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“La inversión está planchada”

Entrevista a Marcelo Rougier, Investigador del Conicet.

03-06-2016
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En una coyuntura en la que el entramado industrial en Argentina está expectante frente a la posibilidad de de desarrollo de los negocios, Marcelo Rougier, investigador del Conicet en el IIEP-Baires, con amplio conocimiento en temas industriales, sostiene que las recientes medidas de apoyo al sector son “favorables” pero “están subordinadas a la dinámica general de la economía”. En este diálogo con El Economista se refirió al potencial de la industria argentina, a la competencia china y a la tensión reinante en la integración con Brasil.

¿Las recientes medidas a favor de las pymes son suficiente incentivo para los sectores industriales?

Hay una larga discusión respecto a las políticas industriales, respecto al crecimiento del sector manufacturero, cuánto de eso está vinculado a definiciones de política industrial y cuánto a las condiciones más generales de la economía, la macroeconomía, el aliento al consumo y a la demanda. En las circunstancias actuales, una serie de pequeños incentivos al sector industrial, a pymes con algunas políticas de promoción más favorables, en un contexto macroeconómico general extremadamente negativo, van a tener muy escaso impacto. En la política cambiaria hay incentivos específicos del Gobierno para estimular algunos sectores industriales, economías regionales, la competitividad de algunos sectores a partir del tipo de cambio pero luego, la dinámica inflacionaria hace que se desvanezca esa competitividad cambiaria por la dinámica macro.

¿Puede esperarse que den resultado en un plazo más largo?

Sí, esas políticas son favorables y van a provocar su impacto a nivel puntual. Pero lo que digo es que estas políticas estarán subordinadas a una dinámica más general de la economía. Si hay una retracción del consumo, de los ingresos quizás esas políticas no logren alentar lo que buscan, que es la inversión. La inversión en los sectores industriales está planchada. Es que las posibilidades de ganancia que generaba esa inversión quedaron limitadas a la política de ingresos. Los empresarios van a apostar e invertir a si creen que va a haber una reactivación del mercado en los próximos años.

Todas las fichas están puestas en la rentabilidad futura.

Exacto, el estímulo, obviamente, puede ayudar a dar el puntapié inicial pero la perspectiva a más largo plazo tiene que ver con un mercado en expansión. Eso todavía no está, sobre todo en aquellos industriales que están vinculados a la dinámica del mercado interno.

¿Hay atraso cambiario actualmente?

Hoy no estamos en un tipo de cambio que aliente las exportaciones. Hay una suerte de atraso cambiario, que se está agravando por la dinámica inflacionaria que parece no tener coto durante este año. El tipo de cambio hoy está a niveles más bajos de lo que había estado inicialmente.

¿Cree que a fin de año empezará reactivarse la economía como dice el Gobierno?

Más que para el segundo semestre, para el primer trimestre de 2017, pero para fin de año tiene que haber algún rebote. También depende mucho lo que suceda con los precios. La actividad económica está muy vinculada a los precios y eso está relacionado a lo que suceda con los ingresos. En los años del kirchnerismo la estrella era la dinámica del consumo, que motivaba el crecimiento de la economía. Hoy eso está en baja. Si no está el consumo, no está la inversión, que son los componentes más importantes de la demanda agregada. Por el lado de las exportaciones también hay problemas, con un escenario internacional complicado. La idea del Gobierno es apostar a la inversión pero todavía eso no está firme.

¿Apareció nuevamente la amenaza china para el sector industrial?

La amenaza existe, siempre está en forma latente. Hay un mercado mundial bastante agresivo, en un contexto en el que no termina recomponerse la economía mundial, y donde la posibilidad de colocación de algunas commodities industriales argentinas, de bienes de uso difundido como el acero o el aluminio está condicionado por la presencia y la evolución de ese potencial competidor. Es un mercado internacional muy complejo, no porque directamente ellos avancen sobre la producción local, sino porque básicamente se disputan los mismos mercados. Pero a la vez China es un potencial demandante de productos argentinos, así que se puede ver compensado por ese lado.

¿Se puede prescindir de Brasil como socio comercial?

Lo plantearía al revés, si Brasil quiere seguir vinculado a la economía argentina a través del Mercosur o están pensando en su propia alternativa por fuera del bloque. Hay una serie de definiciones en los últimos días que alertan sobre la posible desintegración de ese mercado común. Lo que suceda en Brasil es clave para Argentina porque es una economía muy atada al nivel de exportaciones y de importaciones de Brasil. Las perspectivas sobre Brasil no son buenas por la dinámica política y por lo que ha venido ocurriendo en la economía en los últimos años. En el corto plazo no podemos esperar algo muy positivo y las posibilidades de salir de esa dependencia no está tan determinada por la Argentina como por Brasil.

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