¿Con precios más transparentes bajarán los precios finales?

26-01-2017
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por Florencia Barreiro

La Secretaría de Comercio avanza con medidas tendentes a transparentar la formación de precios. El objetivo principal es, según anunció el secretario de Comercio Miguel Braun, darle toda la información necesaria al consumidor para que pueda actuar sobre la decisión de compra. Como parte de un paquete que promueve la competencia, el Gobierno puso en marcha una normativa que obliga a diferenciar el precio contado del que finalmente se paga cuando se eligen las cuotas.

La iniciativa del Por Ejecutivo Nacional empezará a regir el 1° de febrero y obligará a los comercios de todo el país a mostrar el costo que se paga a la hora de financiar una compra. Esto se traduce en brindar la información clara del Costo Financiero Total (CFT), el valor de las cuotas y el costo final financiado. Se considera como pago al contado el efectivo, la tarjeta de débito así como el crédito en un pago.

La medida de “transparencia” se enmarca, según el ministro de Producción Francisco Cabrera, en una economía que ya arrancó y cuya inflación viene en descenso. “Incentivar el consumo y la competencia” debería acompañar este proceso de “normalización”.

Un recibimiento positivo

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) celebró enseguida la normativa en un comunicado. “La iniciativa otorga racionalidad al precio de venta y equipara la distorsión que se produce en el mercado”, explica, por el costo implícito de las supuestas cuotas sin interés. Las nuevas disposiciones penalizan con multas el rótulo o la publicidad del slogan “sin interés”.

“Las cuotas nunca son sin interés”, destaca el economista Martín Tetaz. “Hasta ahora existía un subsidio cruzado entre los consumidores que pagaban al contado, que subsidiaban a los que pagaban el interés de las cuotas, sobre todo en el esquema de los programas de 12 y 18 cuotas”. Estos planes generaron 26 millones de operaciones por un total de $70 millones en 2016.

Un relevamiento realizado por el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom) entre las principales cámaras pymes y comerciantes revela que el apoyo se basa en que la iniciativa le permitirá al sector establecer sus propias políticas comerciales y evitará confusiones entre los consumidores. La mayoría de los consultados cree que de esta manera podrá competir mano a mano con las grandes cadenas de supermercados y shoppings, “que hoy están pseudocarterizados y tienen amplios acuerdos con las tarjetas y los bancos que no llegan a las pequeñas superficies”.

Miguel Calvete, presidente de Indecom, explicó que “si bien muchos comercios no pueden vender con tarjeta, porque carecen de ese medio de pago, ahora sí podrán competir ofreciendo mejores precios en efectivo”. Además, dijo que “podrá ser una decisión de los comerciantes absorber o no el costo de financiamiento para aumentar sus ventas en casos puntuales, optando por igualar el precio financiado al de contado”.

¿Precios más bajos?

¿Puede la medida bajar los precios? No es objetivo directo del Gobierno porque la norma no obliga a ofrecer precios más bajos en el caso de que se venda al contado, sino que determina que debe informarse la diferencia de precio entre ambas modalidades. Pero la iniciativa reconoce que los precios que se exhiben ya tienen muchas veces incluido el costo financiero, generalmente con el piso puesto en las cuotas a 12 meses. Por eso, piensan que podría reducirse entre 15 y 20%, tal como apuntó Cabrera.

Algunos comerciantes que no se mostraron tan entusiasmados admitieron en la encuesta que “ya se hacían descuentos para quienes pagaban en efectivo”. En esa base estaría la rebaja.

“Es muy probable que se vea una reducción de los precios, aunque es muy difícil estimar de cuánto”, asegura Matías Bolis Willson, economista jefe de la CAC. “Esto dependerá de la estructura de venta que tiene cada comercio y del peso que tenga, en cada caso, las ventas en efectivo y las financiadas”.

Por su parte, Tetaz cree que, con este sinceramiento del costo de las cuotas, pueden aumentar en promedio 10% los precios con tarjeta y bajar 10% los de contado. “Seguramente se va a incrementar el volumen del comercio con una nueva composición en la que las transacciones al contado van a tener más peso durante un tiempo”, considera.

Bolis Wilson confía en que el proceso de transparentar el costo de financiación lleve poco a poco a los bancos a competir por mejorar el CFT. “Pensamos que a la larga esto puede estimular incluso el financiamiento porque la visibilidad que tendrá ahora el precio financiado obligará a pelear por ofrecer mejores condiciones para el consumidor”, destacó el economista de la CAC.

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