Con la mira en el frente social

El Gobierno dispuso algunas medidas con el objetivo de mitigar las secuelas del ajuste y negocia con organizaciones territoriales para neutralizar protestas y mayor conflictividad.

23-05-2016
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Las políticas de “sinceramiento” del Gobierno trajeron algunos cimbronazos en un tejido social ya bastante percudido. Que pretendió mitigar, a su modo, con una serie de iniciativas todavía de alcance impreciso y eficacia aún en ciernes. La devolución del IVA en los precios de la canasta familiar para los sectores más vulnerables, la ampliación de la asignación por hijo y cierto apuntalamiento de la ayuda social tiene que ver con eso. Lo mismo, el nuevo límite que estableció con los gremios en el Consejo del Salario o el avance dificultoso (pero avance, al fin) de las paritarias. Pero la apuesta mayor sigue estando en la promesa de reducir la inflación en el segundo semestre y preservar las expectativas favorables con reactivación de algunos sectores de la economía.

No obstante, el Gobierno pretende avanzar también con alguna vía de mayor contención política, para tender puentes con organizaciones territoriales y neutralizar, de alguna manera, las protestas sociales que puedan retroalimentarse y la mayor conflictividad que pudiera canalizarse a través de ellas. Estas organizaciones, con tendido diverso (sobre todo, en el Conurbano, el lugar que más preocupa al oficialismo) y presencia concreta en la vida cotidiana de los barrios más vulnerables ? piensan en el Gobierno?, pueden convertirse en diques de contención o canales para hacer más efectiva la ayuda social. Más allá de la relación distante o reacia que tengan o hayan tenido hasta aquí con la gestión de Cambiemos, y más allá de las lógicas diferentes y los prejuicios que cada una ellas traigan consigo.

Actores

Las intendencias del Conurbano y las cooperativas de trabajo aparecen hasta aquí como las principales destinatarias de los convenios que el Gobierno pretende llevar adelante, a través de la Secretaría de Vivienda del Ministerio del Interior o la cartera de Desarrollo Social. El Plan Argentina Trabaja y el Plan Comunitario Social son las dos estructuras que utilizará el Gobierno para ello. El anuncio para avanzar en la finalización de 774 viviendas en el partido de Almirante Brown y de otras 490 en el de Escobar marca una punta de ese política. También algunos gestos de mutua conveniencia (inesperados, por cierto), incluso, con algunas organizaciones territoriales ligadas al kirchnerismo.

El convenio marco firmado a través de cooperativas de la Confederación de Trabajadores de Economía Popular (CTEP), que integran el Movimiento Evita, la Mutual Senderos, Patria Grande y Corriente Villera, en ese sentido, sorprendió tanto como generó controversias en el universo más vasto de movimientos sociales. La necesidad de encontrar sustento concreto para estas organizaciones permitieron esos gestos de buena voluntad. Las necesidades del Gobierno de mantener calmo el “frente social” parecen darle la continuidad que estaba en duda.

Es cierto, Cambiemos tiene sus propios referentes sociales, con cierta presencia mediática importante. Por caso, la presidenta del comedor comunitario Los Piletones, Margarita Barrientos, y el fundador de la cooperativa La Juanita, Héctor “Toty” Flores. Pero advierten que lejos están de ser suficientes para avanzar en un terreno pedregoso y adverso.

Reacciones

Emilio Pérsico, referente del Movimiento Evita, ya tuvo su foto con Mauricio Macri. En un acto en Almirante Brown. En la presentación de uno de esos convenios. Es cierto, con una presencia marginal, y muy por detrás de otros funcionarios. Pero no fue la única muestra de diálogo que mostró hasta aquí. También tuvo su encuentro con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y otros funcionarios del gobierno de la provincia de Buenos Aires. En la organización señalan que esto no supone acompañamiento de la gestión de Cambiemos ni, mucho menos, consustanciación política. Mientras apuntan, por si hiciese falta, que seguirán con su fuerte impronta opositora y sin resignar protagonismo en las calles como modalidad de protesta. Aunque también consideran necesario preservar el trabajo social acumulado y, de alguna manera, preservar la supervivencia de las organizaciones mismas.

Estos gestos, de todos modos, no dejaron de generar ruidos en otras organizaciones. Los dardos disparados durante las últimos horas por Luis D'Elia, dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda, muestra el punto más alto de estos cuestionamientos, pero también una incomodidad más extendida, todavía no esbozada como tal. El desplazamiento de militantes de las organizaciones del organigrama del Estado, sobre todo, en el Ministerio de Desarrollo Social, sirve como antecedente para la desconfianza. Mientras las opiniones se dividen entre recuperar el terreno perdido a través de alguna negociación parcial o llevar el conflicto directamente a las calles, como emergentes de las secuelas que vaya dejando la gestión del gobierno de Macri.

El proceso de debate y recomposición que tenga el peronismo durante los próximo meses, seguramente, tendrá impacto en este proceso y, también en la suerte de esta vía que explora el Gobierno. Pero, además, tendrá su impacto decisivo la suerte que corra la promesa de derrota de la inflación y, sobre todo, la reversión de las principales variables económicas y sociales, con signo negativo en alza desde la ausención de Macri.

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