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El show de las malas noticias para un Gobierno que sólo recibe aplausos financieros

10-03-2017
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por Leandro Gabin

“Han hecho mucho cosas, pero deberían no hablar más. La comunicación de este Gobierno es pésima. Prometer 'pobreza cero' o pedir que los juzguen de acá para adelante cuando después la UCA te muestra que aumentaste 1,5 millones los pobres es para llamarse a silencio. ¿Para qué prometer cosas que no vas a poder cumplir ni en 20 años? Es como el 'segundo semestre' que nunca llegó. Se la dejas picando a la oposición. Y las medidas que sí dieron resultados no las explican bien. No pegan una en cómo comunicar”. La frase corrió por cuenta de un importante banquero mientras tomaba su café de las 4 (el quinto del día para ese entonces) en un tradicional bar de la calle Sarmiento al 300.

El ejecutivo, uno de los tantos repatriados desde un banco de Estados Unidos seducido por el cambio de signo político y confeso “defensor” de Cambiemos, no oculta su malestar con la serie de bloopers que protagonizó el Gobierno. “Todo esto lo único que hace es dejarlos malparados”, espetó el banquero. “¿Quién lo asesora a Macri? ¿Para qué pedir que lo juzguen si baja o no la pobreza? Deja el arco regalado. Nadie puede pretender que este Gobierno cambie en un año y medio una década de decadencia. ¿Para qué entrar en ese juego? No se entiende?”, continuaba, vehemente, uno de los altos mandos de un banco fuerte la city porteña.

Los traspiés

El Gobierno recibió dos baldazos de agua fría en el mismo día: pobreza e inflación. Desde fines de 2015 se sumaron 1,5 millones de nuevos pobres con lo que la cifra total alcanza los 13 millones. Esto es un 32,9% de la población. Los datos son más alarmantes si se tiene en cuenta que, calculan los que saben, la pobreza seguirá creciendo en los próximos meses por la falta de actualización salarial, mejora bastante berreta del nivel de actividad, e inflación al rojo vivo. “Olvidate. Marzo y abril van a mostrar malos indicadores también. Van a llegar a la primera mitad del año con números feos en lo que respecta a la situación social”, acotaba un economista que suele seguir de cerca esta variable.

La segunda ráfaga de malas noticias en el mismo día para Cambiemos llegó de la mano de la inflación. El IPC se aceleró a 2,5% y, para peor, la inflación “core” que mira el BCRA, voló a 1,8%. No extrañó entonces que los funcionarios del Central, aquellos con los dedos rápidos para twittear cuando el dato de enero daba bien, se borraran de la red social. Silencio de radio. Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, mostró el panorama así: con el 2,5% del IPC AMBA INDEC en febrero 2017, el 1º bimestre acumuló 3,8% (anualizado 25,4%), mientras que la core fue de 1,8%, acumulando 3,2% (20,5%). Adiós a la idea de poder bajar las tasas en algún momento cercano en el tiempo. Además, termina por complicar las negociaciones salariales. Mientras que el Gobierno pide un techo más bajo y un ajuste por la inflación, los gremios pedirán cada vez más.

El dato de inflación de febrero no sorprendió del todo ya que el BCRA venía pronosticando meses “calientes” en materia de precios. Pero que haya sido tan alto en el componente “núcleo” debe haber generado más de una sorpresa en la mesa chica del Central. ¿Irá incluso a subir las tasas Federico Sturzenegger si se desborda la inflación? Los hombres de confianza ya avisaron que sí en reuniones privadas. No se sabe si lo hicieron por enviar un mensaje político o por qué están dispuestos a hacerlo. No faltara mucho para develar el misterio.

Gente en la calle

La “Doble Nelson” que le hicieron al Gobierno con el dato de pobreza e inflación solo pone más presión al triunvirato de la CGT para que ponga fecha al paro nacional. ¿Cómo explicar no hacerle un paro a Macri con índices de pobreza en alza y aumento de precios? Tendrán que trabajar y mucho los caciques de la central obrera para que las “bases” no pierdan los estribos. Después de la insólita huida de los máximos exponentes de la CGT en medio de un escándalo, el gradualismo ya no es una opción. “La tarea ahora va a ser contener las presiones para endurecer el reclamo. Pero no hay margen para que, después de todo esto, los trabajadores no salgan a la calle”, advertían desde el sindicalismo.

La apuesta del Gobierno, en el mejor de los casos, es que los brotes verdes se reproduzcan para llegar con aire a las elecciones. Pero las dudas crecen. La sociedad de Bolsa del presidente del Merval, Ernesto Allaria, envió a sus clientes un informe por de más interesante que plantea esta incógnita. “En Argentina, estamos nuevamente ante evidencia de una paulatina recuperación de la economía, pero que todavía no se percibe en la calle, y probablemente no se perciba hasta dentro de varios meses en los suburbios industriales de las principales ciudades”, señala. “La primer pregunta del millón es si la población urbana ya habrá percibido la recuperación al momento de las elecciones legislativas de octubre (la confianza del consumidor está actualmente en mínimos desde que asumió Macri). La segunda pregunta del millón es si estamos nuevamente ante un rebote cortoplacista pre-eleccionario fogoneado con inversión y gasto público, o si finalmente en esta oportunidad se pondrá la rueda en movimiento”.

Tasas para todos

En paralelo, el mundo financiero sigue aplaudiendo a Cambiemos. Los bonos en pesos, ahora los ajustados con CER, volverán a ser estrellas del mercado después del repunte de la inflación. Los que pagan tasa fija también están de fiesta porque los inversores del exterior hacen la “bicicleta financiera” entrando con dólares, pasándose a pesos, y volviendo a estar en dólares con un tipo de cambio bajo. “No pueden creer el regalo del BCRA”, dicen en las mesas de dinero. Esta semana, los movimientos alcistas del dólar tuvieron que ver precisamente con un desarme de posiciones. Los inversores del exterior, algo inquietos con la situación social (la CGT y los docentes con sus respectivas marchas), decidieron salirse de los bonos y dolarizarse. Por eso había repuntado el dólar los primeros días de la semana. “Se están cubriendo”, dicen, escuetos, en los bancos.

Pero para el mundo financiero, Argentina sigue viento en popa. De hecho, en febrero, mientras aumentaba la pobreza y subía la inflación, Indice de Condiciones Financieras (ICF), elaborado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) junto con la consultora Econviews, mostró una leve mejora, apenas 3,4 puntos respecto a enero, y alcanzó los 49,9 puntos, superando así los registros previos a la elección de Trump y marcando el mejor registro desde octubre de 2007.

Entonces ¿están viendo algo más complicado desde afuera? Tampoco. “Esta elección de medio término será la máxima definición del 'it's the economy, stupid'. Macri necesita suerte. Necesita que la provincia haga 'delivery' en la obra pública y que la inflación colabore un poco más. Yo veo unos 'green shoots' muy claros (incremento de reservas internacionales, ventas de autos, salarios reales creciendo). La conflictividad es una parte inherente de la historia de la economía argentina, y eso no va a cambiar. Mejor dicho, yo no vendo”, le dijo a este columnista Alberto Bernal, el jefe de estrategia de XP Securities, uno de los bancos más bullish con Argentina. Aplausos desde lo financiero, dudas desde todo lo demás.

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