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La economía jugará a favor de Cambiemos en las legislativas

Macri se juega mucho en las elecciones de 2017.

11-08-2016
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Las circunstancias económicas tienen consecuencias políticas. Por lo tanto, los primeros números que comienzan a hacerse sobre la economía argentina para el año próximo también deben ser analizados desde una perspectiva política porque serán decisivos para determinar el comportamiento de los votantes en las elecciones legislativas. Y el resultado condicionará el segundo tramo del mandato de Mauricio Macri.

Los analistas coinciden en que 2017 será mejor que 2016. ¿Cuánto mejor? Ante esa pregunta las coincidencias se desvanecen. El Gobierno apuesta a una tasa de inflación de 12-17% que parece, hoy, muy difícil de lograr. La mayoría de los analistas la ubican bastante más arriba (alrededor del 25%). En cualquier caso, con los aumentos de tarifas absorbidos y el dólar calmo, será muy inferior a la de 2016.

Un dato clave para perfilar el número final se tendrá en los primeros meses del año que viene cuando se negocien los aumentos salariales en las paritarias. Difícilmente la inflación anual sea muy distinta al promedio de los incrementos que se acuerden. Luego de una caída del salario real como la registrada en 2016, no será sencillo convencer a los sindicatos que acepten aumentos teniendo en cuenta exclusivamente la inflación futura que pronostica el Gobierno.

Si la inflación mantiene su curso descendente y se ubica en tono al 1,5% mensual a partir de septiembre, en 2017 habrá incrementos salariales inferiores a los de este año pero mayores a los que pretenderán las autoridades. Todo apunta a una tasa de inflación del orden del 25% en 2017 con una leve mejora de los ingresos reales.

En cuanto al nivel de actividad, luego de la caída de este año, se espera una recuperación para el próximo, cuando el PIB podría subir entre 3% y 4%. No se vislumbra ningún motor potente detrás de esa recuperación, pero sí una suma de factores que tendrán un resultado positivo.

Entre ellos estarán cierta recuperación del poder adquisitivo, el impulso del sector agropecuario, los efectos del blanqueo, la puesta en marcha de la inversión pública y el fin de la recesión en Brasil. Todo eso junto permite sostener un pronóstico favorable para el nivel de actividad. La inversión privada a gran escala todavía deberá esperar algunas señales más claras, por ejemplo, en materia cambiaria y suministro de energía. Por otra parte, con la economía global creciendo apenas por encima del 3%, la región con poco dinamismo y China desacelerándose, no hay margen para pensar en mayores incrementos del nivel de actividad en el país.

Si esas son efectivamente las circunstancias económicas de 2017, las consecuencias políticas serán favorables al oficialismo. Son datos que no promoverán un voto castigo, aunque tampoco generarán un optimismo desbordante que lleve a un triunfo abrumador de los candidatos del Gobierno. Pero es un escenario compatible con la consolidación de Cambiemos como la principal fuerza electoral del país que, sumada a la fragmentación opositora, le va a permitir incrementar su fuerza en el Congreso.

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