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La competitividad sistémica es una responsabilidad de todos

Bregamos por una Argentina respetada en el mundo, en la que funcionen las instituciones y se apliquen políticas de Estado

01-09-2017
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Por Gerardo Seidel Presidente de la Unión Industrial de Córdoba

En Córdoba conmemoramos el Día de la Industria no sólo por el valor histórico y el reconocimiento a aquellos argentinos que se atrevieron a generar una producción que excediera su propio consumo, sino además porque la industria es uno de los motores fundamentales de la economía de nuestro país: es generadora de riquezas y puestos de trabajo genuinos y de calidad, que revalorizan a toda la sociedad.

Hoy, el vector central de nuestro sector debe ser la competitividad entendida de un modo integral en sus niveles meta, macro, meso y micro. Eso significa que desde todos los ámbitos tenemos trabajo que hacer y responsabilidades que asumir.

En un contexto país marcado por la inflación, una excesiva presión tributaria y una infraestructura escasa e ineficiente, los gobiernos de todos los niveles tienen elementos que deben resolver de modo urgente para impulsar el crecimiento.

En este marco, un eje a destacar es el  precio de la energía. La normalización progresiva de las tarifas es una medida que apoyamos porque creemos que la disponibilidad de ese recurso es imprescindible para el funcionamiento y el desarrollo de las empresas, pero los aumentos impactan en la competitividad a causa de la asimetría tarifaria que sufrimos en el interior y los costos logísticos que debemos pagar para que la energía llegue a nuestras latitudes.

El segundo gran tema recae en la inflación. Este flagelo impacta negativamente no sólo en la industria, sino que sumerge en la pobreza a nuestra sociedad llevando a los sectores más vulnerables a una condición de vida que resulta inmoral en un país de tierra fértil y próspera.

En tercer lugar, creemos que el Estado le debe a la sociedad una reforma fiscal y tributaria eficiente que contemple el respeto de una coparticipación federal justa y coherente. Paralelamente, los tres niveles del Estado (Nacional, provincial y municipal) deberían racionalizar sus gastos con metas fiscales compatibles con sus ingresos, tal como lo hacemos desde el sector privado.

Los industriales necesitamos confianza y previsibilidad. Confianza para recibir inversiones, propias y extranjeras, con las condiciones necesarias que nos permitan desarrollarnos para que nuestras empresas sobrevivan y crezcan frente a la competencia externa. La previsibilidad deberá estar dada a partir de políticas públicas adecuadas, calidad institucional, un marco regulatorio que promueva la actividad, estabilidad macroeconómica y estadísticas confiables. Se están viendo muestras de eso y lo celebramos.

Siempre es necesario un fructífero diálogo entre el sector público y privado. Agradecemos y valoramos el poder pensar y discutir sobre temas importantes, con la finalidad de construir una Argentina más productiva, tolerante e igualitaria. Con respeto y trabajo mancomunado, lograremos llegar más lejos.

En este Día de la Industria, desde Córdoba deseamos contagiar nuestra mirada hacia el futuro. Bregamos por una Argentina respetada en el mundo, donde funcionen las instituciones y se apliquen políticas de Estado que trasciendan los gobiernos. Deseamos eso. Trabajamos para eso.

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