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“El proyecto oficial es razonable”

24-11-2016
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Entrevista a Fernando Schettini, Abogado tributarista de S&A Auditores y Consultores

El Gobierno envió esta semana al Congreso su propio proyecto de reforma del Impuesto a las Ganancias, dando respuesta a un viejo reclamo de los trabajadores. La iniciativa oficial fue difundida un día después de que el Frente Renovador presentara la propia. Ayer hubo un acuerdo para tratar la cuestión el 6 de diciembre en sesiones extraordinarias y si bien los cambios son más moderados de lo esperado, para el abogado a cargo de Impuestos del estudio S&A, Fernando Schettini, se trata de “un gesto valorable”. En diálogo con El Economista, explica las razones.

¿Cómo evalúa el proyecto oficial de reforma de Ganancias?

A pesar de que siempre la recomendación es analizar una reforma tributaria integral, esto como una medida de corto plazo es razonable, se nota la voluntad de dar un beneficio a los trabajadores. Si bien se aumenta el mínimo no imponible y las escalas, también hay que resaltar que las deducciones se recortan.

El gran beneficio es que se bajan los porcentajes de las escalas, pero por sobre todas las cosas, se suben los tramos intermedios. Eso implicaría que trabajadores de sueldos medios paguen menos impuestos, sin lugar a dudas.

Por otro lado, celebro que no se hayan propuesto tasas máximas de 45%, que realmente serían un despropósito no contemplando un mecanismo de ajuste por inflación. Se caería en la confiscatoriedad y en la afectación de la propiedad privada.

El aumento del mínimo no imponible en un 15% es incluso menor a la expectativa de inflación oficial para el año próximo. ¿Esto podría provocar que con la actualización de los salarios se vuelva a estar en la misma situación que antes?

No, porque si bien el mínimo no está previsto que se mueva por un coeficiente de variación, lo que sí está previsto son escalas progresivas durante los próximos tres años. Es decir que esa deficiencia de no tener actualización del mínimo no imponible se ve paleada por el incremento de los tramos. Por ejemplo, si para el 2017 el primer tramo (con una alícuota de 5%) tiene de tope una ganancia neta imponible acumulada de $61.000, en 2018 es de $124.000 y en 2019 de $146.000. Es decir, que aunque aumentes tus ingresos no necesariamente cambiás de nivel en la escala.

Es cierto que uno siempre va a pedir más ?como el proyecto de Sergio Massa, que lo que hacía era duplicar el mínimo ni imponible y aumentar las deducciones?, pero me parece que para ser una reforma parcial y sumado a que se eliminaría el Impuesto a las Ganancias del medio aguinaldo de diciembre, es un gesto valorable del Gobierno.

¿La iniciativa de Sergio Massa le parecía superadora?

No. Si bien el proyecto del Frente Renovador está más cerca de ser una reforma amplia al contemplar, por ejemplo, gravar un poco más las empresas mineras o al juego, cae en algunos errores. Por ejemplo, propone volver a gravar los dividendos cuando en la ley de sinceramiento lo acaban de eliminar. Es decir, vamos y venimos en cuestiones de semanas. Como mínimo es muy desprolijo. Tiene que haber cierta seriedad y un proyecto responsable y analizado con tiempo.

¿Le parece que habría que buscar otras fuentes de financiación para compensar, llegado el caso, los ingresos perdidos por la modificación de Ganancias?

En realidad, la baja de la recaudación hay que calcularla con el efecto del posblanqueo, que va a generar una mayor recaudación porque va a haber un montón de activos exteriorizados que van a ser generadores de utilidades.

Creo que hay que aumentar los niveles de recaudación también fiscalizando mejor. Que el organismo fiscalizador esté mejor preparado, que investigue mejor. Hay bolsones de evasión que hay que atacar en vez de presionar impositivamente sobre los contribuyentes que ya están pagando.

¿Le parece conveniente incorporar en los proyectos algún sistema de actualización automática de los montos?

Eso depende de las expectativas de inflación futuras. Si la inflación va a bajar drásticamente en el 2017 y 2018, quizás readecuando razonablemente los números ahora ya no haga falta, pero si los niveles de inflación van a seguir en el 40% sin lugar a dudas debería establecerse un mecanismo de actualización.

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