La economía aerocomercial en la era Cambiemos

A pesar de ser la tercera economía de la región, Argentina está en el quinto lugar en cantidad de viajeros

06-06-2017
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Por Eric W. Grosembacher Economista       

Año electoral: varios son los temas que resuenan en los medios a la hora del análisis político sobre la gestión del Gobierno. Sin embargo, rara vez se menciona uno de los cambios más radicales que decidió llevar adelante la actual administración: la política en materia aerocomercial. ¿De qué se tratan?

Aerolíneas Argentinas

Cambiemos asumió la presidencia en 2015 con el mandato de bajar drásticamente la asistencia del Estado a nuestra línea aérea de bandera, cuyas pérdidas costaban a los argentinos un promedio de 678 millones de dólares al año. En 2016, esa cifra llegó a 300 millones y en 2017 se espera que llegue a la mitad. De manera que la empresa se acerca al déficit cero para el 2019 (objetivo de su actual presidente, Mario Dell'Acqua).

No es una noticia menor. No solo porque cualquier reducción del gasto público es una excelente novedad en un contexto de desequilibrio fiscal del orden del 7% financiado con endeudamiento e inflación, sino porque además se está logrando en base al crecimiento de la empresa.

Veamos los datos: en febrero de 2017 creció 25% contra el mismo mes de 2015; la red de vuelos regionales es hoy 40% mayor en número de pasajeros; alcanzó en marzo la cifra de puntualidad más alta de la región (88%); la flota pasará este año de 78 a 82 aviones operativos y, por sobre todas las cosas, se crearon nuevas rutas para conectar las provincias: en 2017 se sumó el Corredor Atlántico a los ya existentes -Sur, Norte y petrolero- para enlazar Mar del Plata, Trelew, Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia y Ushuaia sin pasar por Buenos Aires. Todo esto se está realizando con la decisión estratégica de no echar empleados, aún cuando la compañía tiene más que el promedio de las otras aerolíneas.

En rigor, esto fue posible gracias al énfasis en la política de revenue management de la nueva administración: se trata de un trabajo que implica analizar la venta de pasajes a través de algoritmos que determinan los precios de los tickets y de qué manera ajustarlos para que los aviones salgan llenos, a tiempo, etc. En otras palabras, por primera vez se está buscando maximizar las ganancias de la empresa, algo que la gestión kirchnerista desconoció.

La llegada de las low cost

Apesar de ser la tercera economía de América Latina, Argentina está en el quinto lugar de Sudamérica en cantidad de viajeros per cápita, detrás de Chile, Brasil, Colombia y Perú. Esto es, sencillamente, por la restrictiva política de cielos llevada a cabo durante los gobiernos anteriores. Volar en Argentina siempre fue caro.

La decisión del gobierno de Cambiemos de dar el visto bueno a nuevas aerolíneas low cost (de bajo costo) autorizando gran parte de las rutas solicitadas deja esperanzas de que esto pueda cambiar, y pronto.

Esta medida es estratégicamente buena. Más gente tendrá la oportunidad de viajar y se ampliará la conectividad entre las provincias. Tendrá un indefectible impacto positivo en la economía, permitiendo, a su vez, consolidar un país más federal.

Cabe aclarar algunos puntos con respecto a las low cost. Contrario a lo que gran parte de la opinión pública replica, serán empresas en su mayoría argentinas que contratarán empleados argentinos y ?pensando en FlyBondi, la low cost más avanzada en los trámites para operar?incluso la mayoría de sus directivos son argentinos. Es decir que desde un principio su funcionamiento demandará más puestos de trabajo.

Por otra parte, el objetivo de estas compañías no es robar mercado a las aerolíneas tradicionales (Aerolíneas Argentinas, Latam, Andes) sino llegar a nuevos demandantes de pasajes aéreos. Esto es posible por dos razones: por el efecto competencia (más empresas ofreciendo un bien implica necesariamente precios más bajos para atraer más consumidores) y porque apuntan a un público que hoy no viaja o viaja en colectivo, con menos exigencias en cuanto a servicios y comodidades (las low cost no incluyen equipaje, comida a bordo u otros servicios en sus tarifas y saldrían desde aeropuertos alternativos). Que no quepa duda: nuestra línea de bandera no corre peligro.

De comenzar a operar las de bajo costo, sumado al progreso en la eficiencia de la administración de Aerolíneas, Argentina tiene buenas chances de recuperar puestos en el ranking regional de pasajeros. Se espera más que duplicar la cantidad de argentinos que viajen en avión y, con ello, impulsar fuertemente las economías provinciales.

Sin duda, son muchas las críticas a la gestión de Mauricio Macri y Cambiemos. Pero así como los errores, es nuestro deber ciudadano reconocer los aciertos: Argentina está dando el salto más grande de su historia para impulsar una industria hoy estancada y así generar miles de puestos de trabajo directa e indirectamente.

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