II.BB., blanco de la reforma impositiva

30-01-2017
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El peso del impuesto a los Ingresos Brutos sobre la recaudación de las provincias ha venido creciendo en el último cuarto de siglo, con el consecuente impacto sobre la presión tributaria agregada a nivel país y el efecto “distorsivo” que genera el tributo desde el punto de vista económico. Así lo remarca un informe del Insituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que lamenta el crecimiento del impuesto, aunque ve también “una oportunidad para una reforma que implique su eliminación”.

Los detalles

Para los autores, Ariel Barraud y Florencia Maldonado, “el impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB) es un impuesto de tipo plurifásico y acumulativo, que se caracteriza por ser altamente ineficiente desde el punto de vista económico, pues genera los conocidos efectos de acumulación y piramidación que incentivan decisiones distorsivas en la asignación de los recursos”.

En ese sentido, el informe lamenta que pese a que a fines de siglo pasado se habían empezado a dar algunos pasos tendientes a su gradual reemplazo, desde la crisis de 2001 y durante la etapa de la pos convertibilidad, la importancia del tributo sobre lo recaudado por las provincias creció de un promedio de 56,2% durante la década de los '90 a 61,8% en 2003 y 75,7% en 2015.

“El impuesto a los II.BB. experimentó a nivel agregado un notable crecimiento en su volumen recaudatorio tanto en términos absolutos como en términos relativos dentro de la estructura tributaria de los distintos estados provinciales”, destaca.

La comparación con los demás tributos, en ese aspecto, deja de manifiesto el notable crecimiento que registró el impuesto. En 2003, el impuesto explicaba 61,8% de la recaudación de las provincias, contra 15,4% del Inmobiliario, 7,1% del de Sellos y 6,1% del Automotor. Poco más de diez años después, en 2015, II.BB. había crecido a 75,7% a costa de una contracción del Inmobiliario (6,9%) y el Automotor (5,4%), solo con el impuesto a los Sellos (8,6%) ?“otra fuente de distorsiones”, según el informe? como excepción.

Así, el avance de II.BB. habría sumado a la presión fiscal total del país el equivalente a más de 2% del PIB anual, lo que a su vez implica que el costo fiscal de regresar a la situación previa sería de alrededor de dos puntos del PIB.

A la hora de explorar las razones del crecimiento que registró el tributo, los economistas del Ieral apelan al concepto de “histéresis”, que refiere a “la tendencia de un material a conservar una de sus propiedades, en ausencia del estímulo que la ha generado”. “Un impuesto que el consenso general identifica como malo, ha prevalecido y ganado importancia en períodos en los que no había otra razón para que ello ocurra que no fuera que era un impuesto 'malo conocido' que recaudaba mucho dinero y de manera poco visible para los contribuyentes locales”, señala.

En este contexto, el Iaraf explica por qué una reforma tributaria integral como la propuesta por el Gobiernodebe implicar la eliminación del tributo. Según manifestaron en varias oportunidades el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el ex funcionario Alfonso Prat-Gay, esa idea es propuesta por la Nación en el marco de las futuras modificaciones impositivas, aunque todavía no se acordó con los mandatarios provinciales de qué forma se reemplazará lo recaudado por esa vía. Varios gobernadores ?entre ellos, el de Córdoba, el de Santa Fe y el de Entre Ríos? proponen reemplazarlo por un IVA provincial.

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