Apetito por bonos en pesos

23-01-2017
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Después de la emisión de deuda por US$7.000 millones de la semana pasada en el mercado internacional, que contó con una demanda muy fuerte (US$22.000 millones), los inversores se preparan para lo que será la colocación (bastante menor) del tramo local de la emisión por un máximo de US$2.000 millones. Si bien las condiciones de los bonos no se conocen aún, entre los inversores locales y extranjeros hay una predilección por las emisiones en pesos.

Esto se potenció por la decisión del JP Morgan de agregar a la los títulos argentinos a su índice luego de que el país levantara las últimas restricciones con los capitales golondrina. “Los bonos en pesos están ahora en el top-trade. Particularmente el que vence en 2026 porque los operadores lo ven con mucho interés”, decía Alberto Bernal, jefe de XP Securities desde Estados Unidos.

El especialista recordó que en el último foro de EMTA, la asociación de banqueros e inversores que operan con mercados emergentes, que se desarrolló en Miami la semana pasada, hubo cierto consenso con respecto a las bondades de ese bono argentino. Bajo el lema de “Perspectivas para los mercados emergentes”, los banqueros estuvieron deslizando las oportunidades de inversión en la región. Estuvieron Walter Stoeppelwerth (Balanz Capital), Hernán Yellati (BancTrust), Kathryn Rooney Vera (Bulltick Capital Markets) y Siobhan Morden (Nombra), además de Bernal.

“Creemos que una de las mejores oportunidades de inversión en el espacio de la renta fija argentina en este momento es el bono local de diez años (vence en octubre de 2026, cupón 15,5%). Creemos que dicho instrumento será capaz de ofrecer un rendimiento total (en dólares) de alrededor del 32,4% este año”, se jugó Bernal, de XP Securities.

La visión del banco de inversión es que el hecho de que el Gobierno tuvo tanto éxito en el proceso de avanzar con el plan financiero de 2017 muy temprano en el año, después de conseguir los US$7.000 millones recientemente, ayudará a mantener el tipo de cambio estable a pesar de la “persistente y alta inflación”. De hecho, XP espera ver una apreciación real del tipo de cambio este año. Redujeron su pronóstico del dólar en la Argentina para este año a $ 17 cuando anteriormente calculaban $ 17,5.

El dólar tranquilo, con una tasa en pesos atractiva, asegura una ganancia en dólares imposible de igualar en otro país. Esa es la “zanahoria” que le regala el Gobierno al mercado. Nadie cree que el dólar puede ser un problema para la Argentina en el corto plazo. Sobran dólares que aprecian la moneda. El blanqueo de capitales y las emisiones de deuda producen ingreso de billetes que presiona hacia abajo al tipo de cambio. Hoy la película de apostarle a instrumentos en pesos con una inflación desacelerando y tipo de cambio atrasado es la favorita por el mercado financiero.

“A partir de ahora queremos depender cada vez menos del financiamiento externo”, avisó Luis Caputo la semana pasada. Y agregó que en 2017 se tomará más deuda en el mercado local que en el internacional, mientras que confirmó que ya está cubierto el 70% de las necesidades. De hecho el plan es tomar US$14.000 millones en la plaza local, lo que impulsaría el caudal de negocios.

La meta del ministro de Finanzas es poder financiarse a largo plazo en el mercado nacional. Es el caso de Brasil, adonde quiere llegar Caputo, que coloca deuda a treinta años, en reales, y los inversores del exterior se pelean por entrar dólares para pasarse a la moneda brasileña y apostar a la tasa. Algo parecido podría suceder en Argentina en el mediano-largo plazoa con emisiones más modestas (ya se hizo una a diez años a tasa fija) para ver hasta qué punto el mercado compra estas bondades.

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