Consumidores desencantados en diciembre

¿Cómo impactará la caída en la confianza en los números de la economía?

27-12-2017
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Por Guido Lorenzo Economista de ACM

A raíz de los datos de Cuentas Nacionales conocidos la semana pasada, varios colegas empezaron a preguntarse acerca si se esté desacelerando la actividad. Suena paradójico que el trimestre que más creció la economía haya sido el primero del 2017, justo el trimestre de la medida de Precios Transparentes impulsado por el Ministerio de Producción, la discusión por ganancias que aún generaba ruido y el reacomodamiento del equipo económico, que generaba algo de incertidumbre. No obstante, suena lógico: las condiciones presentes percibidas por los consumidores (esto es, la medición de lo que siente el público) se desplomaron en el primer trimestre 11% según la UTDT. Sin embargo, las expectativas (es decir, lo que esperan que suceda en los próximos meses) aún se mantenían altas. La lectura parecía ser algo así como un “estamos mal, pero vamos bien”. No obstante, era lógico que el crecimiento fuera alto (+1,3% trimestral) debido a que la actividad estaba rebotando desde unos niveles muy bajos.

El Gobierno dio marcha atrás con el programa de Precios Transparentes, reafirmó el gabinete y en los meses subsiguientes las “condiciones presentes” que reflejan el sentimiento de los consumidores subieron casi ininterrumpidamente. Con una salvedad: las expectativas de los consumidores siempre se mantuvieron por encima de estas condiciones presentes percibidas por el público. Ese gap en algún momento se debería cerrar y, en algún momento, lo esperado tiene que converger al sentimiento actual.  Recién en octubre llegaron al punto más alto de la era Cambiemos, se juntaron e, incluso, las condiciones presentes superaron las expectativas de los consumidores.

El sentimiento y las expectativas de los consumidores son claves porque reflejan el comportamiento que tendrán los agentes que mueven más del 70% de la demanda agregada de nuestro país. Por lo tanto, el dato de EMAE que se conocerá en el día de hoy (correspondiente a octubre) será positivo (entre +0,2% y +0,4% trimestre versus trimestre) y algo similar sucederá en noviembre.

Lo que preocupa para el último mes del año es hacia donde convergieron tanto las expectativas y las condiciones presentes. Un nivel casi 30% por debajo de cuando comenzó el mandato de Cambiemos. Por lo que es esperable que este mes la actividad efectivamente se esté desacelerando. Pero habrá que monitorear de cerca las expectativas de los consumidores dado que marcarán el pulso del comienzo del año 2018.

En este sentido, el Gobierno tiene una oportunidad. La baja en las condiciones presentes se pueden revertir y se han mostrado volátiles. Por lo tanto, si la comunicación de los logros de crecimiento y reducción de inflación son bien comunicados pueden revertir esa situación. Lo que complica el panorama es la reforma laboral que tiene que enviar el próximo año el Gobierno a las cámaras, y eso podría dar otro golpe a la confianza de los consumidores, con lo que deberá ser cuidadoso con el timing y la comunicación en el tratamiento de esta ley. Caso contrario, las expectativas se pueden deteriorar y la actividad tardará más en tomar impulso. Por lo pronto, nuestra proyección para 2018 se mantiene en 3,3% de crecimiento, en parte explicado por el arrastre estadístico y en parte porque esperamos que la inversión venga a complementar la demanda debido no sólo a las mejores perspectivas sino también a la leve mejora del tipo de cambio real y la consolidación del Gobierno lograda en las elecciones de medio término.

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