No cortar la racha

El economista de Princeton Rolan Benabou trabajó en modelos de "egonomía" ("economía del yo") y economía de las tentaciones. Desarrolló un esquema} matemático para entender mejor las "reglas personales" que alguien establece consigo mismo: correr tres veces por semana a una determinada hora, fumar solo después de las comidas, etc. Un elemento central del esquema es la "autorreputación": cumplir o no las reglas autoimpuestas aumenta o disminuye la reputación que uno tiene consigo mismo. Una de las conclusiones del modelo (que se verifica en la vida real) es que la gente tiende a cumplir con tareas que le demandan mucha fuerza de voluntad por "rachas": va seis meses al gimnasio y se acumula autorreputación, que luego se invierte en "tirarse a chanta" por unos meses.

Y con las dietas sucede algo parecido: aguantamos un tiempo, y no bien nos damos un permiso, el costo marginal del segundo derrape (en términos de autorreputación) es menor, con lo cual se cae en la espiral negativa. 

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"Proxi +50. 50 ideas para tus próximos 50 años" (Sudamericana, 2024), el nuevo libro de Campanario.

Aversión a la pérdida

Las ideas de los economistas para fortalecer el autocontrol salieron de las ecuaciones matemáticas y llegaron años atrás a la vida real. Dos académicos de la Universidad de Yale, Dean Karlan e Ian Ayres, llegaron a crear un espacio digital en el cual uno podía hacer un contrato o una apuesta consigo mismo a futuro. 

Se fijaba un objetivo y se depositaba una cantidad de dinero considerable (típicamente, US$ 5.000 o US$ 10.000).Si al cabo de un tiempo no se cumplía con la meta, el dinero iba a parar a una entidad benéfica. La tasa de éxito superaba el 85% y subía a más del 90% si se elegía una opción masoquista pero muy eficaz: pedir que se donara la plata depositada a una causa que se odiaba ("anticaridad").A la campaña de ultraderecha, si uno es de izquierda; a River, si uno es de Boca. 

Karlan y Ayres basaron su idea en un principio básico de la economía del comportamiento: el sesgo de "aversión a perder", que indica que un fracaso o una pérdida nos impacta tres veces más en nuestro bienestar emocional que una ganancia o un éxito (con el signo cambiado).Aquí se invierten los incentivos: se pasa de la recompensa (verse más delgado, sentirse mejor) al castigo (perder plata), que es tres veces más eficiente.

A todo o nada

El economista Adam Davidson escribió tiempo atrás en la revista dominical de The New York Times un artículo titulado "Cómo la economía puede ayudarlo a bajar de peso", en el cual contó cómo el teórico de los juegos y premio nobel Thomas Schelling le enseñó que en muchas circunstancias los esquemas que implican alternativas "a todo o nada" son los únicos eficientes para lograr compromisos perdurables. Schelling lo aplicaba a las estrategias de la Guerra Fría (la gran fuente de inspiración de los primeros desarrollos en teoría de los juegos), pero Davidson los usó para bajar de peso.

"El problema es que todas las fuerzas del mercado apuntan a las 'terceras opciones', que nos hacen disminuir la culpa (comprar libros de dietas, pagar la cuota de un gimnasio al que nunca vamos, tomar bebidas light), con lo cual el objetivo se vuelve más difícil aún", planteó Davidson. O como dice el eslogan de Nike: "Just do it".

Valor presente neto positivo

Los estudiosos de temas de longevidad hablan del concepto de "velocidad de escape": el momento en el cual la expectativa de vida va a aumentar más rápido que el tiempo transcurrido, cuando haya avances muy radicales en el campo de la salud (cáncer, problemas cardiovasculares, etc.).Por eso tiene mucho sentido llegar en buena forma física y mental a ese momento, que ocurrirá (esperemos) no muy lejos en el futuro.

Los hábitos saludables, con este seteo mental economicista, tienen, como dirían en la disciplina de Adam Smith y John Maynard Keynes, "valor presente neto positivo".

 

Fragmento de "Proxi +50. 50 ideas para tus próximos 50 años" (Sudamericana, 2024), el nuevo libro de Campanario 

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