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El costo del crimen en la región más violenta del mundo

06-02-2017
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Las mejoras socioeconómicas logradas en la región en los últimos años (con velocidades distintas por país y año) son innegables. “Entre 2004 y 2014, la mayoría de los países experimentó tasas de crecimiento anual cercanas al 4%, las tasas de pobreza disminuyeron y los ciudadanos se volvieron más saludables y alcanzaron un mayor nivel de estudios. De hecho, el objetivo de desarrollo del milenio de reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que viven con menos de US$ 1,25 al día se alcanzó en 2008, siete años antes”, sostienen Laura Jaitman (foto) y Philip Keefer en “Los costos del crimen y de la violencia”. Es un libro que acaba de publicar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que, como el título indica, no habla de la cuestión social (directamente, por lo menos) sino, más bien, del crimen y sus costos. Y los números son fuertes.

Pese a esos avances antes citados, el crimen siguió escalando? y en una región que ya era muy violenta inicialmente. “América Latina y el Caribe sigue siendo la región más violenta del planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha considerado que el crimen y la violencia en la región se encuentran en niveles epidémicos”, dicen Jaitman (una economista argentina que trabaja en el BID y editó el libro) y Keefer.

Y un número dice más mil palabras: la región tiene 9% de la población global y?¡33%! de los homicidios. Como recuerda Ana Maria Rodriguez-Ortiz en el prefacio, tuvo “una tasa de homicidios de 24 por 100.000 habitantes en 2015 (cuatro veces la media mundial)”. Y sólo 10% de ellos se resuelven en la Justica. Además, los robos están en aumento en la región, y 6 de cada 10 son violentos. Son cifras duras, y no es ninguna “sensación”. Puros datos.

Más que en presentar los datos, el libro recorre un camino virgen (y fértil): cuantificar el costo del rampante crimen. “Ante los altos índices de criminalidad, los costos del delito pueden ser considerables: las personas cambian su comportamiento para evitar (o participar) en la actividad criminal, los hogares gastan para protegerse, las empresas reducen su inversión e incurren en pérdidas de productividad, y los gobiernos cambian la asignación de recursos. Por lo tanto, preguntamos. ¿Cuán grandes son los costos del crimen y la violencia en ALC? ¿Cómo se pueden medir? ¿Cómo se pueden reducir?”, plantean Jaitman y Philip Keefer.

Los números

“Las estimaciones de los costos totales revelan que el delito les cuesta a los países de la región, en promedio, 3% del PIB”, escribe Rodrigues-Ortiz en el prefacio. “En algunas naciones, los costos del crimen duplican el promedio regional (especialmente en Centroamérica) y en otras alcanzan a menos de la mitad. Esto representa, para toda la región, un costo de hasta US$ 236.000 millones (según la paridad del poder adquisitivo, PPA) o US$ 165.000 millones (a tasas de cambio de 2014) considerando los 17 países analizados, cifras que equivalen a unos US$ 300 per cápita, como un promedio de los costos per cápita de cada país”, agrega. Lo mismo que gastan, por ejemplo, en infraestructura. Por el crimen, la región pierde US$114.500 millones y es una estimación conservadora.

“Estos costos se descomponen de la siguiente manera: 42% corresponde al gasto público (sobre todo en servicios policiales), 37% a gastos privados y 21% a los costos sociales de la delincuencia, principalmente debido a la victimización”, amplía.

El costo social del crimen comprende los costos de victimización debidos a delitos (y los ingresos no generados por esas víctimas), así como los ingresos no generados por quienes van a prisión. Los costos de victimización son los costos económicos directos y tangibles del crimen, pero no los costos indirectos (dejar un trabajo porque el transporte es demasiado peligroso, o los ingresos que pierde la familia de la víctima) o intangibles (pérdidas de bienestar por miedo al crimen). En promedio, representan el 0,48% del PIB en la muestra de 17 países, pero hay un gran grado de heterogeneidad en ellos: Honduras, por ejemplo, tiene costos de victimización que superan el 2% del PIB mientras que Chile tiene cifras por debajo del 0,10 % del PIB. En términos del ingreso no generado de la población encarcelada, la cifra promedio es de alrededor del 0,19% del PIB.

El segundo ítem son los costos privados. “Las empresas y los hogares de la región gastan en promedio entre 0,82% y 1,42% del PIB en prevención del delito”, dicen Jaitman y Keefer.

El tercer componente es el gasto del gobierno. ¿Cuánto gastan los gobiernos en seguridad ciudadana, teniendo en cuenta los gastos de administración de Justicia, prestación de servicios policiales, y construcción y administración de prisiones? En promedio, se estima que los países de la región utilizan aproximadamente 1,45% de su PIB en gastos públicos relacionados con el crimen, de los cuales el 1,08% corresponde a los servicios policiales, mientras que los costos de Justicia penal y administración carcelaria representan alrededor del 0,20% del PIB en promedio.

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