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El repunte que no se siente, un ministro en campaña y un BCRA más duro

En pasillos oficiales reconocen que el crecimiento de 2017 es un mero rebote y que gran parte de la sociedad no sentirá grandes mejoras.

23-03-2017
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El Gobierno respiró con los datos de actividad que publicó el Indec el martes. Oficialmente, el país salió de la recesión y, además, en el tan mentado segundo semestre. Explotó el otrora ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay, por las redes sociales. Dijo que, tal como la había pregonado (algo que causó un sin fín de burlas), la economía repuntó en ese semestre. Más allá de que los números le dieron la razón al ex funcionario, lo cierto es que en el Gobierno ya se teme de algo que exceden los números: la sensación de la calle.

Las sensaciones

En ese sentido, un operador político de Cambiemos se sinceraba ante este columnista. “Hay que apoyar. Hay que acordarse de dónde venimos. Por eso la gente acompaña, más allá de todo y a pesar de que la mejora de este año tampoco se sienta mucho en la calle”. La frase desnuda lo que en pasillos oficiales se trata de evitar: que el crecimiento

de 2017 es un mero rebote de la caída del 2016 y que gran parte de la sociedad sentirá que no hay mejoras que le lleguen al bolsillo. Claramente, 3% de crecimiento o menos (como indican encuestas de bancos y consultoras) tendrá un impacto marginal en el bienestar de la sociedad. Los que saben indican que, por lo menos, la economía debería subir 4% o 4,5% para que la “térmica” sea percibida por “la gente”.

Volviendo a los números, este operador de Cambiemos señala dos cuestiones no menores: una, que el votante de Mauricio Macri sigue “bancando” a este Gobierno y, dos, que para ese público el argumento de la “herencia” sigue explicando la pobre performance de la economía. “El que nos votó lo haría otra vez ahora. No perdimos masa crítica porque la gente nos cree. Más allá de los errores, la sociedad sabe que lo que hay enfrente es el kirchnerismo reciclado y el oportunismo de (Sergio) Massa. Ambos cascarones vacíos. La gente no es ciega y no quiere volver al pasado”, afirmaba el informante de Cambiemos desde un tradicional restó de Pampa y la Avenida Figueroa Alcorta.

La visión política es que el Gobierno deberá esforzarse y mucho para transmitir las bondades de sus políticas (como los créditos hipotecarios a 30 años de los bancos públicos), la baja de la inflación y cuanto brote verde aparezca. “El 3% que vamos a crecer no la va a cambiar la vida a la gente. Eso lo sabemos. Es un crecimiento mediocre desde este punto de partida. Pero por lo menos la sociedad va a ver que despegamos y eso crea expectativas positivas. Nada es viable si no hay perspectivas de que las cosas van a andar mejor”, concluía la fuente.

“Toto” se mueve

Parecería para los hombres de negocios que, también los que están alejados del discurso político, empezaron a meterse en la campaña. Eso es lo que pasó con Luis “Toto” Caputo en el seminario que organizó la Emerging Markets Traders Association (EMTA) en el Hotel Sheraton. Fue un evento a puertas cerradas: no permitían el ingreso de periodistas, estaban invitados sólo miembros de la asociación, o se podía acceder pagando una entrada de US$ 695 en caso de ser “no miembro”.

Bajo el título de “Desafíos y oportunidades para la nueva Argentina”, disertaron Carlos Pagni (Diario La Nación), Ricardo López Murphy (FIEL), Alec Kersman (PIMCO) y David Sekiguchi (QFR Capital Management). El plato fuerte era la participación del ministro de Finanzas, que empezó despotricando contra la “herencia” kirchnerista. Algo poco usual en Caputo, que suele tener un perfil más técnico y menos político. También sorprendió, quizás por algún coaching que haya tenido, que repitiera en varias ocasiones la palabra “cambiemos” o “cambiamos” como suelen utilizar en redes sociales los partidarios del macrismo.

“Toto se puso al fin la camiseta”, decía un banquero que participó del evento. “El objetivo tiene que ser el cambio. Por eso tomamos las medidas que tomamos para que haya más crédito en la economía”, afirmó Caputo, mirando a Javier González Fraga, titular del Banco Nación, que estaba en primera fila.

Los créditos largos

Ambos anunciarán hoy por la tarde los créditos a 30 años de la entidad.  El ministro de Finanzas agregó que el desafío es poder segmentar más el crédito, que ahora solo llega a la Nación, provincias y empresas, pero poco y nada las pymes. “Hay que trasladar este nuevo riesgo argentino para que haya derrame en los sectores productivos”, enfatizó Caputo, mirando otra vez al titular del BNA.

El Gobierno aspira a que los nuevos créditos hipotecarios a 30 años que se anunciarán, sumado a los Procrear, le cambiarán la cara a Cambiemos, más emparentado a beneficiar a los “grandes grupos” que a la gente de a pie.

Caputo habló poco y esquivó respuestas contundentes. El que logró incomodarlo notablemente fue Fernando Alvarez de la Viesca (TPCG Group), quien le preguntó por el cupón PIB. “Lo queremos recomprar.  Creemos que es un activo muy barato porque la economía va a crecer, pero hay temas legales tanto locales como en el extranjero que nos lo impiden”, repitió el ministro dando por terminado el seminario a puertas cerradas.

Por Reconquista

Finalmente, el BCRA confirmó por escrito lo que venía diciendo off the record a distintos interlocutores: que están jugados a cumplir con las metas de inflación, incluso si deben subir las tasas transitoriamente. Demian Reidel, el vicepresidente segundo de la entidad, ya venía deslizando ese diagnóstico a muchos inversores del exterior. Este economista, y físico, de la mesa chica de Federico Sturzenegger, es quien tiene contacto con los distintos financistas de Wall Street que vienen a Buenos Aires en busca de una brújula.

Pero ahora el BCRA puso on the record lo que adelantaba en cafés. “Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA arrojan señales mixtas sobre la inflación de marzo. El BCRA mantiene una actitud de cautela, dada la volatilidad de la inflación mensual, y se encuentra listo para actuar en caso de resultar necesario”, resaltó por primera vez en su comunicado de política monetaria.

Si la autoridad monetaria sube las tasas lo hará en forma simbólica y mucho antes de que comience el calor electoral. Habrá un conflicto en puerta con quienes necesitan sí o sí que la economía florezca y rápido. Subir las tasas jugaría en contra, pero una espiralización de la inflación (al momento controlada) también afectaría el nivel de actividad. Y, no menor, dañaría la credibilidad de la entidad si los precios se van muy por encima de la meta del 17%. “Federico es un intocable del Gobierno. Por eso rodaron cabezas y él nunca estuvo en la línea de fuego. Es una persona del círculo íntimo de Macri y que lo escucha y valora mucho todo lo que dice. Tiene independencia total”, contaban en el Gabinete macrista. Por lo pronto, el BCRA está retirando dinero con las Lebac y busca así contener el repunte de la inflación. Pero habrá que ver si eso sólo resulta o tendrá que subir la tasa de pases como viene amagando.

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