¿Volverá a crecer nuestro vecino?

12-05-2016
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por Ramiro Albrieu (*)

Las posibles derivaciones de la suspensión de Dilma Rousseff son infinitas, y los motivos polémicos. Lo único que a mi entender es claro es que el panorama económico es incluso más sombrío que unos meses atrás. ¿A qué se debe esto? A que para volver a crecer hay que estabilizar la economía, y para hacerlo hay que reducir el déficit fiscal, que en términos de PIB coquetea ya con los dos dígitos. Hay tres factores que desalientan un movimiento en esa dirección en el Gobierno de Michel Temer. El primero, que la autoridad monetaria seguirá con la políticas de tasas de interés altas para contener a la inflación, con lo cual la recuperación de la inversión deberá esperar (y el peso de los intereses en las cuentas fiscales seguirá siendo extremandamente alto). El segundo, que tampoco se avanzará en la reforma del orenoso sistema previsional, aquel en el que incluso las jubilaciones más altas se actualizan con el salario mínimo. El tercero, que dificilmente se avance sobre otras rigideces del gasto asociadas al favorecimiento a grupos específicos, como las transferencias al BNDES. Por todo esto, no debe esperarse de un Gobierno débil políticamente como el de Temer logre que el país vecino retorne al sendero del crecimiento. Quizás habrá algo de euforia en las finanzas, pero con eso no alcanza.

(*) Investigador del CEDES.

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