“YPF no es motivo para sacar al país del G-20”

Entrevista a Pablo Guidotti.

02-05-2012
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Pablo Guidotti fue el viceministro de Roque Fernández durante la presidencia de Carlos Menem. En ese período la Argentina ingresó al G-20 y él fue su primer representante. Junto a Mario Draghi (hoy presidente del Banco Central Europeo), coordinó uno de los informes preparatorios del grupo. Hoy es profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella. A continuación, una charla que mantuvo con El Economista.

¿Cuándo nace la idea del G-20?

A partir de una iniciativa del G-7, el grupo que reunía a los países industrializados: Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Japón, Francia, Alemania e Italia.

¿Cómo ocurre?

En los noventa, cuando empiezan las crisis financieras en los países emergentes aparecen fenómenos de contagio. Y eso fue algo nuevo. Como no había intervención, la reacción del mercado corría por cuenta de los fondos grandes: ellos tenían bonos soberanos que vendían cuando aparecía alguna turbulencia y de golpe se generaba un contagio entre economías que no tenían relación real. Incluso estos fenómenos llegan a tener impacto sobre los mercados de deuda norteamericana. La famosa fuga a la calidad no era otra cosa que un aumento de la demanda de los papeles estadounidenses y un incremento del precio de estos bonos. Las economías del G-7 se dieron cuenta que lo que ocurre en las economías en desarrollo puede afectar a sus economías y piensan en un G- 22: era el G-7 más un grupo de economías que ellos denominaban de “importancia sistemática”. Querían discutir los temas sin hacer una reunión multitudinaria que no llegara a una conclusión.

¿Qué rol tuvo Estados Unidos?

Fue el país que más coordinó la creación del grupo a través de funcionarios que estaban en el Tesoro como Bob Rubin, Larry Summers y Tim Geithner. Debieron enfrentar las fricciones de Europa. Hubo países que se sintieron excluidos como España, Austria y Holanda.

¿Y cómo se llega del G-22 al G-20?

El G-22 se reunió con el objetivo de producir tres informes. Uno sobre resolución de crisis financieras internacionales, otro sobre el fortalecimiento de sistemas financieros y otro sobre transparencia. Estos tres grupos fueron liderados por una persona del G-7 y otra de los emergentes. Los alemanes querían que se terminaran los informes y dejar todo ahí. Pero los norteamericanos apostaron a la consolidación del grupo y que se transformara en algo permanente. Entonces se hizo una reunión en Alemania de algo que se llamó G-33. Pero ahí surgió que 33 países eran muchos y en la próxima fueron 20. Carlos Menem todavía era el Presidente de la Argentina.

¿Bajar de 33 a 20 no fue un problema?

La iniciativa era del G-7 y si las potencias querían cambiar las membresías se ponían de acuerdo y listo. En aquel momento los emergentes no tenían tanta voz y estaban más preocupados por las turbulencias que afectaban a sus economías. En cambio sí lo estaban los europeos que se sentían que habían sido dejados afuera.

¿Qué pasó con el G-20 más tarde?

El G-20 tomó una importancia relevante durante el gobierno de Bill Clinton. En cambio cuando subió Bush trajo otra visión. John Taylor, el número dos del Tesoro, tenía una posición muy promercado, muy intelectual sobre la no intervención en estos ámbitos. Y Estados Unidos perdió su influencia en el G-20. ¿Quién ganó? Alemania. Así, el G- 20 perdió relevancia durante un tiempo. A esto sumémosle que a principios de la década pasada no había crisis en la economía mundial y en el FMI ganó otra visión sobre la intervención en las economías de los países. Finalmente todo eso no prosperó porque la etapa de La Gran Moderación fue interrumpida por la crisis financiera y el gobierno de Bush terminó en 2008.

¿Cuál es el rol del FMI en todo esto?

Hoy el Fondo Monetario se consolidó como el brazo técnico del G-20. Además, por ejemplo con la actual crisis internacional, vemos que los países europeos le dan importancia al Fondo. Ellos no tienen reparos en recurrir a la ayuda del organismo y a aplicar las mismas recetas que nos recomendaban a nosotros. Obviamente el resultado todavía no está a la vista y no sabemos si funcionará. Pero en Europa se ha priorizado la defensa del euro. Estados Unidos entiende esto y la legitimación de esta coordinación se produce a través del G-20.

¿Puede la Argentina ser echada del G-20?

Después del default, la Argentina dejó de tener importancia sistémica. O sea, ya no cumple el motivo por el cual estaba dentro de los países integrantes del G-20. Pero por otro lado, sigue siendo una de las economías más grandes de nuestra región y además el G-20 nunca evolucionó en términos de reglas. No está claro hoy cómo se cambia la membresía o al menos no se puede hacerlo como se hizo en su momento para pasar de 33 a 20. Actualmente el grupo se halla más consolidado y es mucho más difícil tomar una decisión sin un motivo realmente importante.

¿La expropiación de YPF no lo es?

El caso de YPF no es un motivo por el cual se vaya a sacar a la Argentina del G-20.

¿Por qué?

Porque el G-20 no tiene mecanismos formales para hacer eso y sería difícil dar ese paso si no hay unanimidad entre todos los integrantes. Es decir, debe haber un motivo por el cual todos dijeran que es válido. Además, si el tema de la relación entre la Argentina y España se filtrara en la agenda del G-20 se corre el riesgo de que otros países hagan lo mismo y el G-20 se convierta en un ámbito utilizado para solicitar sanciones por hechos muy puntuales. Sería como abrir la Caja de Pandora. En mi opinión hay otros hechos que dejan a la Argentina en una posición más incómoda ante la comunidad internacional que el de YPF.

¿Por ejemplo?

El caso del no respeto de las normas internacionales como el default, el no pago al Club de París, los incumplimientos con el artículo 4 del FMI o con el Ciadi. Son temas más complicados porque ahí sí la Argentina se diferencia de manera muy importante con el resto. No me cabe ninguna duda que debe haber países haciendo lobby para que la Argentina sea echada del G-20.

¿Repsol y Ciadi no van de la mano?

No pagar los fallos del Ciadi es lisa y llanamente el incumplimiento de un tratado. En el caso de YPF se tomó una acción y la discusión hoy está centrada sobre su indemnización. La comunidad internacional se fijará más en si se paga o no la indemnización pero eso no tiene que ver con el Ciadi.

¿Cómo cree que terminará todo esto?

La clase política argentina no valora siquiera mínimamente las reglas de buena convivencia internacional. Los políticos se manejan por lo que les conviene a ellos en el gobierno en el cual están. En esa forma de pensar no reniegan que debería pagársele algo a Repsol. Ellos dicen “no te voy a pagar nada, andá al Ciadi y otro gobierno se hará cargo”.

(De la edición impresa)

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