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“Hay que repensar el gradualismo fiscal financiado con deuda”

21-11-2016
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Entrevista a Ramiro Albrieu, Investigador del CEDES

El “efecto Trump” monopoliza el debate entre los economistas locales, y lo mismo debe pasar en más del 90% de los países del mundo. El Economista se subió a la ola y contactó al economista Ramiro Albrieu, investigador del CEDES, para consultar su opinión.

He clasificado a los analistas que han opinado sobre el “efecto Trump” en Argentina en dos grandes grupos. El primero sostiene que habrá efectos negativos, pero positivos también, y que será neutral en términos generales y, además, agrega que todavía hay que ver cómo se acomoda todo. El segundo dice que los efectos serán decididamente negativos. ¿Usted en cuál se ubica?

Lo primero que debemos decir es que la incertidumbre sobre cómo va a operar EE.UU. y cómo reaccionarán las grandes potencias como China es gigante. Lo que se empieza a vislumbrar es que se acelerará la normalización de la tasa de interés en EE.UU., que la Fed venía manejando con gradualismo y eso nos puede complicar. En el largo, hay varios escenarios y algunos pueden incluso ser positivos. Por ejemplo, si Trump decide prender el helicóptero monetario para financiar la expansión fiscal porque ahí se depreciaría el dólar y subirían las commodities. Eso es posible en dos o tres años pero ahora, insisto, lo que parece que pasará en el corto plazo es que EE.UU. empezará a subir la tasa y aspirar los dólares.

¿Imagina que el país deberá financiarse a tasas más altas únicamente o podría incluso tener problemas para emitir?

Todavía es pronto cuál es la nueva normalidad para los emergentes luego del cimbronazo. Veremos si hay un sudden stop o simplemente tasas más altas. Tiendo a pensar que si en Brasil, Indonesia y la India no hay grandes líos en las próximas semanas y meses, quizás sólo debamos enfrentar un escenario de tasas más altas, pero financiamiento estable. Si hay problemas en los emergentes grandes, hay vamos a tener que repensar la estrategia de gradualismo fiscal financiado con deuda.

Se habla mucho sobre un Trump moderado por el Teorema de Baglini, los pesos y contrapesos del sistema estadounidense y el hecho de que si avanzara con algunos temas de su agenda podría sufrir el efecto bumeran de varias de ellas. Sin embargo, parece ser alguien que le gusta el riesgo y, además, va a tener que tirarle alguna carne a sus votantes que demandan cambios profundos. ¿Con qué temas de agenda lo imagina avanzando más temprano que tarde?

Hay varios temas sobre los cuales puede avanzar. Por ejemplo, una rebaja de impuestos, un cambio en la política migratoria y una revisión de los tratados de comercio en América del Norte y también del Transpacífico (TPP). Eso es lo primero que entra en la agenda. Allí Trump puede avanzar sin generar grandes disrupciones de corto plazo en la economía. Hay otros temas en los cuales, si avanza, se pegaría un tiro en su propio pie. Por ejemplo, un proteccionismo de la intensidad que había anunciado. Eso perjudicaría a su base electoral en el corto plazo y rápidamente porque subirían todos los precios de los bienes de consumo entre 30% y 40%, y no habría onshoring hacia EE.UU. Los anuncios rimbombantes no funcionarán y quedarán como recuerdos de la campaña. Como decía, se va a poner en agenda el tema de la migración, aunque no veo el famoso muro con México y se van a revisar algunos tratados, aunque eso va a ser un proceso lento. Veremos qué espacio tiene Trump para avanzar sobre intereses que son más fuertes que él mismo. Por eso, veo más consenso hacia el final del día y tampoco debemos descartar una prolongación del statu-quo de la actualidad matizada por un relato de la propia realidad. Hay que verlo en acción.

Sigamos con el escenario internacional y especialmente con aquellas cuestiones que afectan a Argentina. Un infaltable allí es Brasil. Todo indica que se viene una recuperación, pero muy lenta. ¿Coincide?

En Brasil hay dos grandes problemas estructurales que, hasta que no se resuelvan, no va a tener crecimiento sostenido. El primero es la cuestión política: nadie va a hundir capital en un país que nadie sabe si mañana cambian las reglas o el Presidente. El clima político sigue muy inestable. El segundo gran problema es la reforma estructural de la economía. ¿Qué pasará con el BNDES, la industria y la reforma del sistema previsional? Es un agenda pesada y que generará perdedores, como los industriales paulistas o los jubilados con ingresos altos. En esa agenda no se ha avanzado mucho ni tampoco Michel Temer tiene el poder para llevarla adelante. Por eso, no veo que Brasil pueda crecer mucho, más allá de algunas variaciones positivas que pueda haber en un periodo corto. Brasil cayó más de 3% en 2015 y 2016, y todavía no hay ninguna luz al final del túnel.

Combinando todo esto, ¿firmaría un crecimiento de 3% del PIB de Argentina en 2017 o no?

Se puede conseguir un crecimiento de 2,5% o 3%, como hizo el kirchnerismo, aun con una macro complicada, grandes desafíos por resolver y el mundo jugando en contra. Eso puede venir por una apuesta a los no transables, empujando la construcción y algo del empleo, y teniendo algunos trimestres buenos. Pero eso será a costo de que los ajustes los hagas después, obvio. Si el Gobierno apuesta todo a crecer 3% en 2017 es porque se viene un ajuste grande en 2018. No hay manera de evitarlo. El primer problema es si conseguís financiamiento para hacer eso en 2017 y el segundo es que, luego de las elecciones de medio término, tenés que hacer ese ajuste y ahí hipotecás tus probabilidades en 2019.

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