FMI podó su estimación de crecimiento para el país en 2017 a 2,2%

24-01-2017
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En noviembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectaba que el PIB de Argentina iba a caer 1,8% en 2016 y crecería 2,7% en 2017. Sin embargo, los brotes verdes nunca llegaron y el segundo semestre terminó siendo peor a lo esperado. ¿Resultado? El PIB habría caído 2,4% en 2016 y apenas subiría 2,2% en 2017. Es decir, la recuperación prevista para el año en curso no alcanzaría para recuperar todo el terreno perdido en 2016. En otras palabras, el PIB de finales de 2017 será menor que el de finales de 2015. El crecimiento en los primeros dos años de la era Macri será negativo. Y más aún en términos per capita.

Según el FMI, el crecimiento de 2,2% en Argentina estará explicado “a medida que los mayores salarios en términos reales aviven el consumo, la mayor demanda externa estimule las exportaciones y la inversión pública aumente”. La visión del FMI fue expresada por Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, en una columna publicada en el portal del organismo.

Además, “se espera que los resultados satisfactorios de la amnistía fiscal estimulen en cierta medida la demanda interna y ayuden a cumplir las metas fiscales fijadas para 2016 y 2017” y “se prevé que la inflación descienda considerablemente, pero que permanezca levemente por encima de la meta fijada por el BCRA para 2017”.

“La continuidad del ajuste macroeconómico y los avances en el fortalecimiento del marco institucional ayudarán a apuntalar la confianza de los inversores en las metas fiscal y monetaria y a propiciar un repunte de la inversión privada”, dice el FMI, que mantiene, pese al downgrade, una visión favorable con respecto a las Macrinomics y saluda las correcciones macro realizadas por Cambiemos.

Y, como siempre, todo concluye con una recomendación: “Es necesario impulsar una reforma en el lado de la oferta para reconstruir las bases que permitan lograr un crecimiento más vigoroso, sostenido y equitativo”.

La visión de Werner

En la conferencia de prensa posterior a la presentación del informe, Werner explicó las diferencias con las proyecciones ofi ciales (el Presupuesto apunta a 3,5% y algunos ministros, como Francisco Cabrera, creen que podría llegarse a 5%) tiene que ver con la incertidumbre de hacer proyecciones en una economía que está pasando por un proceso de transformación importante. Asimismo, explicó, los problemas estadísticos de los últimos años complican el desarrollo de modelos econométricos.

Werner defendió sus números y dijo que, con una base de datos de 189 países miembros, tienen informes más sólidos sobre la economía mundial y, además, las reacciones del PIB, la inflación y la inversión ante ajustes como los que está encarando Argentina hoy. “El crecimiento de la inversión, por ejemplo, tiende a ser lento”, dijo Werner. “Y por eso esperamos una suba más lenta de la que muestran muchos pronósticos”, agregó. Aun así, Werner dijo que pasar de una caída de 2,4% a un crecimiento de 2,2% es un cambio importante y positivo, desde ya.

Por el lado de las reformas, Werner pidió más estabilidad en las reglas del juego microeconómicas, las regulaciones comerciales y el funcionamiento del mercado financiero, y dijo que aún hay mucho para hacer y que, una vez que eso se haga, se potenciarán el crecimiento de largo plazo, el empleo y la inversión.

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