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La cuenta corriente tuvo un déficit de US$ 2.679 M en el 2°T

Salió el balance de pagos del 2º T. El déficit se financió con deuda y aumentaron las reservas.

21 septiembre de 2016

por Mariano Cúparo Ortiz

El Indec presentó ayer la Balanza de Pagos del segundo trimestre del 2016, que contabiliza las transacciones económicas entre el país y el resto del mundo.

La cuenta corriente presentó un déficit de US$ 2.679 M durante el período, lo que implicó la necesidad de un financiamiento externo que más que compensó el déficit y terminó generando un incremento de las reservas de cerca de casi US$ 936 M. La cuenta corriente Como suele suceder en las cuentas locales, el déficit de cuenta corriente se explica principalmente por las rentas de la inversión. De hecho, aunque fue pequeño, la balanza comercial tuvo un superávit de US$ 36 M. Ese resultado positivo se explicó principalmente por el balance de las mercancías, que dio superávit por US$ 1.484 M, en base a unas exportaciones que fueron 7% menores a las del mismo período del año pasado (por precios, ya que las cantidades no variaron), pero que aun así dieron US$ 15.336 M y superaron a unas importaciones que llegaron a US$ 13.852 M (aumentaron 8% en cantidades pero cayeron 15% en precios).

Por el lado del balance de los servicios, y a causa principalmente de lo que viene ocurriendo en el sector turismo, con fuertes crecimientos mensuales de las salidas al exterior, casi se compensó ese desempeño positivo de las mercancías: dio déficit por US$ 1.448 M (importaciones de servicios por US$ 4.262 M y exportaciones por US$ 2.815 M).

El superávit de US$ 36 M en la balanza comercial fue mucho más que contrarrestado por una salida de divisas en concepto de utilidades y dividendos que llegó a US$ 1.759 M. A esto se le sumó la salida por intereses de US$ 905 M. Entre ambas redondearon una salida neta en concepto de rentas de US$ 2.664 M.

Así fue que la cuenta corriente dio un negativo de US$ 2.679 M que tuvo que ser solventado por la vía de la cuenta financiera, de la mano del nuevo acceso a endeudamiento externo tras la salida del conflicto con los fondos buitres.

La cuenta financiera

La cuenta financiera mostró el modo en el que se solventó el déficit de cuenta corriente y cómo su excedente generó un crecimiento de las reservas del BCRA. En este caso dio un superávit de US$ 3.871 M, que se alcanzó a pesar de una fuerte formación de activos externos (la llamada fuga) de US$ 4.075 M.

Estas fuertes salidas de divisas, sumadas a unos pasivos externos por US$ 1.221 M, llevaron al sector privado no financiero a un déficit de US$ 2.624 M en la cuenta financiera. Efectivamente, el sector que lideró el ingreso de divisas financieras fue el sector público no financiero, que nuclea al Estado Nacional y los provinciales. Este sector tuvo ingresos netos por US$ 8.485 M, de la mano del endeudamiento por US$ 16.400 M, que se utilizó en parte para pagar a los holdouts, y de la mano del renovado acceso de las provincias a los mercados de capitales, que les permitió colocar bonos por US$ 3.500 M.

El sector bancario, incluido el BCRA, registró una salida por US$ 1.990 M que se explica por el pago de intereses atrasados del fallo de Thomas Griesa y por las Lebacs a no residentes. Las inversiones extranjeras directas dieron un neto de US$ 1.302 M, mientras que las de cartera, caracterizadas por un sesgo algo más cortoplacista, llegaron a US$ 21.979.

Las reservas

La diferencia entre lo que ingresó por la vía financiera y lo que salió por la cuenta corriente explica la variación de reservas internacionales del BCRA, que presentaron un incremento de US$ 936 M durante el segundo trimestre, llegando hasta US$ 30.507 M en total a fines de junio.

La deuda externa

El informe además presentó una estimación de la deuda externa bruta total: “La deuda externa bruta total a fines de junio de 2016 se estimó en US$ 188.266 millones. El 64,4% de la deuda está en cabeza del sector público; 33,9% en cabeza del sector privado no financiero y el 1,7% restante corresponde al sector financiero”. El dato, aclara, no es comparable con mediciones del pasado ya que incluye la deuda que no entró en los canjes de 2005 y 2010, cosa que las mediciones anteriores no hacían.

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