Diálogos after office

El periodista dialogó con un economista de la city porteña

15-06-2017
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El periodista dialogó con un economista de la city porteña.

Periodista: Se termina la estanflación, parece?

Economista: Sí, no da para agrandarse pero es más que un veranito. Los indicadores por el lado de la oferta ya no son recesivos, salvo el sector industrial.

P: Por el lado de la demanda, ¿cómo lo ve?

E: La inversión empezó a moverse. Y buena parte del crecimiento lo empuja de la inversión pública y el reciclaje de los fondos del blanqueo. Lo lamento por mis amigos ultraliberales, pero eso que en la facultad llaman “crowding out” brilla por su ausencia.

P: ¿Y el resto de la demanda?

E:  Sigue difícil. La baja competitividad no se va a resolver sin una fuerte baja de impuestos. Devaluar la moneda no es solución. Va a costar bastante volver a exportar más de U$S 80.000 millones por año.

P: ¿O sea que está floja la demanda externa?

E: Sí, y también el consumo, pero se puede ver cierto repunte en junio y julio. A las subas salariales por paritarias y los fondos de los exportadores se va a sumar el medio aguinaldo a fin de mes. Creo que vamos a ver un rebote en el consumo.

P: ¿Rebote o cambio permanente?

E: Complicado. Las tasas de interés no bajan, los impuestos tampoco, y la incertidumbre laboral también retrae las decisiones de gasto de las familias. No es un año fácil.

P: ¿Por qué persiste la inflación, aun bajando?

E: Por el déficit fiscal. Además financiado con deuda en dólares. Al cambiarla por pesos en el BCRA obliga a éste a sostener altas tasas de corto plazo y un stock creciente de las Lebac. La inflación y el

atraso cambiario comenzarán a corregirse con un fuerte recorte de gastos. No es fácil crecer de manera sostenida con un tipo de cambio real atrasado.

P: ¿Hay margen para recortar gastos?

E: La verdad, no mucho y el futuro en la materia depende del resultado de las elecciones de octubre. En materia fiscal es un año prácticamente perdido.

P: El Ejecutivo parece entender que debe bajar al menos el número de ministerios.

E: Me parece bien. Lástima que nadie sabe la dimensión de ese recorte. Si es fusión de carteras, ampliando el número de ravioles y contratados como se ve todos los meses, el resultado no es una reforma del Estado, sino una “raviolada”.

P: Le desconfía, veo.

E: Políticamente no hay margen para grandes recortes. Pero sin una reducción y readecuación del gasto, es inútil cualquier intento de reforma tributaria. Como escribía un colega el fin de semana, una reforma exitosa requiere no menos de 3-5 años de debate y consensos. En el mientras tanto no se va a poder avanzar más que con parches parciales. Aun en la buena dirección, el impacto depende de qué hagan con el gasto. Mi preocupación es más por este lado que  por el de la demora para una reforma tributaria.

P: ¿No cree que reduzcan el número de ministerios?

E: Algo ayuda, pero no paran de contratar personal y de gastar de lo lindo. El Ministerio de Hacienda, que sería el supuesto ajustador acaba de publicar un aviso convocando a más economistas para la planta de personal por la reunión del G-20 el año que viene. Se habla cierto lenguaje para algunos medios y se hace otra cosa por otro lado. Como decía (Juan Carlos) De Pablo hace unos días en televisión, falta una cara creíble para presentar los proyectos y propuestas fiscales. Sigo sin entender la racionalidad de recortar pensiones a discapacitados o remedios gratis a jubilados, mientras que sigue la fiesta por otras ventanillas, contratando personal sin límite y en un Ministerio cuyo titular decía hasta diciembre pasado que en el Estado sobra más de un millón de empleados. Cuesta creerle?

P: ¿Tiene impacto macro eso?

E: No nos damos cuenta pero desde hace quince años venimos viendo esto de manera continua y nos acostumbramos. El sector privado necesita una fuerte baja de impuestos, pero con un sendero de gasto similar al del Gobierno anterior, estamos incubando problemas futuros.

P: ¿Volviendo al principio, le sorprendió la baja de la inflación de mayo?

E: Nosotros teníamos datos de caída fuerte de ventas de alimentos y otros productos básicos en la segunda quincena de mayo. La inflación promedio en ese período nos dio muy baja, pero no por un círculo virtuoso de crecimiento. Por precaución o por falta de dinero las familias están recortando sus gastos. No parece ser un signo de confianza para el futuro.

P: ¿Se podrá revertir?

E:Depende del resultado de las elecciones de octubre. Si se debilita el oficialismo en el Congreso, no sólo no vendrán inversiones, sino que el día a día se puede complicar y bastante.

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