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Ante un giro estratégico

18 diciembre de 2018

Por Enrique S. Mantilla Presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA)

En noviembre de 2015, la CERA presentó el documento “Estrategia Nacional Exportadora: Base del Desarrollo Sostenible” con el objetivo de dar respuesta a dos preguntas.

¿Cuáles son las variables estratégicas para alcanzar los objetivos de desarrollo?

¿Qué obstáculos de la realidad socioeconómica hay que afrontar y cuáles son las políticas públicas más críticas para superarlos?

Obstáculos estructurales

Los obstáculos estructurales argentinos son 1) debilidad institucional, 2) tamaño excesivo del Estado, 3) débil competitividad, 4) escasez de ahorro, 5) subdesarrollo financiero, y 6) dualidad económica estructural.

Estos obstáculos generan desbalances macroeconómicos que, al entrar en la calle, generan desafíos políticos de primera magnitud. Las soluciones requieren consensos políticos duraderos, es decir, políticas de Estado.

El informe del BM

Uno de los ejes de la política gubernamental es la integración de Argentina al mundo. ¿Pero cuál es la mejor manera de realizarla?

A pedido del exMinisterio de la Producción, en abril de 2018 el Banco Mundial publicó el informe “Strengthening Argentina's Integration into the Global Economy. Policy proposals for Trade, Investment, and Competition”. Sin embargo, había temas insuficientemente tratados u omitidos. Los economistas Juan J. Llach y Ricardo Rozemberg realizaron las siguientes observaciones:

Medidas de impactos directos e indirectos. El informe debería haber distinguido ?y más sistemáticamente? entre medidas de impacto directo y rápido en las exportaciones, medidas de impacto indirecto y más lento y medidas unilaterales sin beneficios tangibles, o sólo en muy largo plazo.

Macroeconomía y tipo de cambio. Dentro de la política macro debería haberse hecho alguna mención específica a la política cambiaria, más aún al estarse tratando el caso de Argentina, única economía plenamente bimonetaria del mundo, lo que conlleva a una significativa volatilidad del tipo de cambio que puede ser particularmente dañina para un crecimiento sostenido de las exportaciones, por ejemplo, por su impacto de subinversión enlos sectores con mayor potencial exportador.

La apertura importadora y las exportaciones. Tampoco se analiza qué tipo de apertura comercial favorecería más a las exportaciones, ya sea en términos de partidas arancelarias, sectores productivos u orientaciones geográficas.

Logística. Aunque presente, también es escaso el análisis de los cruciales aspectos logísticos de las exportaciones, tales como transporte vial o ferroviario, incluidos los bitrenes, puertos y aeropuertos, estructuras de comercialización, etcétera.

Políticas “blandas”. Finalmente, el IDBM omite casi por completo las políticas blandas, tales como inversión cuantitativa y cualitativa en educación o I+D, incentivos al desarrollo de proveedores, políticas de desarrollo regional, apoyo a las pymes, estímulos a la automatización y digitalización, etcétera. Sus respectivas mejoras pueden jugar papeles decisivos en la eventual respuesta a uno de los principales desafíos de la exportación argentina, cual es la agregación de valor, y sobre todo “aguas abajo” de las materias primas.

El aislamiento comercial de la Argentina. El informe destaca correctamente una seria limitación de la Argentina respecto de países competidores. Se trata del hecho de participar en sólo un acuerdo de libre comercio de magnitud significativa, el Mercosur, cuya apertura es limitada y bastante discrecionalmente regulada. Pero nada dice sobre la necesidad de perfeccionar la unión aduanera a los efectos de poder aprovechar en mayor medida los beneficios del proceso integrador, en términos de especialización y complementación productiva, por ejemplo. O sobre los riesgos de su dilución, si no se avanza en dicho sentido.

El giro estratégico

En este sentido, el lanzamiento del plan federal #ArgentinaExporta, con el nuevo Ministerio de Producción y Trabajo, es un giro estratégico más acorde con la propuesta de la CERA de 2015.

Hay que tener en cuenta que se lanza en un marco de severas restricciones, por ejemplo, la imposición de los Derechos de Exportación, la reducción de los reintegros, la devolución del IVA exportador en pesos, y altos costos financieros. El caso de los derechos de exportación intra-Mercosur genera además una distorsión en las preferencias espaciales de los inversores en la localización de las cadenas de valor.

Pese a esto, #ArgentinaExporta es un giro decisivo que requiere una correcta identificación de los objetivos, y de la organización y secuencia para lograrlos, en un trabajo de articulación público-privada.

Subrayamos tres buenas noticias.

La próxima instalación del Consejo Nacional de Facilitación del Comercio.

El acuerdo de la Aduana con la Organización Mundial de Aduanas para implementar el programa Mercator.

La Ventanilla Unica de Comercio Exterior (VUCE) que tomó impulso en 2017 y empieza a producir resultados exitosos.

El plan #ArgentinaExporta debe ser un ámbito de consenso político ya que la lucha contra la pobreza y la exportación están indisolublemente unidas.

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