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¿La tecnología avanzada optimiza o sustituye mano de obra?

Para la OIT, mientras aumenta la productividad de los trabajadores más calificados, reemplaza el empleo de menor complejidad.

11-07-2016
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Es una de las tantas paradojas del mundo del trabajo: mientras las tecnologías avanzadas aumentan las ventas y la productividad en sectores de alta calificación de mano de obra, desplazan puestos de trabajo y reducen las exportaciones en los rubros de menor complejidad. Así lo asegura un estudio reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que alerta sobre las consecuencias dispares de los avances tecnológicos en los mercados laborales y llama a los países en riesgo a replantear su situación y capacitar a sus trabajadores de cara a las tendencias venideras.

El estudio, elaborado a partir de la observación de la dinámica de los países de la Asean (Asociación de Naciones del Asia Suroriental), examina el modo en que la tecnología avanzada como las impresiones 3D, la robótica e Internet está afectando a los sectores de automotor y autopartes; electricidad y electrónica; textiles, indumentaria y calzado; externalización de procesos comerciales y comercio minorista.

El informe, basado en dos encuestas realizadas en toda la Asean a más de 4.000 empresas y 2.700 estudiantes, y en entrevistas cualitativas a más de 330 actores interesados del bloque, analiza también la transformación prevista para el próximo decenio tanto para las empresas como para los trabajadores.

Más del 60% de las empresas encuestadas estimó que estas tecnologías son positivas para aumentar las ventas, la productividad laboral y el empleo de trabajadores muy calificados. “Un elemento decisivo es que el uso extendido de robots no es sinónimo de automática sustitución de personal. Las tendencias actuales indican que los robots van instalándose aplicando un criterio humano y de colaboración, y pensando en aumentar la productividad de los trabajadores más calificados, y no en sustituirlos”, precisan desde la OIT.

Sin embargo, en los sectores con alto coeficiente de mano de obra, como el textil, la indumentaria y el calzado, que proporcionan 9 M de empleos en los países de la Asea ?sobre todo a mujeres jóvenes?, la situación es diferente. “Los puestos de trabajo para los que se requieren menos calificaciones son particularmente vulnerables a las tecnologías disruptivas como la impresión 3D y la automatización”, concluye el informe. Al respecto, alerta que la incorporación de estas tecnologías “podría reducir el crecimiento de las exportaciones, cuando los mercados de destino de Europa y los Estados Unidos se lleven la producción a casa”, además de posibles “consecuencias sociales particularmente importantes para algunas economías de la Asean, como Camboya y Vietnam”.

El estudio advierte que aunque la sustitución masiva de personal en la Asean no sea inminente, “las tecnologías irán introduciéndose de manera paulatina a fin de sustituir empleos poco calificados, cuando su costo se reduzca y las innovaciones estén al alcance, incluso de las pequeñas empresas”.

“Los países que compiten en salarios bajos tienen que replantear su posición. La ventaja de los precios ya no es suficiente. Los formuladores de las políticas han de forjar un clima más propicio para aumentar las inversiones en capital humano, investigación y desarrollo, y productos de gran valor”, precisó Deborah France-Massin, directora de la Oficina de la OIT de Actividades para los Empleadores.

En el informe se recomienda que los trabajadores cuenten con una formación apropiada y calificaciones fundamentales sólidas que les permitan adaptarse, así como buenas competencias técnicas para manejarse con las nuevas tecnologías y trabajar eficazmente junto a máquinas digitalizadas. De todos modos ?y aquí aparece otra de las paradojas laborales típicas?, el estudio revela que pese a que las empresas buscan cada vez más trabajadores con calificaciones en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, los jóvenes ?y las mujeres en particular? no optan por ese tipo de orientaciones. Según especificaron, sólo el 17% de ellas se inclina por estos contenidos.

El estudio subraya el reto que plantean esas transformaciones a los formuladores de políticas, las empresas y los trabajadores, en particular “para idear sistemas de calificación y capacitación que puedan dotar a la población activa del futuro de las competencias técnicas esenciales que necesitará para asumir los cambios venideros”.

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