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“La economía se recuperará en el segundo semestre”

Entrevista a Alejo Costa, Economista jefe de Puente.

15-06-2016
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En diálogo con El Economista, Alejo Costa plantea un segundo semestre más positivo por el lado de la actividad, aunque dice que “la duda es cuán rápida será y cuánta fuerza tendrá” esa recuperación. Asimismo, habla sobre la nueva estrategia fiscal del Gobierno, las perspectivas del blanqueo y sostiene que el país “tiene margen” para endeudarse.

Varios de sus colegas advierten un giro en la estrategia del Gobierno que consiste en aumentar, por la vía fiscal, las probabilidades de una recuperación de la economía en el corto plazo. ¿Coinciden con esa mirada?

Nosotros tenemos una visión constructiva sobre la economía argentina y creemos que en la segunda mitad del año va a haber una recuperación. La duda es cuán rápida será y cuánta fuerza tendrá. Creemos que el principal motor tendrá que venir del lado de la inversión pública y privada, aunque la privada está tomando más tiempo del pensado en llegar y la pública, que parecería más fácil de activar por las emisiones de deuda nacionales y provinciales recientes, está teniendo algunos problemas de ejecución.

¿Alcanza con la inversión para apuntalar el crecimiento, o también tiene que hacer su aporte el consumo y eso explica el foco de las últimas medidas oficiales?

Si uno mira la tendencia fiscal, observa que están siendo gradualistas, más allá de que la gente piense que, por las subas tarifarias, están ajustando. La política fiscal actual está lejos de ser un ajuste. Todo lo contrario. La baja consolidada del déficit en 2016 con respecto a 2015 va a ser muy reducida. Eso ha sido una fuente de críticas desde ciertos sectores que consideran insuficiente el recorte fiscal. Desde Puente creemos que el país tiene cierto espacio para ser gradualista y mientras tenga niveles de endeudamiento bajos puede enfrentar esos pasivos que dejó la administración anterior. Lo fundamental es mostrar que estamos, aunque gradualmente, en un sendero de consolidación fiscal y que, en cuatro o cinco años, ya no va a estar más ese rojo fiscal.

O sea que los mercados, al menos en el corto plazo, no van a estar demasiado atentos a los números fiscales mensuales sino a la tendencia.

Exactamente. A los mercados le importan los resultados más allá de que estos puedan ser graduales.

Entonces, ¿el expansionismo fiscal en ciernes no cambia el panorama?

No, pero es una luz de advertencia. Ahora hay que buscar que el aumento que se le otorgará a los jubilados sea sostenible en el tiempo en el marco de una reforma previsional. El Gobierno tiene el plan, pero debe hacerlo.

¿Qué perspectivas tienen en Puente para la inflación: habrá una reducción “drástica”, como planteó inicialmente el Gobierno o simplemente se retrotraerá a los niveles previos a noviembre de 2015?

Vemos una caída en el último trimestre a 1,5% mensual que, como mencionabas, es similar a la de finales de 2015. Por entonces, había un ancla nominal por el lado del tipo de cambio, y ahora hay algo similar. Esta pax cambiaria genera algo menos de inflación por el lado de los transables y, gradualmente, empieza a impactar la política monetaria del BCRA.

Varios de sus colegas han comenzado a recortar sus proyecciones para el tipo de cambio. ¿Cómo lo ven desde Puente?

El tipo de cambio tenía atrás tres factores. El primero, las tasas de interés y una política monetaria contractiva de la mano de una política fiscal expansiva. Esa combinación de influjo de dólares con tasas de interés locales altas te genera presión cambiaria hacia la apreciación. El segundo, el flujo de agrodólares y de las emisiones corporativas, soberanas y subsoberanas. El tercer factor, por último, es internacional y tiene que ver con que hasta ahora ha sido un año más benévolo para las monedad emergentes.

Hay algunos que advierten sobre los riesgos de iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. ¿Le preocupa o el país aún tiene margen para apalancarse sin incubar futuros trastornos?

Hay margen para tomar deuda aunque, obviamente, hay que hacerlo responsablemente y lo ideal es que se destine a gastos de infraestructura que redunden en una mayor productividad. Partimos de un nivel de endeudamiento con el exterior muy bajo y eso ofrece espacio para el endeudamiento. La discusión debe girar en torno a la cuestión fiscal e, idealmente, tener reglas, tanto a nivel nacional como provincial, que indiquen hasta dónde podes endeudarte.

He leído informes que prevén un blanqueo de US$ 5.000 y otros que hablan hasta de US$ 100.000 M. ¿Qué proyecciones tienen ustedes?

El blanqueo tiene tres aristas: el monto que se exteriorizará, cuánto entra al país y cuál será el impacto fiscal. Sobre el primer punto, la mayor parte de la gente está mirando la referencia de Chile: allí se exteriorizaron US$ 16.000 M. Con una economía con más informalidad como la nuestra y que es cuatro veces más grande, muchos prevén una exteriorización entre US$ 60.000 y US$ 75.000 M, pero es realmente muy difícil de estimar. Sobre el segundo punto, quizás solo un porcentaje chico termina entrando al país, y eso es parte de la intención oficial me parece. Por último, desde el lado fiscal, podés llegar a tener un ingreso de US$ 6.000 y US$ 7.000 M para el fisco.

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