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“La inflación bajará por la recesión”

Entrevista a Emanuel Alvarez Agis, ex viceministro de Economía.

23-06-2016
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El Gobierno avizora, y varios colegas suyos comparten, un segundo semestre con menos inflación y más actividad. ¿Coincide?

La única diferencia que puede haber en el segundo semestre es que los trabajadores alcanzados por paritarias, que van a estar debajo de la inflación anual y se va a quedar corta, estén un poco arriba de la inflación que, además, se va a desacelerar por la recesión. Va a ser un pseudo veranito para una porción pequeña de la población porque jubilaciones, AUH e informales van a perder, y mucho, frente a la inflación. El desafío era bajarla sin enfriar la economía, y el Gobierno renunció a eso.

¿Por qué no avizora crecimiento?

Si quieren reactivar, están haciendo la política económica opuesta. La política monetaria sigue siendo fuertemente contractiva y la fiscal también porque el gasto crece 20 puntos por debajo de la inflación, es decir, cae en términos reales. Lo que sí está teniendo cierto efecto expansivo es la reducción de impuestos para el agro y eso se ve en las perspectivas para la cosecha y las liquidaciones de divisas. Pero es el único, y quizás se pueda sumar la banca. La construcción está en una recesión enorme, las ventas minoristas con caídas de 4-5% y no veo factores que traccionen la inversión. La parte de la inversión que se destina a las exportaciones es muy pequeña, y no supera el 20% del PIB. El restante 80% está con factores recesivos muy claros.

Estos sectores que mencionan son, además, los que más mano de obra generan?

Sí, y los que generan más actividad porque la mano de obra es valor agregado. Cuando uno ve la configuración de la economía argentina, observa que más del 75% está explicada por el mercado interno y todos esos factores, como decía antes, apuntan a la recesión. Sumo un factor adicional: están habiendo muchos despidos y el desempleo aumentará. La ampliación de la AUH es la única medida expansiva.

Algunos colegas suyos están detectando cierto giro keynesiano en la política económica desde mayo. ¿Usted coincide?

Difiero en que el gasto se esté moviendo junto con la inflación. Lo entrevista Emanuel Alvarez Agis que sí está ocurriendo es que se está incrementando mucho el déficit fiscal por la menor recaudación por la recesión y la baja de impuestos, por un lado y, por otro lado, por el abultado pago de intereses producto del endeudamiento que está llevando Hacienda. El gasto público es efectivo para estimular la economía, pero hay que ver su composición. Más del 50% se destina al pago de salarios de empleados públicos y esa paritaria quedó por debajo de la inflación. Otra parte importante es jubilaciones y AUH, cuyas actualizaciones también quedarán por debajo de la recaudación por la menor recaudación porque la Ley de Movilidad ajusta con la evolución de los ingreso. Asimismo, la inversión, que estuvo prácticamente paralizada en el primer semestre, va a tardar en arrancar y es un parte pequeña del gasto: en su pico, entre 2010 y 2011, llegaba a 5% del PIB. Los anuncios recientes se quedan en meros anuncios. El Gobierno debería tener todos los motores puestos hacia el crecimiento y más aún en el contexto global desfavorable.

Decía que la inflación iba a bajar, como dicen casi todos sus colegas. Sin embargo, la mayoría cree que volverá a los niveles de finales del kirchnerismo: 1,5%-2%. ¿Cree que perforará esos niveles o seguirá al ritmo que viene arrastrando desde hace una década?

El Gobierno reveló su plan antiinflacionario en la primera parte del año cuando la devaluación era del 60% y la paritaria pretendida era del 25%. Ese plan se estrechó. La devaluación hoy está más cerca del 40-45% y las paritarias del 32-33%. El problema es que la política antiinflacionaria descansaba en ponerle un techo a los salarios, pero con la devaluación los precios de los transables se dispararon y la apuesta del Gobierno era que los no transables, que tienen un componente salarial muy fuerte, subieran menos y mejorar, así, el precio relativo de los bienes que se exportan. Ese plan quedó lejos de lo pretendido, y el tarifazo no ayudó en nada. En 2017 tendremos la misma disyuntiva y el Gobierno deberá decidir el combo entre las tarifas, el tipo de cambio, los salarios y la tasa de interés.

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