Un número muy alto, pero algunas buenas señales

13-05-2016
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En abril, el Indice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró una variación de 6,5%, acumulando en el primer cuatrimestre del año una suba de 19,2%. De esta forma, la trayectoria interanual de este indicador se aceleró hasta 40,5% (5,5 puntos porcentuales por encima del mes previo)”, informó ayer la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad. Difícil.

Sin embargo, hay algunos datos alentadores más allá de la suba de precios más alta desde 2002 y la inflación rodando al 40%. Casi 70% del alza se explicó solo por dos rubros del índice: vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, por un lado y transporte, por el otro. “La división vivienda, agua, electricidad y otros combustibles aumentó 21,6%, aportando 2,85 puntos porcentuales a la suba mensual del nivel general, al impactar fuertemente el aumento de las tarifas residenciales de gas natural por red y la incidencia parcial del alza del servicio de agua corriente, seguida por los ajustes en los valores de los alquileres de la vivienda. Transporte registró una suba de 13,5%, con una incidencia de 1,64 puntos, obedeciendo principalmente a los aumentos en el transporte público de pasajeros a partir del 8 de abril, fundamentalmente en el valor del viaje en colectivo y, en menor medida, en el boleto de tren. Le siguieron en importancia los incrementos en el precio de los combustibles para vehículos de uso personal (gas natural comprimido, naftas y gas-oil) y en los vehículos automotores”, explica el informe. Aunque con menos incidencia, prendas de vestir y calzados (+8,3%) y educación (+6,3%) tuvieron ajustes no menores.

El dato más positivo es que la inflación núcleo (IPC Resto), “una subcanasta que mide la variación de precios de bienes y servicios que no tienen comportamiento estacional ni están sujetos a regulación”, explica el informe, “promedió un incremento de 2,8%, desacelerando su tasa de aumento mensual respecto de los cuatro meses previos, en un contexto en que los precios de los alimentos y de otros bienes de consumo masivo se moderaron significativamente”. En rigor, alimentos y bebidas subieron apenas 1,8% en el cuarto mes del año.

Si bien los datos obligan a la cautela, si miramos un poco más allá podemos ver indicios claros de que lo peor ya pasó. O, como dice Martín Polo, economista jefe de Analytica, “la inflación tocó el techo”. Aunque, aclara, mayo no será un mes fácil y proyecta una inflación de 3,5% para el mes en curso. Van a “pegar” naftas, las últimas cuotas del tarifazo de abril y, sobre todo, la inercia que viene arrastrando la inflación.

“Si bien el 3,5% que esperamos para mayo es un número alto, marcará el fin ?al menos de acuerdo a nuestro escenario base? de fuerte suba de precios. Ya para junio, y en especial para el segundo semestre, podría perforar el 2%. Sin dudas, fueron épocas de ajustes y reacomodamientos que tuvieron mucho impacto en el consumo, pero seguimos mirando el mediano plazo con mucho mayor optimismo sabiendo que lo peor ya pasó”, dice Polo. En el Gobierno coinciden.

Hacia adelante, la clave será mantener las buenas prácticas monetarias, mejorar el estado de las cuentas públicas, cuidar a los que menos tienen en el camino, no echar más nafta al fuego y, sobre todo, desindexar (y eso incluye las expectativas populares también) una economía que ha vivido demasiado tiempo con un problema que el mundo ya ha dejado atrás. El mes de mayo puede pasar a los anales estadísticos como el punto de inflexión en la batalla del Gobierno contra esa exótica bestia tan conocida por estas pampas, pero aún no que hay cantar victoria. Puede ser una batalla larga.

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