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CIFRA sostiene que la caída del salario explica la recesión

En su último Informe de Coyuntura, la entidad sostuvo que la caída en todos los componentes de la demanda será difícil de sortear si antes no se reactiva el consumo.

10-08-2016
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por Mariano Cúparo Ortiz

El Centro de Investigación y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina (CIFRA-CTA) publicó ayer su Informe de Coyuntura, con un análisis integral de la situación macroeconómica actual. “La magnitud de la recesión dependerá del gasto estatal que sólo podrá mitigar la tendencia” negativa, sostiene. Para Cifra, en el primer semestre la actividad económica cayó 1%, con caídas en todos los componentes de la demanda: una baja interanual del 27,2% del gasto público, una merma del 2,6% en las exportaciones, una caída del 4,2% en la inversión y una del 6,4% del consumo de los hogares.

Consumo

El informe sostiene que el Gobierno subestimó “la importancia que ejercía el nivel de consumo para sostener el nivel de actividad y contener la reducción de la inversión”. De hecho, durante 2011 y 2015, con caídas en la inversión y las exportaciones, lo que sostuvo el nivel de actividad (que no mejoró en ese período), además del gasto estatal, fue el crecimiento del consumo de los hogares.

A las caídas de las ventas minoristas, que fue del 6,4% interanual en el primer semestre, se suman las ventas en supermercados y las de centros de compra del Indec, que registran respectivamente caídas del 30% y del 44% interanual acumulado hasta mayo.

“La caída en el consumo está estrechamente relacionada con la contracción que sufrieron los ingresos de los hogares como consecuencia de la elevación en el ritmo de variación de los precios. En efecto, la sensible devaluación de la moneda, la quita de retenciones y los posteriores incrementos en las tarifas de los servicios públicos llevaron la inflación a los niveles más elevados desde comienzos de la década del noventa”, explica el informe.

Esta inflación, que para CIFRA se situará entre 43,9% y 45,4% interanual al finalizar 2016, implica una importante caída del salario real que según sus propios datos, publicados ayer, es del 12,1% en el primer semestre pero sería muy superior si se considerara a los trabajadores no registrados y los estatales, a los que el cálculo de CIFRA deja afuera. Las paritarias acordadas permitirán recuperar parte del salario real, que a fin de año, según el informe registraría una caída de entre el 4,3% y el 7,1% según si se dan los escenarios más o menos optimistas de inflación. A esto se le suma una destrucción total de 128.000 puestos de trabajo privados entre noviembre y mayo.

La caída en los salarios y en el empleo explican a la caída en el consumo, lo que a su vez, tal como sostienen CIFRA y otros estudios recientes como el último informe de Ecolatina, llevan a la inversión a no reactivarse, dato que se verificó en el primer semestre, con una caída de la inversión del 4,2% interanual.

Inversión

“No se evidencia una ampliación de las oportunidades de inversión en un escenario en el que las expectativas no son favorables y se reduce la demanda interna e internacional”, dice el informe. Pocas dudas caben acerca de que las elecciones presidenciales del año pasado, y el amplísimo debate que se generó alrededor de los planes económicos a futuro, dejaron sobre la mesa la necesidad de un modelo que pegue un salto hacia una mayor inversión privada para generar un crecimiento sostenido en base a una mejora estructural. Con sus matices, recetas para lograrlo y direccionalidades, los distintos sectores ideológicos parecen coincidir en esto. El análisis se centra en descubrir cómo evolucionó esto en el primer semestre.

CIFRA se centra en la caída de la industria, de la construcción y el crecimiento de la fuga de capitales para demostrar que la situación es complicada. Por caso, en el primer semestre la fuga llegó a US$ 5.885 M, según sus propios cálculos. Todo ese dinero, que no se invierte, implica un incremento de US$ 2.069 M respecto al mismo período de 2015. Curiosamente, los picos de fuga coinciden con los meses en los que el BCRA dejó caer la tasa de interés (enero, febrero y junio), lo que demuestra la relación entre ambas variables, con el problema de que una tasa alta es, sin dudas, recesiva. El dilema parece difícil de resolver.

Por su parte, la construcción cayó 10,6% en el primer semestre, según el ISAC, mientras que los despachos de cemento lo hicieron 13,8% y el índice construya 11,7%. A la vez, la industria, a causa de una inversión reticente, una agroindustria desacelerando en el segundo trimestre y una contracción general en todas las ramas, mermó, según el EMI del Indec, 3,3% en el primer semestre. “Lideran la caída el sector automotriz, la siderurgia, metalmecánica, cigarrillos y combustibles”, dice.

Inversión pública

La fuerte caída del gasto estatal, del 27,2%, con una obra pública que estuvo virtualmente parada, compensó una caída en el ingreso fiscal, que se dio principalmente por la reducción de la recaudación impositiva, que según CIFRA no es uniforme sino que responde a una modificación regresiva, con una mayor participación del IVA dentro de la recaudación (pasó del 25% al 27%), a pesar de la caída del consumo, y una menor de ganancias (del 23% al 21%) y una reestructuración de los recursos aduaneros, que no sólo pasaron a incidir menos en total sino que cambiaron cualitativamente, con una caída de la participación de los derechos de exportación (pasó del 5% al 4%) y un incremento de la de los de importación (del 2% al 3%), por la devaluación y la apertura comercial.

Eso hizo que el déficit primario sólo se incrementara 27% en el primer semestre, explicado principalmente por la fuerte caída de la inversión pública que sólo creció 6%, muy por debajo de la inflación.

Exportaciones

De la mano de un tipo de cambio real que, tras la devaluación, con una alta inflación volvió a apreciarse afectando la competitividad, y quedando en mayo el TCRM sólo 18,7% por encima de noviembre, las exportaciones no sirvieron para traccionar a la economía: cayeron 2,6% en el semestre según el Indec. Y aunque esta caída no fue homogénea y se ve un crecimiento semestral de 9,6% de los productos primarios y del 3,7% de las MOA, con un descenso de las MOI del 15,9%, en junio cayeron los volúmenes exportados de primarios (5%) y MOA (14,1%), lo que demuestra, según CIFRA, que el impulso inicial habría sido por la liquidación de las cosechas retenidas previamente. El resto de la caída se explica por precios internacionales y por menores volúmenes en el caso de las MOI. En cualquier caso, el resultado es que las exportaciones no parecen traccionar.

Importaciones

La trayectoria del TCRM influyó también sobre las importaciones, que, a la hora de calcular el producto interno, restan. Con un consumo frenado, según CIFRA se dio una “sustitución inversa”, es decir, el reemplazo de producción local por importaciones, ya que si bien las importaciones se redujeron en valor, por unos precios internacionales más bajos, los volúmenes crecieron, con un especial dinamismo de los bienes de consumo (10,2%) y los vehículos (36,7%).

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