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Advierten que la expansión fiscal llegó para quedarse

Los economistas señalan que la decisión del Gobierno de expandir el gasto atenta contra la necesidad de bajar el déficit y agregan que el nuevo paquete previsional aumenta de forma permanente el gasto primario. ¿Cómo cambian las proyecciones macroeconómicas hacia el futuro?

14-06-2016
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por Florencia Barreiro

“Hay un abrupto cambio en la iniciativa del Gobierno de Macri con la adopción de una política fiscal superexpansiva”, dijo Miguel Angel Broda frente a un auditorio que esperaba atento sus proyecciones económicas en una reciente charla de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Las declaraciones del economista coinciden con los pronósticos de las demás consultoras: el déficit primario no se va a reducir este año y difícilmente lo haga en 2017.

Los especialistas dan por sentado que el rojo se ubicará entre 4,8% y 5% del PIB, un porcentaje similar al del año pasado. “El déficit fiscal aumentó en promedio un punto por año desde que dejó de subir la recaudación en octubre de 2011”, explica Broda. “Y va a ser difícil cortar con esta tradición. No creo que lleguen a la meta de reducción del 1,5% del déficit primario para el 2017”.

La postal del primer cuatrimestre muestra un ajuste pronunciado con una retracción notoria del crecimiento del saldo negativo. El gasto primario habría crecido 24% en los primeros cuatro meses, frente a un incremento de 29% de los ingresos. Pero a partir del quinto mes del año, los expertos detectan un golpe de timón.

“A partir de mayo se ve un rotundo cambio de estrategia que implica un nuevo impulso de los egresos”, explica Juan Luis Bour desde FIEL. “Si el blanqueo es exitoso, el déficit es alto pero financiable”, destaca. “Pero el tema es que con el programa de aumento de las jubilaciones están comprando un gasto permanente y la gran pregunta es si se pueden mantener ese nivel de gasto de cara al futuro”.

El ahorro que logró el Gobierno con la quita de subsidio energético ?equivalente a entre 1% y 1,3% del PIB? permitió cubrir y compensar algunas medidas de principio de año como el aumento de las prestaciones sociales, la reducción de las retenciones al agro y la minería, o la suba del Mínimo No Imponible del Impuesto a las Ganancias.

Sin embargo, nuevos anuncios fueron de a poco aumentando la presión sobre el Tesoro, a medida que el ajuste se hizo cada vez más asfixiante para el nivel de actividad y el consumo. En este contexto, aparece la transferencia del 15% de la coparticipación a las provincias, la devolución del IVA para los jubilados y los beneficiarios de la AUH, algunos anuncios de inversión en infraestructura y, finalmente, el programa de reparación para los jubilados. Este último en el marco del blanqueo de capitales del exterior.

Asimismo, con la mira puesta en 2017, subyace un factor coyuntural que históricamente dispara el gasto público: se viene un año electoral y es probable que Cambiemos recurra a nuevos desembolsos para resguardar el apoyo de los votantes. “Claramente el Gobierno quiere reanimar el consumo y contener el malestar social”, destaca Broda.

La gran pregunta inmediata es si el Gobierno va a recurrir nuevamente al endeudamiento externo para cubrir cualquier contingencia del déficit. Deuda externa en ascenso y déficit fiscal alto puede ser un combo letal en el mediano plazo. En este sentido, los economistas creen que puede haber mayor apetito de las provincias por la deuda externa. En tanto, la Nación buscaría los habituales canales de endeudamiento en el mercado interno, que por ahora tienen demanda asegurada.

Mochila previsional

“Los desafíos empiezan a partir de 2017”, aclara Eric Ritondale, economista jefe de la consultora EconViews, que coincide en que la situación fiscal va a ser neutra en 2016. “Ya sin el efecto fuerte del blanqueo ?que esperamos que sea de US$ 50.000 millones? no está muy claro cómo se puede sostener el gasto”.

Los economistas aseguran que la medida previsional es una cuestión clave para poder pensar el próximo protagonismo del déficit fiscal. El nuevo programa jubilatorio aumenta de forma permanente el gasto porque no solo amplía la base jubilatoria sino que actualiza los planes ya existentes en todos los niveles. Esto, en el marco de un sistema previsional que es de por sí deficitario y poco sustentable.

Broda considera que el nuevo programa de jubilaciones implica un pago por única vez de un punto del PIB y un flujo permanente de 1,2% o 1,3% del mismo. Esto sin incluir los montos de los nuevos jubilados que se incorporan al sistema. “El gasto en previsión social era menos de 5 puntos del PIB antes de que asumiera el kirchnerismo, hoy es de 10% y ahora va a subir a 12%”, destaca.

Por eso, hay coincidencia en que va a ser necesario pensar fuentes tributarias genuinas de financiamiento y recaudación que puedan sostener esta mochila. “Y a la larga va a ser fundamental repensar el sistema previsional y fortalecer el empleo formal”, considera Ritondale. “Hay un nivel promedio de algunas jubilaciones que la Argentina no puede pagar”.

Bour explica, además, que la preocupación principal de la estrategia fiscal es que decidan finalmente mantener un gasto público muy alto, “lo que supone sí o sí mantener cierto atraso cambiario”. El economista asegura que en estos niveles, el déficit afecta la competitividad de la economía y los desequilibrios desalientan la productividad y erosionan la confianza del sector privado.

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